Tuesday, 16 de July de 2019


Pena ajena




Escrito por  Irma Sánchez
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De cómo andan las decisiones en el centro del país que hasta los políticos de otras generaciones que tradicionalmente por convicciones muy arraigadas jamás se atrevían a hacer comentarios, hoy ya no pueden permanecer más callados y se deciden a hablar de lo mal que anda la administración del presidente Peña Nieto.

“Pobre chico” dicen, y oiga usted, que pobreteen a un político encumbrado en el puesto de mayor responsabilidad, jamás se había escuchado.

 

Pasara lo que pasara, jamás se cuestionaba ni deploraba la mala racha de un presidente, y menos siendo compañero del mismo partido político.

 

Pero las cosas son tan evidentes, y los desatinos tan escandalosos, que hoy ya nadie puede permanecer callado.

 

Lo peor es que el presidente y su equipo siguen dándonos sorpresas, por sus desatinos.

 

Mire usted al pobre señor de los “chinitos”, nadie lo respeta ni lo deja en paz.

 

Las cosas han llegado a tal grado que hoy hasta con su presentación nos metemos.

 

Al final de cuentas qué importan sus chinitos, lo que importa es que dé resultados, pero se apuesta de doble contra sencillo a que sólo va a hacer el papelazo porque jamás va a actuar como todos quisiéramos cuando ya esperamos hechos que mitiguen el morbo y la demanda de orden y juicio para quienes han abusado del poder.

 

En los diferentes círculos hoy ya se apuesta sobre los resultados que pueda presentar “chinitos” de sus investigaciones.

 

Esto pese a que ha comenzado a deslizar uno que otro dato inofensivo, como el que el hoy secretario de Hacienda obtuvo un préstamo de la banca comercial a taza simbólica para hacerse de su casita de Ixtapan de la Sal.

 

El caso al final de cuentas tiene que someterse a otro tipo de juicio porque se trató de un arreglo entre particulares que no afectó los intereses ni el patrimonio nacional.

 

Aquí sólo cabe preguntarle a los banqueros por qué a un personaje político tan allegado al señor Peña Nieto —en los días de la precampaña por la presidencia de la República— le dieron estas canonjías mientras que a cualquier mortal como usted o como yo nos ahorcan los bancos con sus tasas de interés y sus esquemas hipotecarios.

 

Hay muchas dudas, muchos reclamos, muchos reproches por parte de la sociedad como ahora con el caso de la agencia incineradora de Guerrero, las fosas que han quedado al descubierto con docenas de cadáveres, la falta de sensibilidad para decretar luto nacional ante casos como el del hospital de Cuajimalpa la semana pasada.

 

Aquí en Puebla muchos casos que se siguen acumulando, como la burla de que han sido los paisanos de la Sierra que son llevados por engaños a los mítines para mostrar lo que definen como “el músculo político”.

 

Los paisanos sólo llegan a hacer bulto para la foto de concentraciones multitudinarias, a cambio de la promesa de entregarles televisores que resultaron puro cuento.

 

Y tantos y tantos casos y cosas que ocurren y que no pasa nada dejando en entredicho a la justicia.

 

Con todos estos pendientes, lo único que ha ocurrido es el seguir trabajando el campo para continuar con la pulverización de la credibilidad que plantea serios riesgos a la estabilidad del país, como ocurre en otras naciones.

 

Sólo hay que recordar que la apatía de la sociedad mexicana ha causado todos estos males hasta el del cinismo con el que las peores atrocidades, abusos y saqueos han prosperado en este país que se ha mantenido de brazos cruzados frente a múltiples riesgos.

 

Estas reflexiones ojalá sirvan para ponernos las pilas y actuar con congruencia para defender nuestros derechos y evitar que nos arrebaten lo que es nuestro: la paz y el orden social.

 

 

 

 

 

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