Wednesday, 21 de April de 2021

Viernes, 24 Julio 2015 02:55

Reflexiones iniciales acerca de los resultados de Pobreza 2014 en Puebla




Written by  Israel Martinez Ruiz

El CONEVAL presentó los resultados de la medición de la pobreza 2014, la cual considera el ingreso y las carencias en el ejercicio de derechos sociales, en particular educación, salud, seguridad social, calidad, espacios y servicios básicos en la vivienda, así como alimentación.


En Puebla, la presentación de estos resultados ha generado una alta expectación pues da respuesta a muchas interrogantes acerca de cómo estamos los poblanos en términos de bienestar y, además, si durante el periodo en cuestión, 2012-2014, se lograron mejorar o empeorar las condiciones de ingreso y las carencias de la población.

 

En 2014 los principales resultados fueron: 1) la pobreza en Puebla no disminuyó, 67 mil poblanos salieron de la pobreza extrema, sin embargo, la pobreza moderada y la pobreza total aumentaron en más de 80 mil personas; 2) el bienestar económico asociado con los ingresos de los poblanos se mantiene estancado a pesar del incremento que experimentaron en promedio los ingresos de los hogares en estos dos años y 3) el mayor avance se presenta en la reducción de las carencias sociales, donde prácticamente todas disminuyeron.

 

La pobreza es un fenómeno multidimensional y heterogéneo, por lo que la obtención de conclusiones generales puede conducir a serias imprecisiones. Antes de buscar culpables por los fracasos y retrocesos en el combate a la pobreza, o bien, colgarse medallas y asignarse la paternidad de los avances, se debe hacer una revisión sustentada en evidencia, acerca de las causas y efectos de la estrechez que experimenta Puebla y, lo más importante, qué tipo de acciones o políticas se pueden aplicar para reducirla.

 

Desde mediados de la década pasada, factores internos y externos han originado que la economía nacional tenga un bajo dinamismo, en lo que el crecimiento promedio del PIB ha sido alrededor del 2%, el cual es insuficiente para superar los rezagos existentes en la economía de los hogares. Al mismo tiempo, el poder adquisitivo se ha visto seriamente afectado por dos fenómenos que han coincidido en este periodo, por un lado, el incremento en el precio de los alimentos y, por otro, el estancamiento en el nivel de los salarios, determinado en buena medida por la falta de ajuste en el salario mínimo.

 

En el ámbito local, la actividad económica ha tenido un mejor comportamiento, con tasas de crecimiento del PIB estatal que llegaron a estar cercanas al 8% y un crecimiento promedio superior al 4.5%, en el periodo 2010-2013. Ello ha sido resultado, entre otros factores, del incremento en la inversión pública y de infraestructura, la atracción de inversión directa y el impulso a ramas asociadas con la industria manufacturera, los servicios y el turismo. El reto, ahora, es lograr que el modelo de desarrollo y los beneficios de la actividad económica, logren llegar a los sectores económicos, regiones del estado y grupos de la población que hasta ahora han sido excluidos, en particular, las zonas rurales y alejadas de la zona metropolitana, la población del campo, los sectores más vulnerables y los grupos económicos y empresariales locales. Si eso no ocurre, la desigualdad seguirá incrementándose y el impacto del crecimiento económico será limitado tanto para las familias como para el mercado interno.

 

Los mayores déficits y desafíos se encuentran en la generación de ingreso en los hogares más necesitados, pues les resulta insuficiente para adquirir los medios para la satisfacción de las necesidades básicas; en el acceso a la seguridad social, sobre todo a partir de la formalización del empleo; en lograr pasar de la ampliación de la cobertura de servicios hacia el acceso efectivo y la garantía de los derechos sociales, y finalmente, en fortalecer el marco institucional bajo el que funciona la política social, de modo que se garantice la mayor efectividad posible de la acción de gobierno.

 

Como avances que deberían robustecerse se encuentran: la inversión en servicios y programas públicos para incrementarel acceso, la infraestructura y los recursos destinados a la educación obligatoria y a la protección de la salud; la mejora en condiciones y servicios en la vivienda; el acceso a la alimentación; y la coordinación entre los gobiernos Federal, Estatal y Municipal, para articular esfuerzos y presupuestos en objetivos y metas compartidas.

 

El desarrollo social inducido y estimulado por cualquier gobierno, atiende a los fenómenos más apremiantes de la pobreza, por su carácter de emergencia para los más desfavorecidos, asumiendo que las soluciones de fondo sólo pueden surgir de procesos económicos y políticos donde el gobierno forje con la sociedad fórmulas para la atención de sus necesidades y, prioritariamente, la garantía de sus derechos.

 

El combate a la pobreza es un proceso, de él se conoce tan sólo el inicio pero no su término. Como proceso es flexible para adecuar sus procedimientos a la realidad y alcanzar cada vez mayor racionalidad y eficacia en el ejercicio del gasto público. En la ruta hacia el logro de un mayor y mejor crecimiento económico, la estrategia de desarrollo social debe ajustar sus prioridades y mecanismos para focalizar la atención en las familias que más lo requieren.

 

Los programas y acciones sociales contribuyen a aumentar el bienestar de la población, a disminuir las carencias y rezagos de ciertos sectores y a atenuar la desigualdad. Sin embargo, la pobreza sólo podrá combatirse eficazmente si se atienden sus causas estructurales, ante lo cual se requiere la acción coordinada de las distintas dependencias y sectores de los tres órdenes de gobierno, así como la concertación del Estado con los sectores privado y social, en aras de generar crecimiento y desarrollo económicos incluyentes y con equidad en la distribución de sus beneficios.

 

En una siguiente entrega se plantearán ideas y propuestas concretas que podrían apuntalar la política social en la entidad.

 

 

 

 

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