Sunday, 25 de August de 2019


CRISIS DE GOBERNABILIDAD EN PUEBLA




Escrito por  Julian German Molina Carrillo
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A raíz de los últimos acontecimientos en la vida del estado de Puebla, que de una u otra forma han afectado a una gran mayoría de ciudadanos por la toma de decisiones y la forma de actuar de las autoridades del Gobierno, quienes a pesar de las muestras de inconformidad y de los reclamos de amplios sectores de la población, no han modificado en ningún sentido su forma de gobernar y tal pareciera que lejos de buscar mecanismos para entablar un dialogo y acercamiento con las organizaciones de la sociedad civil, para intentar resolver las diferencias y escuchar sus demandas, continúan con la cerrazón y autoritarismo, mediante el uso del aparato de estado, sin ninguna posibilidad de echar atrás decisiones o modificar alguna política pública.

Considero que, de acuerdo a los análisis de los teóricos de la Ciencia Política, el estado enfrenta una crisis de gobernabilidad, por no existir una buena gobernanza, que es la que promueve la equidad, la participación, el pluralismo, la transparencia, la responsabilidad y el estado de derecho, de modo que sea efectivo, eficiente y duradero.

 

 

La mayor amenaza para la buena gobernanza viene de la corrupción, la violencia y la pobreza, que debilitan la transparencia, la seguridad, la participación y las libertades fundamentales.

 

 

La gobernanza democrática garantiza que la sociedad civil desempeñe un papel activo al establecer prioridades y dar a conocer las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad. Puebla necesita una mayor participación ciudadana para involucrarse en los procesos de toma de decisiones y encontrar mecanismos para la resolución pacífica de conflictos.

 

 

Nada más alejado de la realidad que vivimos cotidianamente.

 

 

Desde el inicio del actual sexenio, desde la cooptación de los medios de comunicación hasta el sometimiento de los Poderes Legislativo y Judicial, los organismos “autónomos” como la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública, la Comisión de Derechos Humanos del Estado, el Instituto Electoral del Estado y la Procuraduría General de Justicia del Estado se convirtieron en entes al servicio y mandato del Poder ejecutivo , preocupados más por mantener sus cargos, que por servir a los ciudadanos que les pagamos su salario con nuestros impuestos.

 

 

Decisiones como la fallida construcción del teleférico, la foto-infracción, la privatización del servicio de agua potable, la ley de expropiación,la centralización del servicio del registro civil en los municipios, las obras de relumbrón como la Estrella de Puebla, los puentes, la millonaria inversión en la construcción del Museo Barroco, la privatización de zonas como el Parque Ecológico y el anuncio de otra millonaria inversión en la remodelación del Estadio Cuauhtémoc y obras centralizadas sólo para la zona metropolitana de Puebla, nos llevan a reflexionar que existen dos tipos de ciudadanos: de primera en la capital y de segunda en el interior del Estado, cuyos pueblos y comunidades en extrema pobreza sólo les queda la esperanza de que venga un mejor Gobierno, porque definitivamente, como para muchos, éste no fue su mejor sexenio, ya que la crisis de gobernabilidad se refleja en el descontento social existente en contra de las actuales autoridades gubernamentales; quienes aplican en forma perfecta el dicho de Carlos Salinas de Gortari: “ a ustedes, ni los veo ni los oigo”.

 

 

 

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