Monday, 09 de December de 2019


La fotografía económica




Escrito por  Irma Sánchez
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El encarecimiento que se registró de un día para otro, del 31 de diciembre al 1 de enero, resulta más escandaloso que las históricas temperaturas a las que no estamos acostumbrados. Las cosas han llegado a tal grado que los comerciantes, como solía ocurrir, ya ni hablan de la cuesta de enero, sino del reto para enfrentar el tsunami económico más riesgoso.

Con esta política de un día para otro en México se sumaron más pobres a los 53.3 millones que estaban contabilizados el año pasado, es decir la semana pasada.

 

 

Explicado de otra forma, el 46.2 por ciento de la población vive en estado de pobreza de los cuales 11.5 millones se considera que al enfrentar tres carencias, ya viven dentro de la pobreza extrema.

 

 

¿Qué presente y qué futuro?

 

 

Lamentablemente su situación está retratada en el mosaico de las estadísticas que se manejan en los escritorios de los servidores públicos, y en los discursos sobre todo de los candidatos en campaña.

 

 

Pero de ahí no pasa.

 

 

Y es que la suerte que viven quienes toman las decisiones en este país es muy distinta a la que viven esos 53 millones.

 

 

Y es muy distinta porque los que hoy deciden, hace 10 años, mínimo, viven dentro del presupuesto, son objeto de atenciones interminables —desde las canastas básicas por cortesía de los grandes consorcios de las tiendas de autoservicio—, se desplazan en vehículos del gobierno, sus ayudantes pagan la gasolina con vales, sus hijos estudian desde el kínder hasta los posgrados becados, a donde comen y cuando viajan todo lo firman, y tienen personal a su disposición que los blinda de la realidad que viven los que no están en su círculo.

 

 

Capítulo especial para la casta de los trabajadores petroleros que hasta cirugías plásticas para ellos y sus familiares están incluidas en sus contratos.

 

 

Y volviendo a quienes hoy se encuentran en la cúpula del poder, el grupo que hoy gobierna comenzó su exitoso trabajo desde el gobierno del Estado de México y ahora lo extendieron al gobierno de la República, desde donde no se han podido enterar de cómo es el día a día de ese 46.2 por ciento de los más pobres.

 

 

¿Alguien les podrá informar?

 

 

¡Ojalá!

 

 

Porque con las condiciones en las que hoy vive el mayor número de mexicanos, no resultará fácil preservar a una sociedad en estado relajado para seguir tomando decisiones que hoy son analizadas con lupa por los analistas más objetivos.

 

 

A usted, si no es servidor público de primero, segundo y hasta quinto nivel o trabajador de Pemex, ¿cómo le pinta?

 

 

Recuerde que son tiempos de hablar, porque si no los que toman las decisiones en este país seguirán por el mismo camino, convencidos de que sus decisiones son la respuesta a las carencias y necesidades de México, sin poner el mínimo esfuerzo para aterrizar la justicia social que nos tienen prometida y que cada vez se ve más inalcanzable.

 

 

Para los más pobres de Puebla, al menos se percibe una esperanza con el arribo a la Secretaría de Desarrollo Social de un talentoso humanista como es Luis Bank Serrato, que tiene prometida su palabra para trabajar con sensibilidad y sensatez, por encima de las coyunturas políticas.

 

 

Hay que confiar. Muestra de su honradez, sensatez y compromiso los mostró cuando colaboró en el gobierno de Melquiades Morales Flores.

 

 

 

 

 

 

 

 

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