Tuesday, 01 de December de 2020


Una mirada al antipriísmo poblano




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Dicen quienes saben de cine que las segundas partes nunca son mejores que las primeras. Pues en la política poblana la segunda parte de una película que vimos hace tres años está apunto de repetirse sin que un nuevo director o incluso un nuevo guionista, hagan algo para impedirlo. Esto lo decimos a propósito del escenario electoral más probable para la prensa y la clase política.  

 

Es por ello que nuestra última encuesta municipal tiene un planteamiento diferente al tradicional enfoque de preguntar sobre conocimiento, imagen, confianza, potencial de voto e intención de voto. El modelo no es malo pero como ocurre frecuentemente en los estudios electorales, su aplicación solo sirve para explicar el presente, la foto del día, pero poco o nada dice del futuro. Es decir, se toman decisiones con base en variables convenidas que asumen un escenario donde el resto de las variables permanecen constantes, y en la vida real hay muchos más factores en juego. Sobretodo si se asume con seriedad el hecho de que, en la capital del estado, por el PRI ha votado únicamente el 17 porciento de la lista nominal en las últimas dos elecciones de 2010 y 2012, el resto lo ha hecho por otras opciones o se ha abstenido de votar.

 

 

¿Qué explica el rechazo del 83 porciento de los electores a la oferta del PRI? ¿Qué o quiénes están detrás del antipriísmo poblano? ¿Qué puede hacer el PRI para revertir esta situación?¿Qué no debe hacer si quiere aspirar a competir realmente?

 

 

Nosotros hemos estudiado el tema desde hace varios meses. Hicimos muchas sesiones de grupos de enfoque de las que se extrajeron hipótesis que luego se probaron mediante encuestas. Algunas de esas hipótesis las comenté en la columna anterior y en esta ocasión les puedo compartir una parte de los hallazgos.

 

 

La identidad con el PRI se ha mantenido constante entre 18 y 21 porciento, su intención de voto para presidente municipal alcanzó un máximo en noviembre de 26 puntos y hoy está en 23 puntos porcentuales. La diferencia con respecto al PAN es de 9 puntos en febrero cuando en diciembre solo era de un punto, lo cual se explica por una pérdida de 3 puntos que íntegros se han sumado a Acción Nacional. El escenario con alianzas es igualmente negativo, pues la diferencia se ensanchó, pasó de 9 puntos en diciembre a 16 puntos en febrero. Todo esto ocurre como consecuencia del trabajo de comunicación que han realizado tanto el gobierno del estado como el ayuntamiento de Puebla para promocionar las obras y acciones de ambas administraciones. En otras palabras, el trabajo de gobierno ha fortalecido al partido Acción Nacional y en este momento luce muy fuerte.

 

 

Al preguntarle a los informantes sobre la imagen que tienen de los partidos políticos, el PRI mantiene el primer lugar en imagen negativa con 51 por ciento de las menciones, le sigue el PRD con 46 porciento y el PT con 44 por ciento. El PAN tiene mala imagen solo en el 36 porciento de los entrevistados, convirtiéndose en el partido menos rechazado en la capital. Si bien la imagen negativa del PRI ha disminuido cerca de 12 puntos con respecto a julio de 2012, sus niveles siguen siendo sumamente altos, ello lo convierte en el partido con mayor rechazo de voto en una proporción de 2 a 1 con respecto al PAN.

 

 

Para tratar de entender lo que hay detrás del antipriísmo en la capital, hicimos una pregunta abierta que decía lo siguiente “Con lo que usted sabe, ¿qué palabra define mejor al PRI?” El resultado arroja un 60.4 porciento de palabras con una connotación negativa, divididas de la siguiente forma: “Corrupción” en primer lugar con el 31 porciento, en segundo lugar con 16.7 porciento de las menciones aparecen “Mal gobierno y No cumple”. Esto nos dice que la enorme mayoría asocia al PRI con corrupción que genera malos gobiernos o gobiernos que no cumplen debido a la corrupción.

 

 

Después preguntamos  lo siguiente “De los políticos priístas que usted recuerda, ¿quién representa lo peor del PRI? El 42.3 por ciento asocia a Carlos Salinas de Gotari, en segundo lugar aparece Mario Marín con 19.9 porciento de menciones y hasta el tercer lugar surge Enrique Peña Nieto con apenas 6.5 porciento. Es así que la corrupción y los malos gobiernos los representan tanto el expresidente Carlos Salinas como el exgobernador Mario Marín.

 

 

Varias preguntas adelante en el cuestionario le preguntamos a la gente “¿Usted votaría por un candidato a presidente municipal o a diputado local vinculado al grupo político de Mario Marín?” El resultado es un abrumador “Seguro No Votaría” del 69.8 porciento del total de entrevistados. Inmediatamente después precisamos la pregunta “Si el candidato del PRI a presidente municipal de Puebla es compadre de Mario Marín ¿usted votaría por él?” El 72.4 porciento respondió un “Seguro No Votaría”. Lo anterior coloca en una posición de enorme desventaja a quien tenga antecedentes que lo vinculen con Mario Marín, sus posibilidades se reducen al 28 porciento del electorado, porque el resto lo rechazará por el solo hecho de conocer su pasado marinista.

 

 

Percepciones son realidades. En 2010 había un abierto rechazo a la continuidad de Mario Marín y el PRI perdió las elecciones con dos marinistas de candidatos al gobierno estatal y al ayuntamiento. Hoy el PRI tiene la posibilidad de postular a un candidato que pueda realmente llevarle votos, y no uno que lo limite y lo remita al pasado que nadie desea recordar. Si no me creen, que el PRI lo mida y llegue a sus conclusiones.

 

 

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