Monday, 27 de May de 2019


Juego de Tronos: el viejo rey Marín contra el nuevo Rey Moreno Valle




Escrito por  Arturo Rueda
foto autor
El marinismo ya ha pagado su cuota de desprestigio, mientras que al morenovallismo apenas le llega la factura. En el terreno de la infamia común, ya enlodados ambos bandos, gana el marinismo por su raigambre local: mientras que su corrupción benefició a personajes poblanos, el nuevo régimen se ha dedicado a enriquecer a puros fuereños, maltratando a las bases locales. Incluso en la comparación de delfines creen que salen ganando

Es momento de volver, piensan los marinistas. Y quizá, por una vez, tengan razón. El tiempo juega de su lado, así como la coyuntura política. El desgaste ya alcanzó al morenovallismo, y por eso, los poblanos tienen mejores condiciones para comparar los resultados entre uno y otro gobierno. La coyuntura de que el PRI gobierne Los Pinos hace imposible una cacería judicial como la que quisieron aplicar con Alfredo Arango —al que finalmente liberaron— y Javier García Ramírez —al que nunca pudieron apresar—. El marinismo, además, hoy por hoy es el único grupo priista de carácter estatal, y el único que puede plantar cara en todas las regiones. Si tan desprestigiados ya están unos y otros, si el manto protector del gobierno federal impide la cacería, y si ya hay muchos poblanos que piensan que lo de Mario Marín no estuvo tan mal comparado con lo que Puebla vive hoy con Moreno Valle, ¿es el “góber precioso” el salvador que puede rescatar al PRI y a Puebla?

 

 

La pregunta no es solamente retórica, sino parte de un juego de poder apasionante: el enfrentamiento del viejo rey arrojado del poder contra el nuevo rey usurpador. Tragedia shakesperiana. La versión local de Juego de Tronos amenaza con convertirse en la mayor fuente de diversión rumbo a la batalla por la minigubernatura, pues es el único grupo con capacidad financiera, logística y de influencia regional. Sus lazos son fuertes y lo peor ya pasó para ellos. En sus cuentas, salen ganando.

 

 

Por ejemplo, si Marín dejó a Puebla como la cuarta más corrupta, Moreno Valle ya la convirtió en la tercera. Si Marín dejó al estado como el cuarto más pobre del país, el nuevo régimen ya la convirtió en la tercera más pobre del país. Si en todo su sexenio Marín se endeudó con 6 mil millones de pesos, Moreno Valle ya superó esa cuota con sus PPS. Incluso en procuración y administración de justicia, con Marín había menos delitos, y con menos violencia, de los que hay actualmente. Si Marín tuvo La Célula, Moreno Valle tiene la Ruedota de la Fortuna y el Teleférico.

 

 

¿Se ha modificado la percepción del marinismo como un grupo corrupto? No, calculan, pero ya es peor lo que piensan los poblanos de los morenovallistas. ¿Por qué? Porque esencialmente la corrupción de los “preciosos” se hizo directamente sobre el manejo del erario y la obra pública, mientras que la del nuevo régimen toca el bolsillo de la gente común a través de la privatización del SOAPAP, las fotomultas, el incremento del ISN y el proyecto de parquímetros. Eso irrita más que cualquier otra cosa.

 

 

El marinismo ya ha pagado su cuota de desprestigio, mientras que al morenovallismo apenas le llega la factura. En el terreno de la infamia común, ya enlodados ambos bandos, gana el marinismo por su raigambre local: mientras que su corrupción benefició a personajes poblanos, el nuevo régimen se ha dedicado a enriquecer a puros fuereños, maltratando a las bases locales.

 

 

Incluso en la comparación de delfines creen que salen ganando: a Zavala se le acusó de chiapaneco, pese a que desde los 18 años hizo carrera Puebla, pero ¿y Cabalán? La amargura de la política, a la vez que su miel, es que el marinismo podrá recetar a sus rivales la misma frase hiriente de la campaña de 2010, actualizada a 2016: entre 6 millones de poblanos, Moreno Valle no pudo escoger a uno y tuvo que ir por un ¿yucateco?...

 

 

El proyecto, pues, se llama reconquista. No es la primera vez que lo intentan. En 2012 se dio la famosa conjura del Luna Canela para influir en las elecciones intermedias. Pero el marinismo no había terminado de pagar su cuota de desprestigio, al morenovallismo todavía “no se le iban las cabras”, así que la versión 2.0 del “abre los ojos” volvió a tener efecto. El fuego de la ira todavía no se había apagado.

 

 

Pero apenas en el curso de un año la política plantea un escenario diferente, donde el régimen dominante, a la vez que tiene más poder, también tiene más desgaste. Por eso, ayer el marinismo volvió a salir a la luz pública para festejar el 60 cumpleaños del patriarca Mario Marín en un rancho por la zona de Atlixco. Hasta ahí llegaron muchos de sus fieles, aquellos que se enriquecieron y tuvieron posiciones, y que incluso ahora son diputados, delegados federales y más.

 

 

Lo más sorprendente fue la llegada de Enrique Doger al cumpleaños. Al diputado federal, quien ya ha declarado abiertamente que sí le interesa la minigubernatura de 2016, le fue dispensado un trato de privilegio, incluso lo sentaron en la mesa principal, mientras que al otrora hijo putativo del marinismo, Javier López Zavala —llegó ya entrada la tarde— recibió una actitud gélida, lo que hizo que apenas estuviera en el lugar 20 minutos.

 

 

¿Pueden unir fuerzas Mario Marín y Enrique Doger rumbo al 2016? ¿Juntos van a rescatar al PRI y a Puebla? ¡Arranca el Juego de Tronos!

 

 

 

 

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