Saturday, 15 de May de 2021

Superman vence el miedo al 'otro'

Viernes, 14 Junio 2013 03:17
Menos ingenuo y más épico se presenta 'El hombre de acero'. Más allá de los excesos y los efectos especiales con los que cuenta este filme, el verdadero valor narrativo se fija en presentar la búsqueda personal de Clark Kent antes de convertirse en la emblemática figura de Superman.



El mundo no está preparado para saber que hay vida en otro planeta. Bajo esta línea se teje todo un código que da volumen al personaje de Clark Kent, cuyo nombre real es Kal- El y es originario del planeta Krypton.



Clark llegó a la tierra cuando era un recién nacido y tiene superpoderes. Fue enviado por su padre, Jor-El, mientras su mundo estaba destinado a desaparecer por el abuso de la explotación de recursos y al mismo tiempo atravesaba un intento de golpe de Estado.



'El hombre de acero' expone con inteligencia dos temas cruciales. Por un lado, cómo se devasta un mundo por la ambición desmedida y la sobreexplotación de recursos. Esta parte se muestra en la primera secuencia que se desarrolla en Krypton, en donde se libra una batalla campal entre el justo Jor-El, un científico que quiere rescatar su mundo, y el general Zod, un robusto villano con una clara ideología fascista.



Una vez expuesta y cerrada esta primera parte, se da paso al eje central de la película: ¿Quién quiere ser Clark Kent? Un hombre común o un superhéroe. Por eso es acertada la forma cómo se presenta el tema del miedo a 'lo otro'. Superman representa la 'otredad' y el mundo tiende a rechazar lo diferente, porque se siente cómodo entre lo convencional.



Clark libra una batalla interna; se lo muestra de niño y de adolescente superando pruebas y forjando su personalidad. Y como guía está su padre adoptivo, Jonathan Kent. Este personaje es clave para que avance la trama. Pero además se vuelve trascendental porque se aleja de la corrección política y del estereotipo que suele exponerse en las películas de Hollywood, en donde de manera simplona se trata el bien y el mal. El molde de Jonathan Kent se aleja de eso y forja el espíritu del héroe haciéndole tomar decisiones cruciales, aun a costa de grandes sacrificios.



 



La película es atractiva porque narra el origen del héroe alejándose de una estructura lineal y propone una película con relatos paralelos. Mientras la historia cuenta un presente se alternan hechos del pasado, generando un ritmo que atrapa al espectador. Además es clave el montaje en esta película. Uno de los recursos más notorios es la asociación formal que se da entre escena y escena. Es una película con detalles muy sutiles. Por ejemplo, se mira que la nave espacial en la que viaja Kal-El se va a estrellar en la granja de los Kent y antes de impactarse se da paso a la vida errante del joven Clark Kent, que se encuentra en altamar y una ola golpea al barco donde él viaja. Así se construye un permanente juego entre presente y pasado. Está el niño que tiene los sentidos agudos, y que no puede controlar sus poderes, mientras sus padres le ayudan a canalizar su energía. Está el joven que quiere mostrarse como realmente es. Y finalmente está el hombre que decide ser el gran héroe.



 



La construcción del guión, si bien tiene puntos muy sólidos, también peca con lugares comunes, personajes de relleno y un amorío entre Superman y Lois Lane que está ahí más por obligación que por convicción.



 



Pero también esta película peca de excesiva en su forma. Si los dos primeros actos se plantean de una forma sobria. El último acto, aparte de ser largo, concentra prácticamente toda la acción con efectos especiales desmesurados.



 



Seguro que los fanáticos gozarán con la batalla que librará Superman contra el general Zod y sus fuerzas. Pero pende la reflexión: ¿es necesaria tanta parafernalia? No es casualidad que una metrópoli quede devastada como si fuera una reconstrucción de los hechos del ataque terrorista del 11 de septiembre.



 



Esta nueva revisión de Superman se distingue de las películas de los 80, en que el gran héroe esta vez necesita del Ejército. En los filmes que protagonizó Cristopher Reeve, Superman era un ciudadano del mundo, en esta versión Superman es estadounidense.



 



La cómplice.



 



Lois Lane, interpretada por Amy Adams, es la reportera de diario El Planeta. Cumple el rol de la chica en problemas, en espera de su héroe, con romance incluido.



 



El padre.



 



Jor-El es un científico de Krypton que busca salvar su planeta. Decide enviar a su hijo recién nacido Kal-El a la Tierra. Russel Crowe inter­preta a este personaje.



 



El villano.  



 



Michael Shannon interpreta al temido general Zod, que busca controlar al planeta Krypton. Llega a la Tierra y exige que aparezca Kal-El, sino el mundo será destruido.



 



 



Con Información de El Comercio.com

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Last modified on Sábado, 15 Junio 2013 11:30