Viernes, 14 de Agosto del 2020
Martes, 21 Julio 2020 02:34

Eduardo Rivera se convierte en el rival a vencer

Eduardo Rivera se convierte en el rival a vencer Escrito Por :   Arturo Rueda

Eduardo Rivera es el rival a vencer tanto por conocimiento entre la población como por intención de voto. Es el ave que cruzó el pantano, pues todas las acusaciones que le inventó el morenovallismo se desmoronaron cuando Martha Erika lo pidió como su candidato para la capital en 2018


 

Si Fernando Manzanilla tiene planes de convertirse en el próximo jefe del Congreso, las encuestas han catapultado a Eduardo Rivera Pérez como el rival a vencer en la elección de presidente municipal del próximo año. En caminos diferentes, ambos le hacen pinza al barbosismo.

 

No es el primer sondeo ni el más preciso, pero la encuesta de Campaign & Elections Research en la que el ex alcalde panista derrota a Gabriel Biestro por más de un dígito prendió las alertas rojas en Morena.

 

En los careos publicados en ese sondeo no se incluye el rematch Claudia Rivera vs Eduardo Rivera -la repetición de la contienda de 2018-, pero es evidente que Lalo barrería a la alcaldesa, pues también supera incluso al mejor posicionado de Morena al que no le interesa este baile, Alejandro Armenta.

 

El problema de la eventual candidatura de Gabriel Biestro es que, según el mismo sondeo, también lo derrotaría el académico-activista-escritor-político-todólogo Enrique Cárdenas por un margen de 7 puntos. Es, por supuesto, el colmo.

 

Mucha agua va a correr todavía, pero Eduardo Rivera es el rival a vencer tanto por conocimiento entre la población como por intención de voto. Es el ave que cruzó el pantano, pues todas las acusaciones que le inventó el morenovallismo se desmoronaron cuando Martha Erika lo pidió como su candidato para la capital en 2018.

 

Lalo enfrentó una persecución política de Moreno Valle, y si se la reviven sólo lo van a fortalecer, pues ya sobrevivió a esa andanada.

 

Hacerse de la candidatura en Acción Nacional no parece un problema, pues Marko Cortés está convencido de que es el más competitivo.

 

Tanto que hay una negociación en curso para que Genoveva se quede con la primera plurinominal al Congreso a cambio de abrirle paso. El ex gobernador Gali definitivamente ya se bajó y el único que iría a una interna es su contra es Oswaldo Jiménez.

 

 

La candidatura de Biestro presenta varios problemas, algunos generados por él mismo y otras por el marco legal. Uno de ellos es que tiene varios frentes abiertos en el contexto de una elección con voto de castigo como en 1995 por la crisis económica y los muertos del coronavirus.

 

Veámoslo así. Como el candidato mejor posicionado es Lalo Rivera, tiene que empezar a combatirlo. Pero al mismo tiempo pelea por la candidatura con Claudia Rivera, el activo tóxico de Morena en la zona metropolitana que contamina todo lo que huela a… Morena.

 

Ayer mismo, Biestro tuvo que abrir fuego en varias direcciones.

 

Al periodista Mario Alberto Mejía le declaró que su problema con Claudia Rivera es “debido a su política de confrontación (con el gobernador) no me sentaría ahora con ella porque soy una persona de principios. Creo que ha llevado al grado extremo la confrontación. La ha hecho patente, y eso no está bien, porque siempre, desde un inicio, hubo un buen entendimiento”.

 

Biestro tendría que ser claro: el problema con Claudia es que es una pésima presidenta municipal y se ha inmiscuido en demasiados asuntos de corrupción, además de coludirse con el crimen organizado, según el gobernador Barbosa. Gobierna muy mal.

 

Pero no puede decirlo porque Claudia es Morena.

 

Por la noche, Biestro quiso armar su primer round de sombra contra Lalo Rivera en Twitter. El ex presidente municipal se sumó a las posturas que exigen la reapertura económica en el estado -como casi todos-, pero el diputado lo tildó de oportunista, pues no ha apoyado en nada en la pandemia.

 

Biestro, queda claro, tiene que acelerar. Pero con su misma reforma electoral ahora es más complicado, pues sus pasos deben ser muy prudentes para no ser acusado de actos anticipados de campaña. Y si se le va encima a Claudia, ella lo acusará de violencia política de género.

 

Son demasiados frentes abiertos y en ninguno hay garantía de éxito.

 

Todavía no se ve claro cómo le van a quitar la candidatura a Claudia, y si eso llegara a ocurrir, cómo impedirán que ella opere para hundir a Biestro… desde la alcaldía que gobierna Morena.

 

Luego, en caso de eventual éxito, sólo tendrá un mes de campaña para enfrentar a alguien que ya gobernó Puebla entre 2011-2014, volvió a hacer campaña en 2018, y todo lo que dice levanta revuelo. Tanto que Biestro ya tiene que contestarle en Twitter.

 

Sí, a menos de un año de la elección se ve de lejos una ecuación muy compleja de resolver.

 

A menos de un año de la elección, Eduardo Rivera se convirtió en el rival a vencer. Le bastó un video, una encuesta y unos tuits.

 

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