Sábado, 28 de Marzo del 2020
Jueves, 26 Marzo 2020 02:12

El coronavirus nos enseña a vivir de otra forma

El coronavirus nos enseña a vivir de otra forma Escrito Por :   Irma Sánchez

Estamos llegando a la primera semana de la cuarentena y las cosas no han resultado fáciles para las familias que no están acostumbradas a convivir a tiempo completo. Ni para las familias en las que hay ausencia de padres para atender a los hijos. Ni para aquellos que van al día, que si trabajan comen, pero si no trabajan no tienen presupuesto para enfrentar sus necesidades.


 

Los días difíciles también están presentes en todo el aparato productivo sin excepción.

Apenas la primera semana y ya se habla del cierre de cientos y miles de empresas, de empleos y hasta de proyectos cargados de sueños y expectativas para un mejor futuro, para el que se trabajó un largo tramo de vida.

Encendemos cualquier canal de televisión, radio y nos conectamos a las redes, y la catástrofe se nos viene encima.

Todo junto enciende el estrés y multiplica las preguntas sobre el mañana, el pasado y para después de la cuarentena. La pandemia se anticipa que se extenderá hasta el mes de octubre.

 

El 2020 resultará un año perdido

Un año que vino a restar y a pulverizar muchos alcances.

Un fenómeno que en peores manos no pudo haber estado, como si no hubiera un líder en esta nación y sólo un enemigo tuviera las riendas.

La crisis llevará a los sobrevivientes a replantearse el modelo de vida, con empresas y empleos debilitados, con nuevos estilos de vida como las clases y el trabajo desde casa que, sí ha funcionado, y que puede ser motivo de optimización de recursos, incluyendo ajustes de salarios. Nueva forma de alimentación, de convivencia, y de subsistencia.

Solo queda pendiente controlar la avaricia de quienes tienen los medios de producción y servicio, que no han perdido tiempo para protegerse incrementando precios y tarifas volviendo más difícil la cuarentena para los más.

Se podría entender la desesperación, pero no se acepta en los días en los que todos perdemos desde libertades, oportunidades y salud.

Desde luego que hay honrosas excepciones.

Por primera vez la banca da un primer paso.

Extendió facilidades a sus deudores, pero tenemos claro que tras la crisis cobrará y no perdonará un solo peso, porque es su negocio.

La pandemia nos sorprendió, pero los sobrevivientes de ésta tendrán que aprender a vivir de otra forma y a sacar el espíritu humano y solidario que con tanto bombardeo nos ensoberbeció y nos volvió ajenos hasta dentro de la misma familia.

Por hoy, sólo me queda expresar la confianza de que a los mexicanos no nos pasará lo que a los chinos que tras la cuarentena atiborraron las oficinas del registro civil en demanda del divorcio.

 

La pandemia y los templos

Los templos también pasan apuros en los días de la pandemia.

Para todos es sabido que los templos y los sacerdotes viven de las limosnas que los católicos depositan en cada misa.

Hoy con el cierre al que se ven obligados por la pandemia pasan apuros para hacer frente a sus gastos, y la manutención de los religiosos.

El reto lo han asumido los grupos de católicos que participan en el trabajo de los templos. Estos se han dado a la tarea de promover una campaña en forma voluntaria, tocando al alma de los feligreses del rumbo para reunir artículos de limpieza y víveres para los religiosos que no tienen otro tipo de ingresos.

La voz se va corriendo en cada vecindario y los donativos se concentran para hacerlos llegar a las parroquias y a los sacerdotes.

En tanto cada templo y cada párroco está tomando decisiones para acompañar a su comunidad con el Santísimo.

Los padres dominicos que están en Santo Domingo dieron un primer paso y expusieron la custodia en una mesa colocada dentro de su atrio en la esquina que forman la 4 Poniente con la 16 de septiembre. Hacia donde llegaron los católicos practicantes a orar sobre la banqueta del otro lado de la reja del templo.

Cada templo tomará decisiones para que sin congregar a sus fieles éstos puedan orar y seguir los oficios de la semana santa sin concentraciones que resultan altamente riesgosas para la salud colectiva.

 

La nobleza brota

Pese a los malos días, hay personas buenas que en las circunstancias de emergencia que vivimos dan señales de aliento que nos llevan a concluir que, no todo está perdido.

Es el caso del industrial Javier Llaca Bretón, propietario de un prestigiado negocio dedicado al grabado textil, que está presente en casi todas las campañas en Puebla y la región.

El señor Llaca Bretón, en su planta textil en la que produce camisetas, gorras, delantales, bolsas, tortilleros y todos los artículos promocionales que se utilizan para todo tipo de campaña y promoción, dio un giro a su taller de producción y ante un Mercado en pausa, determinó implementar un proceso de reconversión en su proceso de producción para fabricar los hoy tan cotizados cubre bocas.

Pues bien, parte de su producción decidió canalizarla para apoyar a los adultos mayores que son la población vulnerable de esta pandemia.

Estos cubrebocas los está obsequiando a los adultos mayores directamente desde su establecimiento que se localiza en la 31 Poniente 3115.

Se trata de un cubrebocas reforzado para que dure.

 

Qué pena

Pero, así como hay gente noble en la crisis, también hay gente que no respeta los momentos difíciles.

¡Aguas!

En las redes han surgido indolentes que están ofreciendo dinero en préstamo a quienes están en cuarentena y no tienen ingresos seguros.

!Aguas!

La propuesta puede ser la opción para muchos para enfrentar la emergencia, para comer, para atender otros padecimientos y emergencias, pero no hay que fiarse.

Tenga presente aquello de que lamentablemente algunos aprovechan la crisis para lucrarse, “unos a la pena y otros a la pepena”.

 

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