Wednesday, 22 de January de 2020

Lunes, 27 Abril 2015 01:21

Momentos encontrados




Written by  Guillermo Hidalgo Vigueras

          Siempre he sabido por lo que lucho y siempre he hecho lo posible por dar el cien por ciento, siempre lo he sabido, y no digo esto por una patética acción de soberbia, sino por una humilde realidad y una honorable satisfacción, de hacer lo posible cada día en la empresa o misión que Dios me da y me sigue dando por medio de grandes maestros como Mis padres, Lupe, Isao Nakamura Fushiki, Young Hyuk Kwong, James Arthur Wilson, y tantos maestros que he tenido al través de mi vida.


          Sin embargo, de este compromiso, tal vez lo más grande y más importante, el más tremendo y demoledor compromiso, lo más intenso y que requiere el diario combate por lo que debe ser, me lo dio, me lo sigue dando y seguramente siempre me lo dará es simple y sencillamente la Policía, como un medio de servicio a los demás.

 

          Esa masa aparentemente difusa e inoperante, esa organización que todos golpean, todos atacan, pocos defendemos y mucho se le exige, esos grupos de cientos... de miles de agentes, que si bien hay algunos corruptos y que no deberían pertenecer a la fuerza, también es cierto que son muchos más los que están dispuestos hasta ofrendar su vida por lograr una sociedad más tranquila, por una sociedad más justa, por un México en paz.

 

          Ese grupo de personas que no solo son mi inspiración, sino mi ejemplo, y si me apuran mucho mi razón de ser y la causa de todos o la mayor parte de mis esfuerzos, y este es un esfuerzo no solo mío, sino más allá, también lo es de mi familia, que en más de un ejemplo pertenecen a la fuerza policial.

 

Y aún más allá, aquellos que sin mi familia de sangre, están conmigo, están con nosotros como un solo grupo, como un solo esfuerzo que en su totalidad está dedicado a dignificar a todos y cada uno de los servidores públicos del sistema policial y al hacer esto, hacemos que se dignifique a aquellos que han dado y seguirán dan dando todo por nuestra comunidad y por un México como ya lo mencionamos en paz.

 

          Por ellos, con ellos y para ellos, es que se debe de trabajar y lo he hecho siempre y levanto mi voz a nombre propio y de aquellos que no pueden hacerlo, por la simple razón de que por una parte, tal vez no estén cerca de algún medio, o por la otra si lo hacen, puedan ser víctimas de mandos perversos, corruptos y que solo hacen por ver sus intereses personales, se dedican a manipular y torcer la fuerza que tiene y debe tener la Policía por servir a los demás.

 

         Y es precisamente, en ese devenir, que al levantar la voz y en estas fechas, me encuentro con la confianza de otras personas que han sido y que siguen siendo dañadas de manera injusta, al menos en nuestra entidad de Puebla por los mandos a los que me refiero, empiezo a recibir quejas y cartas en un número mayor de lo acostumbrado no solo de los policías, sino de las familias que han sido dañadas por esta gente sin escrúpulos.

 

          Estas cartas, son y deberán ser dadas a conocer, sin embargo, también me encuentro con el increíble mundo de publicidad política de éstas fechas, de igual forma en su mayoría llena de cinismo y sin escrúpulos, en la televisión veo personas que conozco de cualquier partido, con la única y firme intención de llenar sus bolsillos y no perder el poder por parte de los grupos que representan, que no son necesariamente los intereses de la comunidad, solo de ver la televisión o escuchar sus mensajes en la radio dan asco.

 

          Me encuentro con ellos y con otros tipos igualmente desagradables que han encontrado en la seguridad, su filón de oro aparentando parecer los especialistas salvadores del tema y de la misma manera que los primeros entrar a la corrupción de la venta de aparentemente “expertos en conocimientos de éste tema”.

 

         Personas que no tienen real experiencia, ni más conocimiento que lo que les dan los libros, sus fumarolas mentales desde sus escritorios y sus chapuzones en el internet, y su cerrado grupo de una nueva especie de yuppies de la generación “Y” que con tal de alimentar su descomunal ego, no les importa vender inservibles espejitos a los cuerpos policiales, sin importar si lo que anuncian, es lo que se necesita o no, al fin y al cabo, si es por lo que les pagan y en su afán por cerrar sus ventas llenando sus bolsillos con eso ellos están felices solo confundiendo más a los cuerpos de seguridad.

 

          En esto, desgraciadamente, están inmersos mexicanos, los arrastrados malinchistas que se desplazan a los pies de otros ante el brillo o mentira de los súper policías Colombianos, Israelíes o de algún otro país, sin saber que sus formas de trabajo y gobierno son diametralmente opuestos al nuestro, de Argentinos como el falso especialista en “CUALQUIER COSA”, Aníbal Lázaroni que se vende en cualquier medio por si o bajo el nombre de otros y quien es propio país tiene problemas, pero hace cualquier cosa, según sus propias palabras, por “tener dinero” o quienes resulta que nos venden instructores del FBI o cualquier otra agencia pero que en realidad son agentes jubilados que ya no pertenecen a dichas unidades, sin embargo explotan sus antecedentes al respecto.

 

          De esto me ocupare en su momento, sin embargo creo firmemente que hacerlo en esta hora precisamente, puede ser usada como bandera partidista y es momento que se entienda que la Policía, no es una “COSA” para apoyar sus sucias intenciones ni los agentes son solo engranes que pueden utilizar a su manera para que entre ellos y su familia generen un “voto corporativo” que solo seguirá dañando su ya precaria forma de vida.

 

            A las personas que me han dado la confianza de sus informaciones, se los agradezco y les pido paciencia las cosas se harán en su momento, a quienes me han dado la oportunidad de la información, se los agradezco en el alma a nombre de los que queremos y respetamos profundamente el tema de la Seguridad Pública, como forma de verdadero servicio a nuestra sociedad y a mis compañeros y amigos policías, mi compromiso de trabajo siempre en beneficio de mejorar los cuerpos policiales como cada día, en cada momento y hasta hoy lo he venido haciendo, el asunto de lograr la dignificación policial, no solo es un asunto de trabajo, de posicionamiento social ni de moda política, sino simplemente es un asunto de “justa humanidad”…

 

¿O no?

Juzgue usted

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