Thursday, 27 de June de 2019


El plan secreto de Lastiri: las razones para pisar el acelerador




Escrito por  Arturo Rueda
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De acuerdo a esa información privilegiada que posee Lastiri, el asunto de la minigubernatura ha dominado las conversaciones. Según la fuente, el gobernador poblano ha aceptado la posibilidad de ampliar el periodo para que pase de 1.8 a 4.8 años, dando un giro copernicano a la lucha política del próximo año. Es decir, ya no habría elecciones seguidas 2016-2018, sino solamente en 2016, y la siguiente sería hasta 2021

A estas alturas, en el desmadejado PRI poblano muchos empiezan a preguntarse qué sabe Juan Carlos Lastiri que el resto de los aspirantes a la gubernatura no. El subsecretario de la Sedesol desde comienzos de año aceleró el paso en su promoción a través de las “giras institucionales” que realiza con apoyo de las delegaciones federales bajo su control. A lo largo de 2014, realizó una al mes, con toda parsimonia y calma chicha, como si en juego no estuviera su ambición de gobernar Puebla. Pero apenas comenzó 2015 pegó el pie en el acelerador: apenas en febrero ya visitó cuatro municipios con grandes concentraciones: Zacatlán, Huauchinango, Ciudad Serdán y Esperanza. También se dio tiempo de asistir a los informes de los alcaldes de Huejotzingo, Quecholac y Puebla, además de múltiples apariciones en la capital. ¿Qué trae entre manos?

 

 

En teoría, Lastiri no tiene interés alguno en la minigubernatura de 2016, según ha expresado a actores políticos relevantes. A lo largo de 2014, apenas realizó ocho giras institucionales para visitar 12 municipios: Cuetzalan, Atempan, Hueyapan, Ajalpan, Tehuacán, Tlahuapan, Huejotzingo, Izúcar, Venustiano Carranza, Xicotepec, Tetela y Quecholac. Por eso, su potencial de voto apareció por los suelos de acuerdo con las encuestas trimestrales CAMBIO/Mas Data: en septiembre apareció con 14 puntos y en diciembre con 21. Un muy pobre y raquítico aumento para quien aspira a gobernar.

 

 

A sus aliados políticos, Lastiri explicó que no le quitaba el sueño tener un rápido despegue, una vez que su objetivo no era el 2016, sino el 2018. Y que para eso trabajaba. Pero algo cambió entre finales de 2014 e inicios de 2015 que lo hizo acelerar su estrategia de promoción, coordinada por el eficiente Juan Manuel Vega Rayet, aprovechando su posición de amo del aparato social federal.

 

 

¿Hipótesis?

 

 

Una es que Lastiri acelera para realizar el mayor trabajo posible antes de que sobrevenga la veda de publicidad gubernamental, cuyo inicio es a finales de marzo. Dado que sus “giras institucionales” supuestamente tienen el objetivo de comunicar las acciones del gobierno federal, así como los beneficios de los programas, el subsecretario de la Sedesol y los delegados que apoyan su proyecto tendrán que guardarse hasta junio. Su papel de funcionario federal compromete su posición para acudir a actos de campaña, y sólo podrá hacerlo sábados y domingos. Así que a acelerar antes de que se imponga la veda.

 

 

La hipótesis más interesante, sin embargo, dice que Lastiri cuenta con información privilegiada por Jorge Márquez —el oficial mayor de la Segob, no el candidato a diputado federal por Hidalgo—, que lo ha puesto al tanto de las negociaciones entre Miguel Ángel Osorio Chong y el gobernador Rafael Moreno Valle sobre la reforma electoral que aprobará el Congreso local antes de octubre.

 

 

De acuerdo a esa información privilegiada que posee Lastiri, el asunto de la minigubernatura ha dominado las conversaciones. Según la fuente, el gobernador poblano ha aceptado la posibilidad de ampliar el periodo para que pase de 1.8 a 4.8 años, dando un giro copernicano a la lucha política del próximo año. Es decir, ya no habría elecciones seguidas 2016-2018, sino solamente en 2016, y la siguiente sería hasta 2021.

 

 

La modificación del plazo de la minigubernatura cambia por completo el tablero de la lucha por el poder. Moreno Valle no ha dicho que sí, pero lo piensa en el marco de una negociación con la Segob, aunque se desconoce qué ha ofrecido Osorio Chong a cambio, ni cuál es la moneda de cambio.

 

 

Todo indica que, por si las dudas, Lastiri decidió acelerar el paso para comerle el mandado a Blanca y a Doger. Si su informante dice la verdad, el plan de hacer elección de minigobernador en 2016 y otra en 2018 se habría venido abajo. Ya no hay dos boletos, sino solamente uno. La caballada, inmediatamente, se engordaría, abriendo otras condiciones en la lucha política.

 

 

Harían bien Blanca Alcalá y Enrique Doger a sondear en Segob la veracidad de esas negociaciones. No sea que Lastiri les haya comido el mandado mientras los ex alcaldes andaban a paso de tortuga. Algo trae entre manos el subsecretario. Una sorpresa puede avecinarse. 

 

 

 

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