Tuesday, 07 de July de 2020


De un Policía a su hijo




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El día de hoy y como lo hacemos cada año, quisiera hacer un tributo muy respetuoso a la labor que en esta nuestra Puebla y en todo nuestro México y el mundo desarrollan los Policías, sea cualquiera que sea su renglón de trabajo, que se arriesgam que mueren, que pierden su trabajo bajo la mirada de mandos sin experiencia que al menos en nuestra Puebla Capital a todos nos está dañando mandos que mientes, que simulan, que parecen, que no son y ni siquiera la labor policial entienden.

            A ellos mis respetos, nuestros más sinceros reconocimientos, que no pierdan la calma, que no se les valla la esperanza, que las cosas cambian y que de una u otra forma esta es y será siempre su casa, que los que hoy los dañan como cobardes huirán todos a ultranza, como los traidores se escurrirán entre las sombras y ustedes demostraran la fuerza de nuestra raza.

 

 

            Y a los que los trajeron no les dara la calma, por ustedes podrán caminar junto a ellos , y ellos no podrán verles a la cara.

 

 

 


 

 

 

A MI HIJO:

 

 

Si hijo mío,  soy policía, mi trabajo es modesto… tú lo sabes y apenas nos da para vivir, pero dentro de su modestia, tiene mucha satisfacciones, somos los malos de una sociedad que nos necesita y tan mal que nos paga; pero créeme hijo, da gusto servir a los demás y nos sentimos importantes cuando salvamos una vida o protegemos a un inocente.

 

 

Nuestra profesión es ingrata, todos nos arrojan ofensas e insultos cuando cumplimos con nuestro deber, todos quisieran que la ley se cumpliera solo para los demás y no para ellos, la gente nos humilla cuando  nos ofrece una dadiva para que no cumplamos con nuestro deber, si no la aceptamos, nos agreden y nos acusan como si hubiera sucedido y si lo hacemos nos dicen deshonestos.

 

 

Tu sabes hijo mío, que cuando salgo de la casa, no sé si  volveré a verte porque nuestro trabajo, es de riesgo constante en donde va la vida de por medio.

 

 

Así es, a veces tenemos que morir defendiendo la vida y la propiedad  ajena, mientras tú me esperas inútilmente para darme ese beso que a diario me das de bienvenida y entonces hijo, me duele decírtelo pero, ya no volverás a verme porque habré entregado mi vida por una ingrata sociedad que tanto nos exige y poco nos da, y que ni siquiera es capaz de pedir que nos retribuyan con un sueldo o prestaciones  decorosas, para que tú  y todos los hijos de los policías,  puedan estudiar una carrera que les ayude a servir orgullosamente a los demás, como lo hago yo…

 

 

Si  a veces no te veo, porque en este ingrato, pero emocionante trabajo no tenemos horarios, ya que si bien  es cierto, deberíamos trabajar doce horas, pero a veces por una necesidad del servicio, nos doblamos en horario de trabajo, entonces, lo siento hijo, pero nosotros nunca decimos que no cuando sabemos que otros nos necesitan para su seguridad, porque bien es cierto que cuando la sociedad descansa o duerme, nosotros estamos de pie y vigilando, es entonces que  quisiera poder estar a tu lado, velando tus sueños, mirándote crecer, sonriendo conmigo, pero me conformo con verte de vez en cuando; de todas maneras siempre estoy contigo, pensando en ti porque nunca te olvido,

 

 

Ahora, estudio para ser mejor policía y eso también me impide verte  más tiempo, perdóname  hijo,  me gusta ser policía y  lucho  con mis compañeros porque  tú y otros niños, jóvenes y adultos, se puedan desarrollar  con  seguridad  y puedan  caminar  por la calle y  llegar a la escuela libre de sobresaltos y miedo,

 

 

Para eso estoy aquí, por eso soy policía, no importa que todos nos ataquen y que la gente nos acuse de golpear o matar.

 

 

Si supieras hijo mío, con qué clase de gente nos enfrentamos diariamente, drogadictos, borrachos, asesinos e influyentes, todos ellos irrespetuosos y agresivos, y nosotros tenemos que tratarlos como si siempre se condujeran con la verdad;  esto es lo que más nos lastima y nos humilla, que no sepan y no se den cuenta, que también somos seres humanos como ellos y no nos traten igual, y que nos duelen los insultos y las agresiones  y....“demonios”, que crean que estamos obligados a aguantar todo porque somos policías que solo no nos olvida Dios;

 

 

Hijo mío, quiero que comprendas y que sepas que por ser policía no puedo atenderte como lo  mereces y  darte lo que necesitas.

 

 

Hoy, solo puedo dejarte como herencia:

 

 

Lo más valioso que tengo, mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre.

 

 

                        Recibe un  abrazo con mucho cariño y con el, todo mi corazón.

 

 

Atentamente: . . . . . . . . .  Tu  padre. . . . . . . . . . .

 

 

Un   Policía,  orgulloso de su Profesión.

 

 

ANONIMO

 

 

¿O no?

 

 

Juzgue usted.

 

 

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