Saturday, 08 de August de 2020


Los sueños de un mexicano en medio de la crisis




Escrito por  Gabriel Sánchez Andraca
foto autor
CONOCIMOS HACE UNOS DÍAS A uningeniero civil, que tiene maestría en Historia, en Defensa, en Seguridad Nacional y en Dirección de Empresas; que ha estudiado en la UNAM, en el IPADE, en la Universidad de California, en universidades europeas, en el Colegio de Defensa Nacional y que se ha desempeñado como catedrático universitario, que ha ocupado altos puestos en diversas dependencias, lo mismo en México que en otros países latinoamericanos y que ha tenido experiencia en consejos, gremios, asociaciones e instituciones diversas.

Se llama Pablo Enrique Torres, quien desde el inicio de su plática capta la atención de los oyentes porque se muestra apasionado de México, es un optimista irredento para quien no existe el “no se puede”. Nació en el Distrito Federal hace 67 años y es autor de algunos libros, así como de no menos de 60 proyectos de desarrollo para el país, de los que nos habló de 10 que considera prioritarios para despegar y colocarnos entre las naciones más importantes del planeta.

 

 

Al principio pensamos que los proyectos que nos expuso, eran fantasiosos, pero a lo largo de su plática nos dimos cuenta de que llevarlos a cabo no sería tan difícil, pues tenemos los recursos materiales y humanos para ello, pero habría que vencer a una clase política y empresarial corruptas, sin espíritu patriótico y con estrechez de miras, como son la mayoría, no todos, de nuestros políticos y hombres de empresa.

 

 

Él no acepta, como ya dijimos, el “no se puede”. Considera que en un país con los enormes recursos naturales y humanos como los que tiene México, todo es posible si un grupo importante de ciudadanos se lo propone.

 

 

SIN DUDA QUE DON PABLO TIENE CARISMA y su entusiasmo es contagioso. Su estancia de unos días en Puebla fue para visitar a familiares cercanos, pero él radica en el Distrito Federal y viaja mucho.

 

 

Tiene contactos con personajes de la vida académica y con altos funcionarios federales a quienes no deja de proponer cambios en su manera de ver al país y de pensar en la forma de abordar los requerimientos para salir del subdesarrollo.

 

 

Entre las propuestas más importantes que en su plática nos expuso están: la construcción de mil kilómetros por año, hasta completar 10 mil, de trenes rápidos para pasajeros y carga, que conecten 21 capitales estatales y sus aeropuertos ; hacer todo lo que sea necesario para colocar a la UNAM y al ITESM entre las 10 mejores universidades del mundo; fabricar y poner en órbita a cien satélites de comunicaciones, mapeo, vigilancia, meteorología y estrategia militar, esto en 10 años; fomentar el hábito de la lectura entre todos los mexicanos a fin de aumentar de tres a 20 libros leídos por cada mexicano; fabricación de equipo militar mediano para dotar de él a nuestras fuerzas armadas y para exportar a países como el nuestro; fabricar aviones (ya se hizo en los años 20) comerciales y militares y producir el 25 por ciento de los fármacos del mundo.

 

 

LA PRIMERA REACCIÓN DE QUIENES loescuchábamos, fue decir que eso era imposible: ¿Por qué imposible? Preguntó. Tenemos todo para hacerlo, todo, y si ustedes me dicen que no se puede es porque son pesimistas.

 

 

Una compañera le dijo que no era por pesimismo, sino porque los ahí presentes éramos optimistas informados.

 

 

Siguió la plática y todos llegamos a la conclusión de que en verdad es posible llevar a cabo proyectos que a muchos parecerían descabellados, pero se requeriría una clase política y empresarial diferente a la que tenemos.

 

 

Para ellos es mucho más fácil entregar nuestros recursos a los extranjeros para que los exploten, que formular un plan para que los explotemos nosotros.

 

 

Ya estamos viendo lo que está pasando con la minera del Grupo México en Sonora. Contamina un río provocando un desastre ecológico y el gobierno reacciona con timidez, casi con miedo; ¿qué va a pasar cuando las grandes petroleras internacionales, que seguramente van a llegar, provoquen otro desastre ecológico o cuando se nieguen a pagar los impuestos que les cobre el gobierno o cuando tengan un problema con los trabajadores y ellos quieran saltarse la ley, como ocurría antes de la expropiación, en los años 30?

 

 

Sí, uno quisiera ser optimista y pensar en grande, pero es sumamente difícil si se tiene en cuenta que en nuestro país hay 52 millones de pobres y que los dueños de la riqueza nacional, caben cómodamente en el estadio Azteca; que tenemos un gravísimo problema de inseguridad, que ha destruido en la mayor parte de los estados del país, el tejido social; que somos el país con más diabéticos, con mayor número de obesos y que tenemos los más altos índices de criminalidad, además de que somos dependientes alimentarios que en vez de producir nuestro maíz y frijol, alimentos ancestrales de los que somos cuna, tenemos que importar maíz forrajero de Sudáfrica para consumo humano.

 

 

Ojalá y surjan en México muchos Pablos Torres, que sean optimistas, que piensen en grande, que quieran a este país con pasión, pues llegará el día en que se podrán realizar muchos de los 60 proyectos que ahora tiene guardados el ingeniero Torres. De momento, lo vemos muy difícil.

 

 

EL LICENCIADO GUILLERMO JIMÉNEZ MORALES, ex gobernador del estado, fue llamado por su partido, el Revolucionario Institucional, para atender un problema que requerirá de toda su atención, por lo que tuvo que renunciar al cargo de presidente del Instituto para el Cuidado de las Instituciones de Seguridad Privada del Estado. Cargo que venía desempeñando desde hace más de un mes. Presentó su renuncia a ese cargo al gobernador Rafael Moreno Valle.

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