Lunes, 20 de Agosto del 2018
Indicador Político

La política de austeridad presupuestal anunciada por el jefe electo del Ejecutivo federal se ha convertido en una decisión autoritaria que no sólo invade facultades de autonomía de otros poderes autónomos, sino que implica un mecanismo de control político.

Las designaciones de Miguel Ángel Osorio Chong y de Miguel Ángel Mancera como jefes de las bancadas del PRI y del PRD en el Senado, respectivamente, podrían ser la base de un frente opositor en el legislativo para contrapesar el poderío presidencial de López Obrador. Y si se suma el PAN, entonces la diferencia 61 por ciento-39 por ciento en Senado y 54 por ciento-46 por ciento en diputados sería importante para impedir avasallamientos.

Para mi hermano Carlos Olmos, y su victoria moral

Desde que se anunciaron los foros de seguridad de López Obrador en su campaña, la inseguridad ha sumado más de 10 mil muertos adicionales y algunas decenas de víctimas colaterales. Es decir, la estructura del crimen organizado en los hechos ha ignorado la propuesta del nuevo gobierno en formación para pacificar el país.

Los foros de seguridad de López Obrador parten de un enfoque equivocado: la inseguridad, la criminalidad y los muertos no son asuntos de víctimas, sino de la conversión de partes del Estado en cómplices del crimen organizado; es decir, el Estado criminalizado.

En medio del abandono institucional que se niega a articular variables de seguridad, turismo, estabilidad, gobernabilidad y desarrollo, Guerrero ha podido sortear con alto costo social el efecto terrible de la inseguridad que hundió a Tamaulipas.

1.- El 15 de marzo del 2004 The New York Times publicó el editorial titulado “Acerca de esa elección cerrada” para reafirmar que el libro de memorias de Miguel de la Madrid había confirmado “uno de los fraudes electorales más flagrantes de los tiempos modernos: el robo de las elecciones presidenciales de México en 1988 por el candidato del partido gobernante, Carlos Salinas de Gortari” y que De la Madrid había dirigido ese robo.

El 8 de julio de 2007 Manuel Bartlett Díaz declaró a Reforma: “Carlos Salinas de Gortari no ganó la elección presidencial de 1988”. Pero lo que le faltó decir fue que Salinas se apropió de la elección presidencial gracias al fraude electoral operado por Bartlett como presidente de la Comisión Federal Electoral.

Para la revisión de lo ocurrido en la noche del 6 de julio en la Secretaría de Gobernación y la Comisión Federal Electoral, las dos bajo el control férreo de Manuel Bartlett Díaz, Andrés Manuel López Obrador no necesita ir al PRI o a Carlos Salinas de Gortari, sino revisar las versiones estenográficas de las sesiones en la CFE y en el colegio electoral.

El interés político por la noche del 6 de julio de 1988 ha centrado la atención en la figura de Manuel Bartlett Díaz, hoy flamante director lopezobradorista de la Comisión Federal de Electricidad. Sin embargo, su papel como secretario de Gobernación antes de esa fecha dejó pistas que siguen abiertas en el sistema de inteligencia, seguridad nacional, espionaje y penal de los EE.UU.

Aunque comenzó a trabajar en las estructuras del Estado en 1969, Manuel Bartlett Díaz estaba incorporado en los pasillos del poder priista desde 1966. En el 2006, sin renunciar al PRI, hizo campaña y pidió el voto por el candidato perredista Andrés Manuel López Obrador.

La estrategia mexicana hacia Trump en los tres temas vitales --migración, seguridad y comercio-- ha pasado de la resistencia pasiva del gobierno de Peña Nieto a la de las concesiones adelantadas del equipo del candidato triunfador. El primer error estratégico de López Obrador fue abrir una negociación con la Casa Blanca sinacta de presidente electo, sin modelo de desarrollo para el comercio exterior y sin redefinición de los principios de política exterior.

Más que como estrategia diseñada para el reordenamiento institucional, el candidato ganador López Obrador ha abierto muchos frentes de batalla sin contar con propuesta de relevo ni un planteamiento de reorganización administrativa. A final de cuentas, el gobierno, el gabinete y sus decisiones son elementos constitutivos del poder.

En medio de escándalos, el agobio de decenas de decisiones que no alcanzan a analizarse y la estridencia para tapar errores, el tema central que va a definir la presidencia de López Obrador hasta ahora no ha sido presentado: la tasa promedio anual del PIB y sus derivaciones en creación de empleos, inflación y redistribución de la riqueza.

El escándalo del fideicomiso ‘Por los demás’ y los debates sobre aeropuerto, foro de seguridad, descentralización administrativa y bajas de salarios pueden ser tomados como escenarios de distracción de la parte medular del próximo gobierno de López Obrador: la continuidad del modelo neoliberal priista-salinista de crecimiento.

La crisis revelada por la indagatoria del Instituto Nacional Electoral por el Fideicomiso ‘Por los demás’ del partido Morena debiera ser tomada en serio por el candidato ganador Andrés Manuel López Obrador y sus operadores jurídicos, porque se trata de un proceso legal que estaría manchando el arranque del gobierno morenista por tres efectos inevitables:

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