Domingo, 22 de Abril del 2018
Lunes, 16 Abril 2018 03:04

Todo Puebla se juega en el efecto bandwagon o de arrastre

Todo Puebla se juega en el efecto bandwagon o de arrastre Escrito Por :   Arturo Rueda

Para los morenovallistas será muy complejo romper ese efecto cascada, aunque ensayan todas las fórmulas posibles. No es imposible. Una de ellas, ya descartada por los organismos electorales, fue separar la entrega de las boletas, de tal forma que los funcionarios de casilla repartieran primero las de la elección local y luego las de la federal. Encuestadores consultados por este columnista revelaron que ese mecanismo ya se intentó, pero los estudios muestran que no hay diferencia estadística


La teoría político-electoral le da diferentes nombres, aunque el más popular es el efecto bandwagon o de arrastre. También lo hemos aludido aquí como efecto cascada. Se trata de un sesgo cognitivo en la mente de los electores que se dejan arrastrar por el “lado ganador”, por subirse a la moda, sin analizar racionalmente o sin examinar los méritos de un candidato en particular. En el caso específico, López Obrador impulsa un efecto arrastre que beneficia a todos los candidatos de Morena, sea Barbosa, Armenta, a diputados federales, locales o de alcaldes.

 

Sin López Obrador, muchos de los candidatos de Morena no tendrían nada qué hacer en la contienda. Eso es una verdad de Perogrullo. Claudia Rivera Vivanco pelea codo a codo la alcaldía de Puebla contra ‘Lalo’ Rivera aunque nadie la conoce. Todos los candidatos a diputados federales tienen cifras competitivas pese a ser impresentables —como Nay Salvatori—, incongruentes —como Guillermo Aréchiga— o poco populares —como Fernando Manzanilla—.

 

Gracias a ese efecto bandwagon o de arrastre, Luis Miguel Barbosa tiene 3 puntos de diferencia según Mas Data, aunque extraoficialmente se sabe que de alguna encuesta que lo pone a 6 de ventaja—. Sin ese efecto, es probable que Martha Erika Alonso ya sería considerada gobernadora, o por lo menos, habría arrancado la contienda con 10 puntos de ventaja tal como lo hizo Tony Gali.

 

Por supuesto, el efecto de arrastre beneficia todavía más a los que ya cuentan con cierto posicionamiento como Alejandro Armenta, quien rebasa a las fórmulas del PRI y del Frente por más de 10 puntos, y por eso provoca que se intensifique la propaganda que lo vincula a Mario Marín. Propaganda, por cierto, que no es ‘guerra sucia’ porque no es mentira, pero que empeora si Nancy de la Sierra cae en la trampa como vil preparatoriana y confiesa ante los medios sus vínculos con el ex gobernador de ingrata memoria.

 

La elección en Puebla se juega por la amplitud del efecto cascada o bandwagon. Los de Morena van a buscar hacer que su impacto sea lo más amplio posible y los morenovallistas a acotarlo de cualquier forma, legal o ilegal.

 

Los primeros la tienen sencilla: que su propaganda esté vinculada al tabasqueño. Espectaculares, trípticos, gorras, banderas. Todo AMLO. Mencionarlo en su discurso. Replicar sus propuestas. Hablar como él. Hacerse acompañar por una botarga con su imagen. La forma más sencilla es agarrarse con todas sus fuerzas al efecto de arrastre.

 

Sin embargo, para los morenovallistas será muy complejo romper ese efecto cascada, aunque ensayan todas las fórmulas posibles. No es imposible. Una de ellas, ya descartada por los organismos electorales, fue separar la entrega de las boletas, de tal forma que los funcionarios de casilla repartieran primero las de la elección local y luego las de la federal, tal como narró el periodista Rodolfo Ruiz.

 

Encuestadores consultados por este columnista revelaron que ese mecanismo ya se intentó, pero los estudios muestran que no hay diferencia estadística si se entrega el paquete completo de boletas, o se separa la repartición de las correspondientes de la elección federal o local.

 

Otra fórmula es mostrar que los candidatos de Morena en realidad no son candidatos de Morena, es decir, que representan otros valores e incluso valores antitéticos. Es la fórmula que corren en estos días al vincular a Alejando Armenta y a Nancy de la Sierra con Mario Marín, o la propaganda mediática que afirma que el ex ‘Góber Precioso’ tiene metidas las manos en el partido de López Obrador.

 

La fórmula es incierta, pues se desconocen los efectos de vincular una marca tan positiva —Morena— y una marca tan negativa —Mario Marín—. Pero el plan está en marcha incluso con llamadas telefónicas lanzadas desde un servidor en Brasil donde se escucha la confesión de Nancy de la Sierra ante los medios, pero nunca se dice su nombre y sólo se ataca a los candidatos de López Obrador.

 

Por supuesto, esto sí puede hacerse con Armenta y Nancy, quienes en efecto están vinculados al ‘Góber Precioso’ y sobran evidencias. ¿Pero Barbosa? ¿Claudia Rivera? Ellos precisamente lo que esperan son ataques, que su nombre sea mencionado, que haya escándalo, porque lo que precisamente les hace falta es conocimiento entre electorado poblano. La esperanza morenovallista es que, al ubicarlos, los poblanos no voten por ellos. ¿Y si aun así votan por ellos sólo por la marca Morena?

 

Toda la elección 2018 en Puebla se juega bajo esa lógica: qué tan amplio será el efecto cascada o bandwagon a favor de los candidatos de Morena o el morenovallismo qué tanto podrá limitarlo. No parece haber más.

 

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