Tuesday, 24 de November de 2020


Ivonne y el triste epitafio para Agüera




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Poco se ha dicho del lenguaje político utilizado por Ivonne Ortega Pacheco durante su visita a Puebla.

¿Cuáles son los signos que expresó Ivonne durante su paso por la Angelópolis?

 

 

¿Cuál es la carga semiótica de sus palabras?

 

 

Primero: antes que cualquier otro tema, cabe subrayar que para el Comité Ejecutivo Nacional el priismo poblano llega hasta Amalucan.

 

 

Para la visita de Ortega nunca fueron convocados candidatos a alcaldes y a diputados del interior del estado.

 

 

Como en otras visitas de la misma Ivonne y de César Camacho Quiroz, quedó demostrado el frívolo centralismo conque la dirigencia nacional mira a Puebla.

 

 

Nunca se ha mencionado a la candidata a la presidencia municipal de Teziutlán o al candidato a diputado por el distrito de Ajalpan.

 

 

Para el CEN del PRI sólo existe la campaña de Agüera y nada más.

 

 

Esto nos hace pensar que la cúpula del PRI no tiene interés, ni agenda destinada a ganar el Congreso local.

 

 

Para ellos toda la puja se centra en la alcaldía de Puebla capital. Y párenle de contar.

 

 

Esta evidente postura de Ivonne Ortega y César Camacho demuestra una completa, total, falta de oficio político. Simplemente llegan a Puebla en visitas protocolarias, pero sin proyecto, ni directriz alguna.

 

 

Está claro que no tienen ni la más remota idea de cómo ganar el Congreso. Vaya, no tienen ni la intención.    

 

 

Segundo: en una frase para la historia de la Angelópolis, Ortega asegura que “defenderán el triunfo del PRI ante el Tribunal Electoral”, refiriéndose al TEPJF.

 

 

¿Qué significa esto?

 

 

Significa que en los diagnósticos y encuestas que tienen en los escritorios del CEN del PRI, Enrique Agüera ya está derrotado.

 

 

En ningún momento Ortega dice: “vamos a ganar en las urnas… estas son las encuestas del CEN del PRI… Llevamos 10, 14 puntos de ventaja”.

 

 

Nada.

 

 

Nada de eso.

 

 

Al contrario, anticipa la clara intención de judicializar el proceso electoral, que no sería otra cosa que un berrinche electorero.

 

 

Para Ivonne Ortega ya no hay más que hacer.

 

 

Y todo el contexto del priismo nacional así lo evidencia.

 

 

¿Dónde están los gobernadores priistas apoyando a la coalición poblana “5 de Mayo”?

 

 

¿Dónde están los sectores nacionales?

 

 

¿Dónde está una sola frase de Manlio Fabio Beltrones o Emilio Gamboa Patrón dirigida al priismo poblano?

 

 

La cúpula nacional ya ve esta batalla perdida y han abandonado al abanderado poblano.

 

 

El ex rector quemó sus naves en la Benemérita para lanzarse a una aventura política que tendrá fatales resultados.

 

 

Enrique se subió a un barco que no tiene capitán, con una tripulación llena de mercenarios y traidores; un barco en lamentables condiciones técnicas, sin combustible para la travesía, sin operadores en el cuarto de máquinas, sin brújula, ni rumbo.

 

 

Agüera dejó la BUAP para subirse a esa nave que se llama PRI estatal.

 

 

Grave y craso error.

 

 

El fatídico buque, repetimos, no tiene capitán pero lleva como almirantes a dos personajes siniestros y opacos: Fernando Moreno Peña y Pablo Fernández del Campo, dos “oficiales” a quienes desde los primeros días de la travesía se les notó la carencia de capacidad, sensibilidad y oficio.

 

 

Con esos almirantes no se puede llegar a buen puerto.

 

 

Ahora viene Ivonne Ortega a Puebla con gritos histéricos: “vamos a defender el triunfo del PRI en el Tribunal Electoral… que el gobernador saque las manos de la elección”.

 

 

Ya son gritos tan desesperados como oficiosos. Son gritos de fórmula.

 

 

La muerte política de Enrique Agüera Ibáñez ya está cantada.

 

 

Todo indica que la lápida política del candidato de la coalición “5 de Mayo” dirá:

 

 

“Luchó, luchó hasta el tribunal. Descanse en paz.”

 

 

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