Tuesday, 24 de November de 2020


Los extras son protagónicos




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La semana pasada culminó la primera fase o etapa en la que se suele dividir un torneo de fútbol.

Esta primera fase a la que me refiero, a pretemporada, como lo comenté en mi columna anterior, se ha convertido en algo más que la simple “puesta a punto” a nivel físico de los futbolistas. Escribí acerca de la nueva metodología de entrenamiento que han comenzado a utilizar los clubes mexicanos para poder sacar mucho mayor provecho de estos largos 30 días, en la que una gran cantidad de partidos amistosos es la base.

 

 

En lo que se refiere al trabajo del Cuerpo Técnico, una de las ventajas, creo que la principal, es que pueden comenzar a definir lo que será su cuadro titular. Por más que el DT trate de persuadir a sus jugadores con el discurso gastadísimo de “aquí no hay titulares y suplentes”, cada vez hay menos futbolistas que se “tragan” este rollo. Sea el jugador que sea, desde aquellos que tienen un gran prestigio y jerarquía, o el que viene recuperándose de una lesión, incluso algún joven que lo acaban de subir de fuerzas básicas, el impacto psicológico que genera el ser suplente, banca, “cepillado”, o como le quieran decir, desde los partidos de pretemporada, es realmente desalentador.

 

 

No estoy diciendo que sea una ley que se cumpla para al cien por ciento por los futbolistas. Obviamente depende del carácter de cada jugador, existiendo la posibilidad de aquel que ante la adversidad toma fuerza y se motiva, o aquel que ante la misma situación se desmotiva y se vence (culpando casi siempre a algo o alguien ajeno a él). En nuestra cultura, y por ende en nuestro fútbol, hay muchos más de los segundos. Es justo aquí donde comienza nuestro trabajo como Cuerpo Técnico.

 

 

Es cierto que no podemos cambiar el carácter para que todos reaccionen de forma positiva ante la adversidad, y mucho menos a falta de una semana para que inicie el torneo. Lo que sí podemos hacer, y es nuestra responsabilidad/obligación, es ocuparnos de estos jugadores, que son mayoría dentro del grupo. Un equipo esta formado en promedio por 24 jugadores, teniendo en cuenta que 11 inician, tendremos a más de la mitad del grupo inconformes (unos en mayor medida que otro pero todos inconformes).

 

 

En nuestro afán como Cuerpo Técnico de ganar el partido próximo, cometemos el siguiente error: solemos agarrar a nuestros 11 titulares, quizá si estamos de buenas también incluimos a nuestros tres posibles cambios, y enfocamos toda nuestra atención y energía a este selecto grupo de “elegidos”. No quiero que se confunda lo que estoy diciendo. No me refiero a despreocuparnos totalmente de preparar a nuestro equipo, si no que esa energía extra, ese comentario positivo, el “buenos días” de la mañana, un chascarrillo durante el entrenamiento, es mucho más necesario para aquellos jugadores que no serán titulares el fin de semana.

 

 

Es también importante que no se quede únicamente en el apoyo verbal y acompañarlo con trabajos adicionales compensatorios, de preferencia con balón. Estos trabajos deberán de ser tomados con toda la seriedad e intensidad por parte del Cuerpo Técnico y jugadores, caso contrario, la iniciativa resultará contraproducente.

 

 

Para cerrar, debemos de estar conscientes de que en el equipo (cuando menciono “equipo” me refiero a jugadores, Cuerpo Técnico, Cuerpo Médico, utileros y Directiva) cada personaje debe reconocer, comprender y aceptar el papel que le toca actuar dentro de la obra, sin caer en la mediocridad, para tener mayores probabilidades de éxito.

 

 

 

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