Nos esforcemos.
Nos apretemos el cinturón para ahorrar y gastar lo estrictamente necesario, usted y todos nosotros pertenecemos a una generación de mexicanos perdida en medio de un proyecto de nación prometida que nunca pudo aterrizar.
Pero aquí estamos, en un “país de libertades consagradas” por una Constitución lista para ser modificada de acuerdo a necesidades y caprichos de los gobernantes en turno, quienes lamentablemente a su arribo se convierten en víctimas de un autismo que alcanza características de epidemia.
Pero la recomendación es clara, “no hay que darse por vencidos”
Esta es la frase que sus pocos allegados de hoy le dicen y repiten a la maestra Elba Esther Gordillo, al no alcanzar la posibilidad del encarcelamiento domiciliario por aquello de que “se puede escapar del país”, ahora que la tendencia impuesta por el célebre “Chapo” temen que sea replicada entre los presos más famosos.
A lo que los expertos añaden que hay que sugerir a la otrora influyente lidereza magisterial que cuente del uno al millón y que enfoque sus esfuerzos en contratar al famoso Virgilio Andrade, a quien con nuestros impuestos le pagan espléndidamente como secretario de la Función Pública, para ejercer como el mejor defensor de las causas difíciles y desesperadas, según observamos el fin de semana con su fallo sobre las “casa blancas” y de Malinalco.
Casos sobre los que hasta nos dejó sembrado el compromiso moral de organizarnos como sociedad civil, para ofrecer un acto de desagravio en el que debemos presentar nuestras disculpas a los propietarios de esas viviendas adquiridas con el sudor de la frente de sus dueños.
Y qué decir de los “candados antibroncos” que nuestros diputados acordaron en una inusual sesión sabatina.
Lo que obliga a plantear una pregunta ¿para qué estos candados, si todos tienen un precio? ¡Hasta los de la oposición! Quienes tienen claro que con un “cierre de ojo” es recomendable sumarse a la mayoría conveniente y necesaria.
Y todo esto, en el umbral de un lunes negro que desde el domingo por la noche se anticipaba en las noticias que comenzaron a llegar desde China, lo que obligaba a deducir que en este mundo sin barreras, México iba a correr con la misma suerte.
El tipo de cambio lo definió todo: compra 17.20 pesos y venta de cada dólar a 17.50 pesos
Ajuste que a veintitantos días de que en Estados Unidos se defina una nueva tasa para los mercados, pone nerviosos a los que trabajan con abasto procedente del extranjero, pese a que los que venden tienen claro que no todo lo que relumbra es oro para su bolsillo.
¿Para dónde voltear, si al final de cuentas somos parte de un fenómeno mundial?
Y si usted voltea para la derecha o para la izquierda, todo resulta igual en los momentos cruciales para la toma de decisiones, para mover y conducir a este país.
Usted y yo sólo somos una clave que obedece y genera impuestos.