Monday, 24 de June de 2019


Micalco fuera de la dirigencia estatal del PAN: la guerra que se avecina




Escrito por  Arturo Rueda
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El Yunque tiene un solo candidato que es el ex alcalde Eduardo Rivera Pérez, hoy desaparecido en acción. La técnica de amagarlo con sus cuentas públicas resultó altamente efectiva. Quienes lo han visto en las últimas semanas, especialmente después de que no ingresó a la lista plurinominal, lo describen como “azorrillado”. Sí, el mismo que resistió todo su trienio al embate morenovallista, se encuentra de ánimo alicaído, totalmente abatid

Los descalabros de Margarita Arellanes en Nuevo León, así como de Alejandro Zapata Perogordo en San Luis Potosí, ilustran la rebelión de las bases panistas ante los intentos del CEN albiazul para imponer candidatos a gobernador. El grupo de San Nicolás traicionó de última hora a la ex alcaldesa de Monterrey, favorita de la dupla Madero-Moreno Valle, y la hundió. En San Luis, la aspirante de los panistas locales, Sonia Mendoza Díaz, se impuso en la segunda vuelta al senador que traía todo el apoyo del centro. Con todo y afiliaciones corporativas e inflación artificial del padrón, fueron derrotados. Y ese fenómeno hace entender la urgencia del morenovallismo por apoderarse del Comité Estatal de Acción Nacional una vez que el alto mando, para evitar una rebelión semejante, ya decidió que Rafael Micalco no se va a reelegir.

 

 

Por supuesto, en pleno periodo electoral no puede haber cambio de dirigente, por lo que la fecha fijada por el morenovallismo para apoderarse de la silla de Micalco está fijada para la culminación de los comicios federales. Aunque hace falta definir fechas y quién será el nuevo dirigente estatal, la ruta crítica ya está trazada.

 

 

¿Puede haber una rebelión de las bases panistas locales al dedazo de Moreno Valle en la designación del candidato a gobernador del próximo año?

 

 

Parece totalmente improbable según los datos. En la contienda interna de 2014 para definir la reelección de Madero, los grupos tradicionales identificados con el Yunque, simplemente fueron barridos con 75 por ciento de la votación a favor de la reelección y solamente el 25 para Ernesto Cordero. Especialmente dolorosa fue el casi zapato que se llevaron en la capital, aunque podrá aducirse que al final el grupo de Lalo Rivera fue sumando con la vana promesa de entregarle una pluri en 2015.

 

 

Los números no cuadran. Pero además, ¿quién sería el líder de la supuesta rebelión? O en su defecto, ¿a quién propondría el Yunque para ir como rival del morenovallismo a una interna como las ocurridas en Nuevo León o San Luis?

 

 

Para bien o para mal, el Yunque tiene un solo candidato que es el ex alcalde Eduardo Rivera Pérez, hoy desaparecido en acción. La técnica de amagarlo con sus cuentas públicas resultó altamente efectiva. Quienes lo han visto en las últimas semanas, especialmente después de que no ingresó a la lista plurinominal, lo describen como “azorrillado”. Sí, el mismo que resistió todo su trienio al embate morenovallista, se encuentra de ánimo alicaído, totalmente abatido. Sabe que cualquier movimiento en falso lo puede mandar al cadalso. Y no se quiere arriesgar.

 

 

Rivera Pérez tiene más de un año desaparecido de la escena pública, específicamente desde que acabó su trienio. En ese lapso, apenas la reunión con la que se adhirió a la reelección de Madero, una aparición para reclamar la afiliación corporativa y varios tuits. Pero nada de relevancia. El posicionamiento que adquirió en tres años de gobierno se diluye lento pero con constancia. Dicen que para ser, hay que parecer. Y en Lalo no hay nada que lo haga vislumbrar como la oposición interna al morenovallismo.

 

 

¿Otros hipotéticos personajes que encarnen la rebelión? Ana Teresa Aranda ya se va de Acción Nacional, Francisco Fraile es cartucho quemado. Incluso el as bajo la manga del Yunque, presionar con la designación del edil interino a la salida de Gali, se les cayó, ya que Gerardo Maldonado Balvanera fue seducido por las artes oscuras del morenovallismo y despacha como subsecretario de la SDRSOT.

 

 

Pero al régimen le queda la duda de si a Micalco le gustaría jugar a ese papel, alimentada por la especulación del festejo masivo de su cumpleaños. Pese al boicot orquestado, metió 8 mil panistas en una celebración que más parecía de Javier López Zavala en sus buenos tiempos. ¿Para qué reunió tanta gente sin un propósito inmediato específico?

 

 

 Pero el desalojo de Micalco de la dirigencia estatal no luce sencillo. De acuerdo con los tiempos, termina su periodo hasta diciembre del 2015, es decir, cuando ya el proceso electoral esté en marcha, lo que impediría la modificación. Obvio, el morenovallismo intentará adelantar la renovación probablemente a agosto y emparejarla con la nueva elección de la dirigencia nacional que sustituirá a la de Gustavo Madero. ¿Puede hacerlo legalmente? ¿O de plano el Consejo Estatal realizará un movimiento arbitrario, un nuevo mondragonazo?

 

 

Lo único claro es que al terminar las elecciones federales, en Acción Nacional hay guerra cantada por la dirigencia estatal. Ya se verá si los grupos locales son capaces de resistir, como en San Luis Potosí y Nuevo León, o si de nueva cuenta son arrasados.

 

 

*** La definición de candidatos del Panal. Con mucha estrategia Gerardo Islas arma su batallón para las elecciones federales. Habrá varias sorpresas, y no descarte la presencia de varios personajes ligados al balompié. Entre sus adquisiciones se suma la esposa del empresario Alejandro Cruz, Cristina López, quien se encuentra al frente de la fundación María Bertha Cruz, dedicada a atender enfermos de cáncer. Un gran perfil ciudadano que sin duda aportará votos en el Distrito IX de la capital. 

 

 

 

 

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