Sábado, 23 de Enero del 2021

Claudia maltrata a mujeres víctimas de violencia: sufren vejaciones en refugio municipal

Jueves, 03 Diciembre 2020 03:02
Claudia maltrata a mujeres víctimas de violencia: sufren vejaciones en refugio municipal

Mujeres poblanas víctimas de violencia intrafamiliar que acuden al Refugio temporal de Atención Integral del gobierno de Claudia Rivera Vivanco han sido revictimizadas al pasar horas y horas de fregar pisos, limpiar tinacos, comida escasa y sin valor nutricional, recibir malos tratos y apenas una hora de terapia psicológica a la semana, de acuerdo al testimonio de dos mujeres que se resguardaron de sus victimarios en dicho lugar.

Carlos Rocha

@rochapress



 


Primera de dos partes


Horas y horas de fregar pisos, limpiar tinacos, comida escasa y sin valor nutricional, malos tratos y apenas una hora de terapia psicológica a la semana es lo que sufren las mujeres poblanas víctimas de violencia intrafamiliar que acuden al Refugio temporal de Atención Integral del gobierno de Claudia Rivera Vivanco. Las víctimas ahí son revictimizadas.



No es un albergue, ni siquiera un centro de internamiento para adicciones. El trato es mucho peor, como una cárcel, puesto que las funcionarias que trabajan ahí piden que las llamen “custodias” y a las víctimas las llaman “internas” pese que el objetivo es brindar herramientas para superar episodios de violencia de género.


Aunque el protocolo riguroso de ingreso establece que en el lugar deben darles asistencia legal y terapia psicológica durante tres meses, las “custodias” se dedican a maltratarlas. “La cena es un sobre de té con cuatro galletas marías”. Todo el día lo dedican a lavar y a fregar pisos “para que se mantengan ocupadas”.


Este es el testimonio de dos mujeres que huyeron de tal refugio –a cargo del Sistema DIF municipal- así como el de Raquel Carrera, una defensora de los derechos de las mujeres que ha acompañado estos casos que derrumban el discurso que la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco ha sostenido en las últimas semanas para posicionarse como una activista del feminismo.



El discurso feminista se agota en los hechos. El gobierno de Claudia Rivera Vivanco maltrata a las mujeres que sufren violencia de género y buscan resguardarse en el Refugio temporal de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia, donde sufren experiencias traumáticas como acoso, violación de derechos humanos y un trato indigno.


Los tres testimonios otorgados a CAMBIO coinciden que tal refugio -cuya ubicación es confidencial para cumplir con los protocolos de la Ley para el Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia- resulta desastroso contraproducente para las víctimas al no lograr ningún tipo de asistencia ni empoderamiento.



“No es un refugio, es una cárcel, en toda una semana recibimos una hora de terapia psicológica, y a cambio tenemos que trapear, lavar. Yo sólo aguanté veinte días”, afirman las víctimas que pidieron la gracia del anonimato.



Las cifras son contundentes: durante la pandemia, el Albergue para Mujeres del Gobierno del Estado, a cargo de la Secretaría de Igualdad Sustantiva, llegó al tope, mientras que el Refugio para Mujeres del Ayuntamiento de Puebla no tiene ninguna mujer refugiada al día de hoy, pues de las 12 que llegaron ahí en la pandemia, todas se han ido y al momento se encuentra vacío.


Raquel Carrera, de la organización “Sorora, Mujeres en Desarrollo”, afirmó que el maltrato ha sido denunciado a la titular de la Secretaría de Igualdad de Género, Catalina Pérez Osorio, quien no ha mostrado empatía ni sororidad, puesto que incluso un hombre está a cargo de la dirección.



Caso Maya


Llamémosle Maya. Llegó con su familia a Puebla huyendo de un novio violento que no tardó en seguirla hasta el estado. La relación no demoró en regresar a la violencia, por lo que Maya fue a resguardarse al Refugio Municipal. Después del riguroso protocolo de ingreso, pudo entrar al lugar en el que supuestamente estaría tres meses, pero apenas aguantó 20 días.



“La casa de tres pisos y cuatro habitaciones estaba muy limpia”, contó Maya a CAMBIO, “me dio gusto llegar a un lugar así y me sentí tranquila”. Después entendió que la limpieza del lugar era la única terapia que recibían las mujeres que estaban ahí, pues la custodio obligaba a las internas a fregar hasta tres veces en el mismo lugar.



Pero eso no fue todo. La comida era, quizá, uno de los peores momentos del día, pues el desayuno era un huevo y una salchicha, la comida verduras hervidas sin sal y la cena un sobre de té para toda el agua que quisieran y cuatro galletas Marías.



“Casi siempre comíamos soya, no había jitomate, cebolla, sal, azúcar. Las tortillas eran muy esporádicas y cuando había sólo daban dos”, detalló Maya. “La comida la podía tolerar, agregó, pero lo que no soporté fueron los malos tratos”.



Maya contó que para empezar, la celadora pidió que la llamaran ‘custodia’, como se les llama a los cuerpos policiacos que cuidan las cárceles, y justo eso sentía Maya, que estaba presa.



“Todo el día tienes que estar haciendo limpieza porque no hay ninguna actividad, desde lavar la azotea, la cochera, según para mantenerte ocupada. Después de las 10 no hay actividades, televisión sólo hasta después de las 6 de la tarde”.



Sin duda, la terapia era la mejor hora, pero era sólo una vez a la semana y era el motivo que le permitió estar ahí 20 días.



“Yo hablé con la jefa del refugio y le dije que no estaba para limpiar, pero estaba más estresada. Al final alcé la voz pero dijeron que me salí por la mala comida, pero me fui por el trato que nos daban”, concluyó.



Caso Gina


Maya conoció a Gina durante su estancia en el refugio, eran hermanas de situación. Eran las únicas dos internas, como las llamaba la celadora, y eso que no se trataba de una cárcel. A diferencia de Maya, Gina sí aguantó los tres meses interna en el Refugio para Mujeres, pero su situación era más complicada, pues estuvo acompañada por sus hijas y comentó que al menos tenía un lugar donde dormir.


Gina saldrá durante estos días del albergue, sin embargo, Fernando Miranda, autoridad responsable, sabía que CAMBIO aguardaba por su salida y evitó que fuera entrevistada.


No obstante, Maya narró las vivencias de Gina. Dijo que toleraba los mismos malos tratos porque tenía allí a sus hijas. “A ella la ponían a trapear y volver a trapear hasta que se enojaran, a las hijas no las trataban bien, lloraban mucho”, sostuvo Maya.


Dijo que entre las dos se entretenían con las hijas y procuraban hacer más llevadero el día a día. Pero Maya no aguantó y decidió salir. Hoy esperaba ver de nuevo a su amiga, pero fue imposible.


No hay ninguna atención ni empoderamiento a la mujer para que no regrese la violencia


Raquel Carrera, activista por los derechos de mujeres de Sorora, explicó a CAMBIO que el albergue municipal no tiene ningún tipo de atención especializada, así como tampoco algún sistema para que las mujeres no vuelvan a ser víctimas de violencia.


Se debe hacer un plan de intervención de acuerdo al tipo de violencia que vivió cada mujer, dijo la defensora, pero no sucede nada, no tiene caso que las tengan ahí esperando a que el tiempo pase, recalcó.


La integrante de Sorora señaló que el gobierno municipal está obligado a atender los casos, a recibir a mujeres que sufren violencia, pero principalmente a atenderlas para que no se repita.


Raquel esperó la tarde de este miércoles afuera de las instalaciones de la Casa de Jóvenes en Progreso para recibir a Gina. Llevaba una bolsa con fruta, leche, dulces para las niñas y darle una bienvenida a la madre que saldría a la calle después de tres meses de resguardo.


Pero Raquel se regresó con todos los presentes a su casa, los funcionarios del DIF municipal de Rivera Vivanco no permitieron que la defensora de las mujeres viera a Gina.



“Ojalá que no suceda como con Maya, que le dieron 20 pesos para su camión y que se regresara sola a su casa”, concluyó.