Friday, 13 de December de 2019


Naranjo en Puebla: protocolo de seguridad




Written by 

La noticia fue tomada por algunos medios como una bomba noticiosa.

Pero en realidad debe ser vista como parte de un proceso en el que Puebla ya está sumergida.

 

 

Que no se desate la tormenta.

 

 

Dijera el clásico guanajuatense: “no se apaniquen”.

 

 

El día de ayer el gobernador Rafael Moreno Valle declaró que su gobierno contrató la asesoría del general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, asesor en materia de seguridad de Enrique Peña Nieto.

 

 

El anuncio –repetimos--, escandalizó a algunos.

 

 

Empero debe subrayarse que la contratación de Naranjo se inscribe en la trayectoria que Puebla ya tiene trazada: la colaboración con las políticas de seguridad de Washington.

 

 

Naranjo no es un genio en materia de seguridad, Naranjo no ha desmantelado a cártel alguno por sí mismo, Naranjo no es un estratega; mucho menos es un patriota.

 

 

El general colombiano sólo es un alfil de las políticas de Washington.

 

 

Así funcionó en Sudamérica, como un operador de la DEA. Y por supuesto como un puente con la CIA.

 

 

El general fue el artífice de grupos paramilitares en Colombia, que tienen una extraordinaria semejanza con las “guardias comunitarias” que hoy surgen en Michoacán y Guerrero.

 

 

Que coincidencia, ¿verdad?

 

 

Naranjo no es el diablo, solo es un instrumento del imperio es su política antidrogas. Y como tal a su debido momento será sustituido.

 

 

Hoy como nunca antes se hace necesario releer el libro “Los señores del narco” de la periodista Anabel Hernández, quien retrata las políticas antidrogas en México, mismas que se orquestan desde Washington.

 

 

Cuando la DEA quiere, propina golpes espectaculares. Pero también cuando quiere cierran un ojo y firman pactos de inmunidad con el otro.

 

 

Y en este terreno el general Naranjo es un experto.

 

 

Puebla está considerada como una de las zonas estratégicas para Washington. Ahí está la “Academia de Policía Ignacio Zaragoza” que se inscribe dentro de los planes y proyectos del “Plan Mérida”.

 

 

Naranjo no viene a investigar a los hampones que hicieron un boquete para robar un Bancomer, ni tampoco a los asaltantes de casas habitación a los que Eduardo Rivera Pérez parece no ver.

 

 

Naranjo solo viene a tender puentes entre Rafael Moreno Valle y Washington.

 

 

Dijera el clásico de Agualeguas: “No se hagan bolas”. La contratación de Naranjo es parte de un protocolo de seguridad.

 

 

Moreno Peña al abordaje de municipios

 

 

Apenas el año pasado los priístas henchidos de orgullo auguraban el fortalecimiento de su partido en la entidad. Aseguraban que el mismo Enrique Peña Nieto “en persona” iba a dirigir la reestructuración del tricolor poblano. Anticipaban que bajo el manto protector del grupo de Atlacomulco renacerían de sus cenizas.

 

 

Sin embargo el tiempo fue inmisericorde con las tropas tricolores.

 

 

El apoyo de Los Pinos nunca llegó.

 

 

Al contrario pareciera que para el artífice del caos nacional “Don Copete” Puebla no aparece ni remotamente como prioridad.

 

 

El PRI de César Camacho Quiroz, en realidad bajo la batuta y conducción de Emilio ChuayffetChemor vio al territorio poblano como una región de segundo o tercer nivel en el mapa de sus intereses.

 

 

Solo así se entiende que hayan enviado a un operador de tercer nivel como lo es Fernando Moreno Peña y que hayan permitido que un imberbe como Pablo Fernández del Campo permaneciera como “líder”.

 

 

Los hechos nos muestran que Enrique Peña Nieto mira al priismo poblano con desdén e indiferencia. Que poco o nada le importa el presente y futuro de su instituto en el estado.

 

 

El pasado proceso electoral fue una hecatombe dentro de una catástrofe.

 

 

Fue como la bomba de Nagasaki. Después de la explosión en Hiroshima una segunda bomba ya era innecesaria. Pero aun así la arrojaron.

 

 

Así de la misma manera la pasada masacre electoral en Puebla fue una hecatombe en medio de una catástrofe.

 

 

Lo que queda del priismo se levanta y con el índice raquítico señala a la pareja Moreno – Fernández; la pareja funesta conformada por Fernando Moreno Peña y Pablo Fernández del Campo.

 

 

Pero pese a la pulverización (ese es el termino: pulverización) del tricolor en la entidad, César Camacho Quiroz y su alter ego ChuayffetChemor siguen ignorando al priismo poblano y mantienen contra viento y marea a Moreno Peña y a Fernández del Campo.

 

 

Hoy seguro de su permanencia en Puebla Moreno Peña ha comenzado a “asesorar” a los ediles electos. Les “ofrece” los consejos de su “vasta experiencia” y por supuesto espera acercarse a las nóminas de los ayuntamientos de extracción priísta en calidad de “asesor”.

 

 

Siempre se dijo que Moreno Peña era un mercenario de la política.

 

 

El tiempo parece confirmarlo.

 

 

Como siempre estamos a sus órdenes en [email protected], sin mx.

 

Rate this item
(0 votes)
comments powered by Disqus