Saturday, 13 de July de 2024

Las huellas de El Chapo Guzmán en Puebla y las autoridades que burló en 2001

Martes, 25 Febrero 2014 00:00
Entre julio y noviembre de 2001, Joaquín “El Chapo” Guzmán vivió en Puebla con su esposa Griselda López Pérez, y por lo menos ocupó dos inmuebles en las colonias El Mirador y Las Ánimas, sin que alguna autoridad policiaca o gubernamental poblana estuviera enterada de ello. “El Chapo” fue el primer capo que eligió a Puebla como su residencia, burlando a las autoridades locales.
  • Staff/ Diario CAMBIO



Entre los meses de julio y noviembre de 2001, Joaquín “El Chapo” Guzmán vivió en Puebla con su esposa Griselda López Pérez, y por lo menos ocupó dos inmuebles en las colonias El Mirador y Las Ánimas, sin que alguna autoridad policiaca o gubernamental poblana estuviera enterada de ello, de acuerdo a informes de inteligencia militar surgidos con motivo de su captura.



Durante su estancia en Puebla en aquel año, recién fugado del penal de Puente Grande, Jalisco, Guzmán Loera estaba muy lejos de la leyenda del criminal más buscado del mundo o del multimillonario de la revista Forbes. Al contrario, pocos eran los recursos que tenía y estaba a la merced del apoyo que le dieran Ismael “El Mayo” Zambada a través de Jesús Castro Pantoja “El Chabelo”, detenido en los primeros días de noviembre de 2001, y quien reveló la presencia del capo en la ciudad.



“El Chapo” Guzmán fue el primer capo que eligió como su residencia a Puebla, burlando a las autoridades locales que un año después, en marzo, también serían sorprendidas por la presencia de Benjamín Arellano Félix y su familia en Cholula, donde fue detenido.



Las autoridades estatales y municipales encabezadas entonces por el gobernador Melquiades Morales Flores y el alcalde Mario Marín Torres no tenían idea de que el prófugo más famoso de México vivía en el territorio que gobernaban.



Los jefes policiacos de la época, como el procurador general de Justicia, Carlos Arredondo Contreras, y el director de la Policía estatal, José Luis Sobreira, también fueron burlados, al igual que el director de la Policía municipal de la capital, Joe Hernández Corona y ni su subdirector, Adolfo Karam Beltrán, tenían idea de ello. Mucho menos el encargado de la política interior del estado, Héctor Jiménez y Meneses, secretario de Gobernación.



No fue sino hasta el 5 de noviembre, cuando el procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, dio a conocer la detención de Jesús Castro Pantoja, coordinador de logística y seguridad de “El Chapo”, quien en sus primeras declaraciones reveló que el 29 de octubre de ese 2001 se había entrevistado con su jefe en Puebla y había revelado las carencias con las que vivía el capo y su esposa Griselda López Pérez.



Según las declaraciones del sicario Castro Pantoja, alias "Antigüedad" o "Chabelo", Guzmán Loera y Griselda López eran custodiados por Juan Mauro Palomares, alias "El Trece", y por un tipo apodado “El Palomares”, se movían por la capital poblana en cuatro vehículos, poseían dos rifles de asalto AK-47 y cuatro pistolas tipo escuadra, sin embargo no contaban con muchos recursos materiales.



Así lo refiere la información difunda por El Universal on line el 6 de noviembre de 2001, en donde Macedo de la Concha relata que "de la información recabada durante la investigación, se ha logrado conocer que Joaquín Guzmán Loera cuenta con escasos recursos materiales para proseguir con su infructuosa fuga, tales como cuatro vehículos que ya han sido identificados, además de poseer rifles AK-47 y pistolas escuadra".



También reveló que “El Chapo”, según el testimonio de “El Chabelo”, le había externado su intención de llegar incluso al suicidio para evitar su aprehensión, “situación que ya había sido referida por Arturo Guzmán Loera (detenido por la PGR el pasado 6 de septiembre de 2001) anteriormente”.



Escapa de las fuerzas federales en Puebla



El 15 de diciembre de 2001, elementos de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI) y miembros del Ejército mexicano realizaron un operativo en Puebla para capturar a “El Chapo” Guzmán, quien logró evadir nuevamente el cerco para escapar a Sinaloa, pero no así uno de sus operadores más cercanos, Miguel Ángel Trillo Hernández, quien fue presentado cinco días después en las oficinas de la PGR en la ciudad de México.



Mario Bermúdez Molina, fiscal especial para la Atención de Delitos Contra la Salud, informó que tras la detención se supo que “El Chapo” había vivido en Puebla en El Mirador y en la colonia Las Ánimas, así como en otros domicilios del estado, como el Distrito Federal y el Estado de México.



Guzmán Loera utilizaba varias casas para facilitar su huída, ubicadas en Cuajimalpa, Distrito Federal, La Marquesa, Estado de México, en el fraccionamiento El Mirador de la ciudad de Puebla, y en la colonia Las Ánimas de la misma ciudad”, declaró el fiscal.



El funcionario dijo que desde su fuga del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Puente Grande, Jalisco, “El Chapo” mantuvo a Miguel Ángel Trillo como uno de sus más cercanos operadores, quien fue el encargado de ubicar las casas de seguridad para evitar su captura.



Según otras publicaciones, Trillo Hernández fue el principal proveedor logístico de Joaquín Guzmán desde su fuga de Puente Grande.



Reportes esporádicos en la prensa



El legendario periodistas Jesús Blancornelas, director del semanario Zeta y el gran experto en el tema del narcotráfico, esporádicamente revelaba la presencia constante del “Chapo” Guzmán en Puebla como una de sus guaridas.



“A ese drama se le suma la guerra. A morir y por controlar Nuevo Laredo ante la ausencia de Osiel. El sinaloense Joaquín “Chapo” Guzmán ya empezó. Tiene en la frontera a sus mejores pistoleros. Los maneja desde Tampico, Veracruz o Puebla. Le interesa mucho traficar en Ciudad Miguel Alemán. Tiene apoyo de Carrillo Fuentes. También de ‘El Mayo’ Zambada. Y la sociedad con ‘El Güero’ Palma. Son muchos pistoleros de Joaquín. Tantos como para enfrentar a ‘Los Zetas’. También a equipos de Arturo Beltrán Leyva y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, ‘El Coss’. Por eso en lo que va del año, la contabilidad es terrible: 97 ejecuciones hasta el sábado 25. El doble a la misma fecha del año pasado. Y 13 más que en 2002”, escribió en su columna del 29 de julio de 2003.



 “Tiene de pronto un pie en Nuevo Laredo. Otro en Tijuana. Parrandea a escoger: Nogales o Caborca. Duerme en Puebla. Se da sus paseadas por Veracruz. Ordena ejecuciones en Quintana Roo. Lleva dólares a Guatemala. Total. Descansa escondido en Sinaloa. Por eso donde no lo ven se les figura”, por ejemplo, publicó en semanario Zeta en 2005.



Pero ni el gobernador Melquiades Morales, ni el alcalde Mario Marín, ni el procurador Maldonado Villagómez o alguno de los funcionarios de la seguridad pública se dieron por enterados.



 





 



 



 





 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 

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Modificado por última vez en Martes, 25 Febrero 2014 16:35