Monday, 24 de June de 2019


La traición en el PRI: se van para hacerlos perder




Escrito por  Arturo Rueda
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Se aprecia un diseño inteligentísimo. Si en las elecciones locales de 2010 y 2013 los partidos satélites del morenovallismo son usados para sumar, en las federales de 2015 serán utilizados para restarle… al PRI mediante la postulación de resentidos que, en el mejor de los casos, le quitarán al tricolor entre tres y cinco puntos.

La política es siempre un negocio basado en las expectativas: qué puedo conseguir aliándome a tal, o qué puedo perder haciendo la oposición a cual. Llámelo como quiera, el cálculo es el de una bolsa de valores: qué acciones suben y qué acciones bajan. La inminente traición de un grupo de priistas—no tan relevantes para causar un cisma pero sí lo suficiente para crear un boquete— para jugar por Nueva Alianza y el PRD, revela el pésimo juego de expectativas del Revolucionario Institucional pese a recuperar la Presidencia. Peña Nieto no ilusiona, ni tampoco sus delfines, mucho menos los aspirantes a Casa Puebla. En la subasta, el morenovallismo se ha hecho de varios resentidos que, con diferentes argumentos, justifican su transfuguismo en un mismo hecho: en el PRI no me pelan ni me dan chamba, mejor empezar a jugar en el equipo de Moreno Valle.

 

 

El agente de la traición, el ojeador, es el principal damnificado en la definición de candidaturas a diputados federales. Fernando Morales Martínez, el hijo de Melquiades, sabe que se encuentra literal y fácticamente fuera del Revolucionario Institucional luego de quitarle la candidatura por Ciudad Serdán. Juró venganza y como no le tiene miedo a Osorio Chong, ni a la Segob, ni a César Camacho, se fue a operar directamente para el gobernador poblano en encontrar a sus pares: otros resentidos deseosos de hacerle el mayor daño posible a su partido. Encandilados entre el odio al partido que no les dio espacios y la fobia al gobierno federal que no les dio chambas, aceptaron cambiar de camiseta.

 

 

Caso paradigmático es el de Luis Tiffaine: pese a tener unas de las organizaciones más potentes en el sector juvenil, aguantó banca para esperar la renovación de la dirigencia encabezada por Miguel Ángel Fierro, y cuando ésta se dio, prefirieron dársela a Lorenzo Rivera Jr. En 2012 fue premiado por el CEN al Mérito Juvenil, pero en 2013 recibió una suplencia… de regidor. En 2015 se la jugó con Adalberto Melo, aspirante por Zacapoaxtla, y cuando éste perdió se hizo el compromiso de que Tiffaine se incorporaría a la delegación de Sedatu, pero el nuevo delegado Román Lazcano le dio un portazo y aseguró que no respetaba compromisos de nadie.

 

 

Luis Tiffaine se hartó. Ni posiciones políticas, ni espacios en el gobierno federal, ni nada. Cachado por Fernando Morales, cooptado por Gerardo Islas Maldonado y convencido por los excelentes oficios de Eukid Castañón, el joven priista será candidato por Nueva Alianza en el Distrito IX de la capital. En la misma lógica se encuentran una lista de por lo menos una docena de ex diputados, ex alcaldes y hasta esposas de ellos, que serán postulados por el Panal y el PRD para quebrar el voto duro del tricolor y permitirle a los morenovallistas del PAN llegar a la Cámara de Diputados.

 

 

Se aprecia un diseño inteligentísimo. Si en las elecciones locales de 2010 y 2013 los partidos satélites del morenovallismo son usados para sumar, en las federales de 2015 serán utilizados para restarle… al PRI mediante la postulación de resentidos que, en el mejor de los casos, le quitarán al tricolor entre tres y cinco puntos. Ellos, los resentidos, traidores, chaqueteros, no van a ganar. Pero van a hacer perder a los priistas.

 

 

¿Quiénes aceptaron sumarse a los resentidos?

 

 

Además de Tiffaine, Érika de la Vega Gutiérrez por el Distrito X de San Pedro Cholula; Eleazar Pérez Sánchez por el Distrito XIII de Atlixco; Ramiro González Vieyra, hermano del edil priista de Tlachichuca, Uruviel González Vieyra por Ciudad Serdán; Ignacio Salvador Hernández, marinista y líder campesino de la zona, por el XVI de Ajalpan; Jorge Luis Coriche Avilés, ex diputado local, por el Distrito II de Zacatlán, y Antonieta Galina Bonilla, aspirante fallida a dirigente estatal, por el Distrito VI de Puebla. También irán Othón Bailleres Carriles por el Distrito XV de Tehuacán; María Eugenia Oliva de Rendón, esposa del ex alcalde de Tepeaca, Isauro Rendón Vargas, por el Distrito VII de Tepeaca, y Lourdes Ocaña Gallegos, esposa del ex edil sustituto priista en San Martín Texmelucan, Teodoro Ixtlapale Caporal, por el Distrito V.

 

 

¿Y en el PRD?

 

 

Elvia Suárez por el Distrito II de Zacatlán; Gabriel Reyes Cardoso en el III de Teziutlán; Concepción Contreras Bretón en el VII de Tepeaca; el ex edil de Quecholac y papa del actual presidente, Isidro Camarillo, en el VIII de Ciudad Serdán, y Jacobo Aguilar, ex presidente del Comité Municipal, en el XV de Tehuacán.

 

 

En todos los casos, la promesa aceptada es la misma: sumarse desde ahora a un barco que tiene todo para ganarlo en 2016, y por si fuera poco, en 2018, que incluye, por supuesto, un proyecto presidencial. Todos ellos le compran futuro al morenovallismo, porque nadie le ve presente al PRI. Malo para la dirigencia de Ana Isabel Allende, peor para Ivonne Ortega en el CEN, terrible para Osorio Chong en Gobernación. ¿Dónde quedó el control político? ¿Dónde quedó el piloto?

 

 

 

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