Domingo, 09 de Agosto del 2020
Martes, 18 Febrero 2020 00:22

Matando la educación: libros de texto virtuales

Matando la educación: libros de texto virtuales Escrito Por :   Silvino Vergara

“Si hay más libros, más conocimiento, más deseo de progreso, hay por lo tanto mejores sociedades” Andre Vltchek

 “La escritura consiste en dominar las tinieblas” Philippe Ollé-Laprune

 “El smartphone es un objeto digital de devoción” Byung-Chul Han


 

El pasado 13 de febrero de 2020 la Secretaría de Educación Pública federal conmemoró el Día del Libro de Texto Gratuito y anunció que para el próximo ciclo escolar se continuará con el proyecto de los libros de texto virtuales; además, que, con una aplicación por internet, se podrá tener acceso a dichos documentos que ahora serán electrónicos (Crónica, 16 de febrero de 2020). Esto va a permitir que tarde o temprano desaparezcan los libros de texto gratuito en su presentación impresa.

 

Una de las tantas esperanzas que se tenía con este nuevo Gobierno federal, una por la que millones de ciudadanos votaron, era que se reformara el sistema educativo mexicano; un sistema que cada día hace a los alumnos menos ciudadanos y más consumidores, uno que esta nueva administración pública recibió como herencia del sistema educativo nacional forjado desde hace muchos años. Sin embargo, se ha mantenido el mismo sistema pese a los dos años de ese cambio de gobierno.

 

El problema que tiene este sistema educativo es que, precisamente, forma consumidores, sujetos sumamente pasivos y que su único objeto es consumir lo que el mercado le pone a la vista y le ofrece (Chomsky, Noam, La (des)educación, Barcelona: Critica Editorial Planeta, 2001). Por ello es que se convierten en sujetos indiferentes a lo que sucede en su rededor y, como consecuencia, lo que se está conformando, en lugar de sociedades de seres humanos, es una agrupación de personas hiperindividualizadas a las que no les interesa lo que le sucede a los demás.

 

Pues bien, con esa propuesta de creación de los libros de texto virtuales, se da, desde luego, un paso frontal y firme hacia esa conformación del ser humano como consumidor. No tiene otra razón de ser, ya que economizar la producción de estos libros impresos y pasar a los virtuales en nada beneficia a la educación reflexiva requerida para la conformación de verdaderos ciudadanos pensantes, y no de simples consumidores, como es la propuesta desde hace muchos años y que se encuentra en las mismas condiciones; una propuesta que busca un ahorro para el Estado y no para los que reciben el libro, cuando es claro que el Estado no está creado para ahorrar; para eso son los bancos. El Estado está para respetar y garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos, que no son meros consumidores. Ese ahorro de las instituciones encargadas de la creación del libro de texto gratuito se convertirá en un gasto extraordinario en lo que corresponde a digitalizar esos libros, los software que hay que comprar o arrendar, los equipos de cómputo que se necesitarán, adicionalmente a los técnicos e ingenieros que se requieren para su implementación; los cuales, normalmente, son de empresas y tecnología extranjeras. Por lo tanto, el ahorro de la impresión se diluirá en estos excesivos gastos de la tecnología de la información. Además, se trasladarán gastos a los alumnos y a sus padres de familia. Ahora necesitarán adquirir los dispositivos o celulares, que representan un costo, así como la energía eléctrica y el servicio de internet. Por ende, los gastos por el simple uso de los libros de textos se triplicarán para la población a la que se le debería otorgar una educación gratuita, como lo marca el Artículo 3 de la constitución.

 

Pero, el problema no será solamente en los costos que representará para el alumno (que es lo que no se tenía previsto con los libros de texto impresos), pues el costo más alto será la educación que se brindará en la nación, ya que no es lo mismo leer un libro impreso que uno electrónico. Es evidente que, en este segundo caso, hay más distractores que impiden una correcta comprensión o, bien, terminar un estudio en los mismos tiempos que en el que corresponde con texto impreso.

 

El profesor español Fernando Savater (Savater, Fernando, El valor de educar, Barcelona: Editorial Ariel, 2009) ha sostenido que el problema principal de los profesores y maestros de escuelas es lograr la captación de lo que está transmitiendo a sus alumnos, pues todos estos sistemas electrónicos representan la distracción que los estudiantes de hace 20 años no tenían. Pues bien, con esos textos virtuales, es evidente que se daría un paso atrás en la educación en México y, desde luego, en la esperanza de una transformación al sistema educativo nacional.

 

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