Friday, 14 de May de 2021


Delegaciones: otro síntoma de la indolencia federal




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Durante el pasado proceso electoral llegó a decirse que la entrega de las delegaciones federales estaba en un “impasse” ya que se estaban evaluando a los priístas que verdaderamente apoyaran a Enrique Agüera y a los candidatos de la coalición “5 de Mayo”.

Se insistió en que solo los “priístas leales” tendrían como “premio” acceso a las dichosas delegaciones.

 

 

La pregunta se hace inevitable: ¿cómo va la evaluación? ¿cómo están las lecturas del “lealómetro” priísta? ¿Quiénes fueron los militantes que realmente trabajaron por Agüera y quiénes lo traicionaron?

 

 

Todo indica que esta evaluación no existe.

 

 

Es más, al gobierno federal de Enrique Peña Nieto no le interesa evaluar la elección poblana y mucho menos el papel de los insulsos cuadros priístas.

 

 

Las delegaciones serán entregadas a aquellos que demuestren su lealtad al peñismo en la cantidad de horas de antesala que hagan en Bucareli o en la Secretaría de Hacienda.

 

 

Las delegaciones son palomeadas primeramente por Miguel Ángel Osorio Chong y en casos muy especiales por el “alter ego” presidencial Luis Videgaray Caso.

 

 

No hay evaluación de los cuadros poblanos.

 

 

Están atendiendo solo a los que demuestran sumisión a la figura presidencial demostrada en las horas de antesala que hagan ante “los grandes hombres” del ejecutivo federal.

 

 

No descarte que entre los que sean designados “delegados federales” surjan algunas figuras incluso ajenas al PRI, pero que están cumpliendo con el ritual requerido: apuntarse y hacer “cola”.

 

 

De entrada podemos decirle que esta semana dos figuras locales se entrevistaron con los altos mandos del Palacio de Cobián.

 

 

Uno es priísta. El otro panalista. Primero entró el panalista y luego el priísta.

 

 

Inevitablemente se encontraron y sin remedio tuvieron que saludarse. No les quedó de otra.

 

 

Se mascaron, pero no se tragaron.

 

 

Ambos están en búsqueda de una deliciosa y suculenta delegación federal.

 

 

Lo probable y lo posible es que cualquiera que toque el timbre de Bucareli y diga: “Oiga… yo ya fui a Atlacomulco, los seguí en Toluca, voté por el señor y soy leal a Los Pinos, creo que tengo derecho a ser delegado federal”, pueda obtener una.

 

 

Puede ocurrir cualquier cosa. Puede llegar cualquiera.

 

 

Vaya hasta el profe Ceballos puede obtener una delegación federal. No lo descarte.

 

 

Pero en el fondo seguiremos viendo que el gobierno peñista mira a Puebla con una banalidad descarnada.

 

 

No hay una estrategia para recuperar el estado, no tienen operadores locales, ni les interesa tenerlos.

 

 

Si frente a los grandes problemas del país, Peña Nieto demuestra una indiferencia tajante, mucho más ante el indolente priismo poblano.

 

 

Pasarán más semanas o meses antes de que terminen de repartirse las delegaciones.

 

 

Y cuando estas sean entregadas verá que poco o nada aportaran al equilibrio político del estado.

 

 

Estamos a sus órdenes en [email protected], sin mx

 

 

 

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