Friday, 10 de July de 2020

Lunes, 31 Agosto 2015 02:49

Paulina Camargo, el feminicidio #164

El caso de Paulina Camargo tuvo un desenlace semejante al de Karla López Albert e Iraís Ortega; la joven de 19 años fue asesinada por su novio José María Sosa Álvarez por negarse a abortar, quien habría confesado su crimen en la PGJ según los padres y la abogada Marisol Montes. Se trata del feminicidio número 164 que se comete en el estado en los últimos cuatro años, de acuerdo al conteo hemerográfico que realiza Odesyr en Puebla.

  • Héctor Hugo Cruz Salazar / @hectorhugo_cruz

El homicidio de Paulina Camargo, joven de 19 años quien fue asesinada por su novio por negarse a abortar —repitiendo el patrón implementado desde 2014 con los casos Karla López e Iraís Ortega—, es el feminicidio número 164 que se comete en el estado en los últimos 4 años, de acuerdo al conteo hemerográfico que realiza el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y reproductivos AC (Odesyr) en Puebla.

 

De los 164 casos registrados, 34 han sido cometidos en el periodo enero-agosto de este 2015, es decir 4 casos cada mes. Pese a ello, el gobierno morenovallista no se ha planteado solicitar que se emita una alerta de género para Puebla, como si lo hicieron los gobiernos del Estado de México y Morelos.

 

Los casos más impactantes en Puebla y que han desatado la indignación a través de las redes sociales, son los de Karla López Albert, Iraís Ortega Pérez y ahora el de Paulina Camargo, pues en los tres casos murieron a manos de sus parejas sentimentales, quienes se negaron a asumir la responsabilidad de su paternidad y prefirieron matarlas.

 

Necesaria la alerta de género: Odyser

 

Brahim Zamora Salazar, director de Comunicación, Planeación y Capacitación del Odesyr, dijo que de confirmarse el feminicidio de Paulina Camargo, sería necesario que el Gobierno del Estado solicite que se emita una Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en Puebla, para primero demostrar que el asunto le preocupa y se ocupa en ello, y en segundo término para hacer un diagnóstico amplio sobre las políticas públicas que se implementan para evitar este tipo de violencia.

 

“Es un buen momento para hablar de la alerta de género en Puebla y una buena, muy buena señal sería que esta alerta fuera propuesta por el Ejecutivo. Sería una excelente respuesta a la situación que se está viviendo y que no puede minimizarse”, consideró Zamora Salazar.

 

Dijo que el Gobierno del Estado debe entender que el tema de los feminicidios o la violencia de género es prioritario y que debe ponerle toda la atención necesaria al asunto.

 

Explicó que la Alerta es un mecanismo con el que cuenta el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, para que en determinado estado o municipio se analice la política de atención y prevención, se generen nuevas políticas públicas y se pongan en marcha mecanismos que lleven a la disminución de los casos y su erradicación total.

 

“Puebla es uno de los 10 estados donde más casos de feminicidio hay y sin duda una alerta de género sería beneficiosa. Es decir, la respuesta gubernamental en el tema de la violencia contra las mujeres, específicamente en el tema de prevención ha sido muy pobre. Tienen poco dinero, es poco transparente, los indicadores no son claros, no hay información sobre la atención primaria”, comentó.

 

Señaló que en el estado es necesario revisar toda la política pública de atención y prevención a la violencia de género, para emitir nuevos indicadores y a partir de ello implementar modelos de respuesta integral estandarizada en todas las dependencias. “Hoy en día, cada dependencia en Puebla como la PGJ, el DIF o el Instituto Poblano de la Mujer atiende el caso de manera diferente y por ello hay diferentes indicadores que no permiten ver el tamaño del problema que se está enfrentando. Hay que tener un sistema eficaz de indicadores con un mismo modelo de atención y de calidad”.

 

Dijo que una parte deficiente en las políticas contra la violencia es que los perpetradores están quedando fuera de los canales de atención. “No hay modelos de atención dirigidos a los hombres para insertarlos a un sistema de atención psicológica y emocional que permita trabajar su propia violencia y aprender a renunciar a ella”.

 

Señaló que la recomendación de Odesyr es más allá de fortalecer la ley, también hacerlo con sus reglamentos y los protocolos de atención. “El acceso a la justicia de la víctimas es prioritario. Ningún crimen, ningún feminicidio debe quedar impune. Se tiene que fortalecer en términos presupuestales la política pública de atención y de prevención, de largo aliento y transexenal. La prioridad debe ser la reducción de la violencia contra la mujer. Para ello, hace falta un diagnóstico claro de la situación que se vive en el estado. De ahí ya se pueden realizar las políticas públicas que se necesitan, observar cuáles funcionan y hay que reforzarlas o cuáles no funcionan y deben dejarse a un lado”.

 

Los casos más escalofriantes

 

Paulina Camargo

 

Paulina Camargo, joven de 19 años y con 18 semanas de embarazo, desapareció la noche del martes 25 de agosto, día en que fue asesinada por su novio, José María Sosa Álvarez, quien de acuerdo con la defensa de la familia Camargo terminó por confesar que la asesinó en su domicilio, estrangulándola, porque no quería asumir la responsabilidad de ser padre. Según la confesión del estudiante de Ingeniería Mecatrónica en la Universidad del Valle de México, campus Puebla, depositó el cadáver en bolsas de basura y la fue a tirar en un contenedor en la unidad habitacional La Margarita. Hasta el cierre de la edición, las corporaciones policiacas continuaban con la búsqueda del cuerpo en el relleno sanitario de Chiltepeque.

 

Karla López Albert

 

Puebla no había presenciado un caso tan impactante como el que presentó a principios de 2014 con el asesinato de Karla López Albert. El 2 de febrero y tras días de búsqueda, el cuerpo de la joven egresada de la Universidad Iberoamericana, quien además tenía cinco meses de embarazo, fue encontrado sin vida y con claros rasgos de tortura en un paradero de la delegación Tláhuac, en el Distrito Federal. Manuel Forcelledo, quien conoció a Karla López en un bar a finales del año pasado y padre del bebé, se entregó de forma voluntaria el 7 de febrero ante la PGJ —dependencia que tardó 41 días en resolver el caso—, luego de ser señalado como el principal responsable de la muerte. Ante la negativa de abortar de Karla, “Mani” planeó el asesinato de su conquista nocturna, sin embargo, su novatez como primer delincuente fue suficiente para que la procuraduría poblana lo incriminara por el feminicidio. La necropsia reveló que Karla murió por asfixia, sin embargo existen pruebas de que sufrió el aborto contra su voluntad, luego de ser torturada antes de morir.

 

Iraís Ortega Pérez

 

A finales de octubre y tras digerir el trago amargo del asesinato de López Albert, Puebla fue azotada de nueva cuenta por una historia paralela. Negarse a abortar a su hijo de seis meses le costó la vida a Iraís Ortega Pérez, estudiante de Cultura Física de la BUAP, quien fue ultimada por su novio Juan Carlos Sánchez Pérez.

 

La joven de 23 años de edad fue vista por última vez en la Facultad de Cultura Física de la BUAP el 21 de octubre. Su búsqueda inició esa misma noche a través de las redes sociales. Carlos Sánchez —con todo planeado— citó ese día en su departamento a Iraís. El novio, en conjunto con su amante, Jimena Ramírez de la Cruz, de 22 años de edad, sometieron a Iraís y le inyectaron una sustancia tóxica que le provocó la muerte instantánea, al igual que a su bebé.

                        

Judith Coatl Cuaya

 

El cuerpo sin vida de Judith Coatl Cuaya fue hallado sin vida el 3 de julio en un pozo de agua del municipio de Tlaxcalancingo. Después de que fue reportada como desaparecida desde el 20 de marzo, la joven de 26 años fue asesinada por Gerardo Juárez Sánchez, conocido de ella y con quien se le relacionaba sentimentalmente.

 

Se supo que el asesino perpetró el feminicidio con uno de sus cómplices, Cristian Quechol Díaz. Ambos están involucrados también con la desaparición y asesinato de Laura León Ortega, a quien invitaron a una cabaña en Tlaxcala para después matarla y enterrarla ahí mismo, y después simular un secuestro y exigir el rescate a los familiares.

 

Adriana Janette Campos Díaz

 

Ni la administración pública se salvó de la ola de feminicidios en 2014. En febrero, días después de resolver el caso de López Albert, la tranquilidad de Puebla se vio de nuevo irrumpida por la noticia de que una banda de ocho secuestradores del cártel de Los Zetas masacró y fingió el secuestro de la subdelegada norte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, Adriana Janette Campos Díaz.

 

La funcionaria federal fue secuestrada e inmediatamente ejecutada, según los reportes de la PGJ, pues a lo largo de las negociaciones nunca ofrecieron pruebas de que estuviera con vida.

 

De acuerdo con versiones extraoficiales, la funcionaria fue plagiada el pasado 10 de febrero en la noche por un grupo armado que la interceptó cuando se dirigía a su casa en el fraccionamiento Los Pilares, en la capital; su cadáver fue hallado cuatro días después.

 

Olga Nayeli Sosa Romero

 

El 18 de junio, después de una intensa búsqueda difundida en redes sociales, el cuerpo sin vida de Olga Nayeli Sosa Romero fue localizado cerca de Huaquechula en un paraje de la carretera a Izúcar. Moisés Torres López, su esposo, fue quien le quitó la vida, luego de que según declaraciones del asesino, éste descubrió que su mujer había reprobado la materia de Francés.

 

De acuerdo con fuentes extraoficiales, la mujer no sólo fue ultimada a golpes, sino que una vez sin vida, Torres López —basándose en sus conocimientos como médico internista—, procedió a cortar el cuerpo para terminar por abandonarlo.Las fotos del rostro desollado de Olga Nayeli Sosa recorrieron las principales páginas de la sección roja de los medios poblanos, mientras que la estudiante se convertía en una cifra más de los feminicidios en Puebla.

 

Laura Pérez Noyola

 

Con apenas 15 años de edad, Laura Pérez Noyola fue asesinada cruelmente por su novio, Josué García Soriana, quien le doblaba la edad. El 30 de noviembre Laura Pérez murió por un arrebato de celos de su pareja de 32 años de edad. El hombre, bajo los influjos de una droga, mató a golpes a la quinceañera dentro del domicilio marcado con el número 6149 de la calle 2 Sur, en la colonia Bugambilias.

 

Tras cometer el homicidio, el sujeto fue trasladado a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM) donde se le aplicó un examen toxicológico en el que dio positivo por consumo de marihuana y solventes, así como aliento alcohólico.

 

La Dalia Negra Poblana

 

El 8 de octubre, en una zona de cultivo, el Ministerio Público de Tecamachalco realizó el levantamiento de partes de un cuerpo que pertenecían a una mujer de entre 25 y 30 años de edad. Unos perros fueron los que encontraron el torso que no tenía ni extremidades ni cabeza. Al recibir la alerta se inició la averiguación previa con número 65/2014/TECAM y por la falta de elementos quedó en calidad de desconocida.

 

En la zona del hallazgo, los peritos realizaron la búsqueda de piernas, brazos y la cabeza de la mujer, pero éstos no fueron encontrados, por lo que se presume que en este lugar sólo fue abandonado el tronco de la femenina.

 

Ángela Grande

 

El cadáver de Ángela Grande fue localizado el 14 de mayo en San Pedro Cholula. Los festejos del 10 de mayo y al calor de las copas, llevó a la mujer ahora occisa a una infidelidad a su marido, situación que causó la ira de Silvestre Marín Xique, quien terminó por golpearla con un madero hasta que le quitó la vida.

 

Marín Xique abandonó el cuerpo en el paraje conocido como El Ajal, lugar donde fue levantado por peritos de San Pedro, además de la detención del marido, quien terminó confesando el homicidio.

 

Belén Sánchez Ruiz

 

Belén Sánchez Ruiz, de 24 años, fue brutalmente asesinada el 6 de octubre. Dos mujeres y un hombre fueron detenidos por su presunta responsabilidad en el delito de feminicido. Roberto Cante, Elizabeth Ramírez Aguilar, alias “América”, y Estela Miriam González García, fueron incriminados por la muerte de la joven, a quien golpearon hasta la muerte y colocaron dentro de un tambo y le prendieron fuego, para después abandonarla en un terreno baldío del camino a San Lorenzo Almecatla en las inmediaciones de la Quinta Sección de Misiones de San Francisco, Coronango.

 

El cuerpo fue hallado 10 días después. Las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) determinaron que la mujer fue vista con vida por última vez en las instalaciones del bar Lido, que se ubica en la avenida Libertad del municipio de San Martín Texmelucan, el asesinato se dio después de una pelea con el trío de asesinos.

 

María Eugenia Espino Rodríguez

 

María Eugenia Espino Rodríguez de 65 años fue victimada el 12 de marzo en Tehuacán con 35 posibles puñaladas en todo el cuerpo. De acuerdo con la averiguación previa 1003/2014, la sexagenaria llevaba consigo 8 mil pesos que era la cantidad que utilizaba para sus depósitos de Compartamos Banco, y aunado a la saña del homicidio, las diligencias descartaron el móvil por robo, quedando el expediente abierto a las investigaciones.

 

Sin embargo, días después se supo que su hija, María Patricia Cruz Espino, y el esposo de ésta, Alberto Magdaleno Bolaños Gálvez, planearon privarla de la vida con la finalidad de cobrar dos seguros de vida, por lo que el 10 de marzo ambos sometieron a la víctima y le infirieron varias lesiones con arma blanca hasta privarla de la vida, posteriormente alteraron la escena del crimen y salieron del lugar tratando de simular un robo.

Last modified on Lunes, 31 Agosto 2015 03:33