Jueves, 18 de Agosto del 2022

“¡No quiero morir!” fueron las últimas palabras de una entrenadora al ser asesinada por una orca

Lunes, 01 Agosto 2022 15:30
“¡No quiero morir!” fueron las últimas palabras de una entrenadora al ser asesinada por una orca

Keltie Byrne de 20 años falleció por la orca Tilikum, quien fue arrastrada al fondo de la piscina sin poder salir con vida, durante un show en el parque Sealand en 1991.

Redacción Diario CAMBIO

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Hace más de 30 años, se vivió una de las tres tragedias en las que se vería envuelto el parque SeaLand of the Pacific, un zoológico/acuario en Victoria, Canadá.


La organización Zoo Animal Welfare Education Centre (Zawec) señaló en una ocasión que la falta de espacio, estrés social, presencia de visitantes, enfermedades y otros problemas, son algunos de los desafíos que se enfrentan los animales en estos lugares.




Así pasó con Tilikum, una orca macho que fue puesto en cautiverio en el SeaLand of the Pacific, luego de haber sido separado de sus papás con tan solo dos años. Primero fue llevado a un tanque de almacenamiento en Islandia para ser trasladada a Canadá.


Lo que nadie habría imaginado es que, durante su estancia en el acuario, atacaría al menos a tres personas, desde su llegada en 1983.


Tras su arribo, Tilikum tuvo que compartir su espacio con dos hembras de su especie, Haida II y Nootka IV, quienes eran las dominantes.


De acuerdo al diario británico ‘Mirror’, el trío de orcas era obligado a permanecer 14 horas en una piscina cerrada de 7.9 metros de ancho. Tilikum era agredido por sus compañeras, quienes lo atacaban en diferentes zonas de su cuerpo, además de generarle úlceras estomacales del estrés.


Para mejorar su calidad de vida, contrataron a Bruce Stephens, un entrenador de vida marina, quien dio recomendaciones para un ambiente de paz.


Para ese momento, las orcas ‘robaban’ los objetos de práctica a sus entrenadores, lo que les causaba emoción.


Sin embargo, el 20 de febrero de 1991, Keltie Byrne, de 20 años, entró al acuario como entrenadora de tiempo parcial, ya que estudiaba biología marina en la universidad.


Pero, nunca imaginó que saldría de ese lugar sin vida. Keltie fue arrastrada hasta el fondo de la piscina por Tilikum, mientras ella gritaba “¡No quiero morir!”, en presencia de cientos de turistas.


A pesar de que el zoológico afirmó que Byrne se resbaló a la piscina cuando caminaba por el borde, pero testigos aseguraron que fue ‘Tili’ quien la arrastró y ‘jugó’ con ella por hasta 10 minutos, hasta dejarla sin vida.


Dos accidentes más


18 meses después de la muerte de Keltie, el zoológico cerró sus puertas en un intento por conservarlo. Ocho años después, ‘Tili’ atacó a otras personas en nuevas locaciones.


Daniel Dukes, de 27 años, visitó el parque el 5 de julio de 1999 luego de haber logrado violar la seguridad para permanecer en el parque pasada la hora de cierre y poder nadar con las ballenas.


Aunque no es claro cómo terminó el hombre en el estanque, fue encontrado en pedazos sobre la espalda del animal marino y se concluyó que murió de hipotermia.


Dawn Brancheau, también entrenadora, fue la tercera víctima de Tilikum. En 2010, la mujer fue tomada por su cola de caballo y sumergida en la piscina, mientras daba un show de caricias en febrero de 2010. A pesar de haberse liberado, fue tomada por la cintura y agitada varias veces, provocando su muerte.




SeaWorld en Orlando permanece abierto al público. Tilikum murió en 2017 por una enfermedad.


Información obtenida de: El Universal

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