Wednesday, 24 de July de 2019


La trata en Puebla: más allá de lo imaginable




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El asunto va más allá de lo imaginable.

Simplemente no se puede dimensionar.

 

Solo podemos encontrar algunos indicativos del fenómeno.

 

Puebla se ha convertido en un eje del monstruo criminal conocido como trata de personas.

 

Varios factores han sido determinantes para que la entidad se coloque como un pivote de esta actividad delictiva.

 

Sin duda debe reconocerse que Tlaxcala es el núcleo de las mafias que controlan el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual.

 

Pareciera como si algunos pobladores de Tlaxcala tuvieran una vocación natural, una predisposición genética para manejar ese tipo de negocios criminales.

 

En particular debe señalarse a un pequeño poblado de no más de 10 mil habitantes. Una población que tiene menos habitantes que una junta auxiliar de Puebla. Esa la población se llama Tenancingo.

 

Tenancingo, Tlaxcala, ha llamado la atención de medios internacionales como la BBC y la comparan con otros puntos del planeta como República Checa o Hong Kong donde la trata es un negocio de millones de dólares al año.

 

Dice un reportaje de la BBC:

 

“Tenancingo podría ser un pueblo mexicano cualquiera, con su iglesia en el centro, sus calles de casas bajas y los caminos de tierra en los alrededores. Pero no lo es.”

 

“El impresionante Ferrari rojo a las puertas de un motel, las viviendas con torres de colores y cristales tintados, la camioneta Lincoln aparcada en la calle no serían parte del paisaje en un pueblo mexicano cualquiera, pero sí de Tenancingo, "la capital de la trata de personas".

 

“Así la han bautizado organizaciones de ayuda a las mujeres, que advierten que en esta localidad de apenas 10 mil habitantes, ubicada en el estado de Tlaxcala, cerca del 10% de la población se dedica al reclutamiento, explotación sexual y venta de mujeres.”

 

Hasta aquí la cita.

 

Pero cuando llegan los operativos de la Policía Federal resulta que el poblado es demasiado pequeño para ocultar los autos deportivos, las camionetas lujosas, pero sobre todo las casas de seguridad donde mantienen cautivas a decenas de mujeres.

 

¿Dónde se van los padrotes potentados? ¿Dónde se llevan a sus decenas de esclavas?

 

Sin duda se refugian en las colonias de Puebla; una ciudad cosmopolita donde los vehículos de lujo dejan de ser un elemento aislado. Donde pueden comprarse casas lujosas, con grandes bardas perimetrales que impidan que cualquier vecino sepa lo que ahí ocurre.

 

Otro factor que incide en que Puebla sea eje de la trata es su ubicación en el corredor DF – Salina Cruz.

 

Del Distrito Federal al puerto de Salina Cruz, Oaxaca se desarrolla un corredor criminal.

 

De norte a sur circula el tráfico de vehículos robados. Muchos de los autos robados en el DF terminan en el puerto oaxaqueño donde son remarcados para ser vendidos en el sureste o incluso en Centroamérica.

 

Pero el corredor también fluye en sentido contrario. De sur a norte el tráfico es esencialmente de drogas, pero también de indocumentados centroamericanos.

 

Si bien es cierto hay grupos de migrantes que optan por el recorrido a bordo de “la bestia” el fatídico ferrocarril que los lleva a travesar el país, otros prefieren buscar estadías temporales en Oaxaca, Puebla y el DF.

 

Muchas mujeres centroamericanas son reclutadas por el Crimen Organizado con fines de explotación sexual.

 

Y nuevamente se repite el fenómeno, ¿dónde ocultar la ostentosidad, las casas de seguridad, los grupos de escoltas, las casas donde pueden tener cautivas a decenas de mujeres?

 

Puebla como ciudad privilegiada con una composición urbana heterogénea, concientos y cientos de zonas residenciales y clasemedieras, ofrece magníficos fraccionamientos para ocultar casas de seguridad.

 

Por esto es --sin duda—, de las preferidas por las redes criminales.

 

Apenas hace unas horas la detención de una pareja de ancianos que tenían a más de 20 mujeres en condiciones de explotación sexual en un hotel de mala muerte ubicado en la 8 poniente nos recordó que el Centro Histórico de la Angelópolis es otro de los sitios preferidos de las redes criminales.

 

Pero por favor, que no se piense que esa pareja de ancianos María Victoria Morales Pérez y Rafael Corona Pérez, de 74 y 75 años de edad respectivamente, son las cabezas de una red de lenones y tratantes.

 

Ellos sólo son los encargados de cuidar la casa. Son como una empleada doméstica, como un velador que está a cargo del cuidado del inmueble.

 

En ese hotel poblano de mala muerte había mujeres de Chiapas, Veracruz, Tabasco, Tlaxcala, entre otras entidades.

 

Estamos hablando de una red que va más allá de lo que puede hacer una pareja de septuagenarios.

 

Esperamos que las autoridades avancen en las investigaciones y que esos simples vigilantes no queden como si fueran los grandes barones de la trata de mujeres.

 

Como siempre estamos a sus órdenes en [email protected], sin mx.

 

 

 

 

 

 

 

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