Wednesday, 20 de November de 2019


Adiós al misilazo de la Federación en la campaña 2013




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¿Un ataque a un gobernador aliancista qué podría provocar? No quiero imaginarlo. Sería una afrenta que levantaría de la mesa del Pacto por México a los dirigentes nacionales del PAN y del PRD, ahora sí sin regreso. El adiós a las ambiciosas reformas. Y también la despedida de los elogios internacionales.

Una de las hipótesis más angustiantes sobre la campaña electoral 2013 se resolvió esta semana. El Pacto por México es un eficiente inhibidor de las peores prácticas del PRI a la hora de luchar por el poder: desde el clientelismo a través de los programas sociales —como en el caso Veracruz—, hasta el uso político de la justicia y sus instituciones. En uno y otro caso el PAN fracasó: nunca pudo generar una eficiente red de lealtades, y a la PGR se le cayeron todos los casos relacionados con procesos electorales. Pero el PRI de Peña Nieto y Murillo Karam sí es de cuidado. Al estilo zedillesco, ellos sí saben cómo hacerlo. Por ello es que la duda se mantuvo durante semanas: ¿intervendrán la PGR y el SAT para asestarle al morenovallismo un golpe mortal que los haga hundirse? Ahora es altamente improbable. Moreno Valle, Tony Gali y compañía pueden respirar tranquilos.

 

Los sospechosistas de la política poblana pregonaron a lo largo de semanas que pronto la PGR haría revelaciones escandalosas sobre los tratos financieros de Elba Esther Gordillo y Rafael Moreno Valle. Que destaparía la red de apoyos que en 2010 envió a través del SNTE. Incluso el propio delegado del PRI, Fernando Moreno Peña, adelantó en entrevista exclusiva con CAMBIO que nadie debía olvidar que el Procurador General de la República fue secretario general del PRI, y que la PGR se encargaría de dilucidar sus complicidades. Incluso señaló a Cabalán Macari y a Gerardo Islas como los sospechosos habituales. Pero nada ocurrió.

 

Ahora, a una semana del arranque formal de la campaña, si no es imposible, sí es improbable que la Federación lance un misil del calibre suficiente para hundir al morenovallismo en cualquiera de sus formas. Una detención ordenada por la PGR, una filtración del SAT, un audioescándalo semejante al Lydiagate con Mario Marín. Además de los acuerdos a los que llegó con el presidente Peña Nieto, al gobernador poblano lo blinda la intención superior por hacer sobrevivir el Pacto por México hasta el segundo semestre del año, cuando se presentarán las reformas fiscales y energéticas.

 

Se entiende el amor de Peña Nieto al Pacto por México: además de un instrumento de gobernabilidad, se trata del juguete que le granjeó grandes elogios de los medios internacionales. Si el regreso del PRI a Los Pinos ha lucido por el mundo es gracias a los reportajes y editoriales del Financial Times, The Economist, Wall Street Journal y New York Times. Ninguno de sus predecesores panistas tuvo alguna vez elogios semejantes. En tal sentido, el único con el que puede compararse es con Carlos Salinas de Gortari, envuelto hasta 1995 como un líder global, el hombre que había cambiado a México.

 

Hace apenas unos días la revista Time lo nombró uno de los 100 personajes más influyentes del mundo y le lanzó elogios superlativos “Combina el carisma de Reagan, el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton”. ¿Y va a perderlos así como así?

 

El mexiquense, como se ha visto en sus primeros meses, tiene un estilo personal de gobernar que lo hace propenso a caer como resultado de sus propios errores. Pero también tiene capacidad de rectificar. Metió la pata con aquello de “no te preocupes Rosario”, pero un día más tarde tomó el toro por los cuernos y abrió un espacio para negociar con PAN y PRD del que salió un acuerdo genuino que beneficia a la oposición: un Consejo Ciudadano capaz de supervisar los programas sociales y validar los padrones de beneficiarios. Un logro mayúsculo que, cuando menos, ata de manos a los delegados federales que estaban dispuestos a servirse con la cuchara grande. Una lista de 43 señalados como mapaches, y entre ellos se ubica a Nacy de la Sierra, que ahora tendrá vigilancia permanente en Oportunidades.

 

Si unos audios que involucraban en Veracruz a funcionarios menores de la Federación, el gobierno estatal y municipal de Boca del Río desataron una tormenta, ¿un ataque a un gobernador aliancista qué podría provocar? No quiero imaginarlo. Sería una afrenta que levantaría de la mesa del Pacto por México a los dirigentes nacionales del PAN y del PRD, ahora sí sin regreso. El adiós a las ambiciosas reformas que se pretenden aprobar a partir de septiembre. Y también la despedida de los elogios internacionales.

 

Repito: no es imposible, pero a estas alturas es improbable un misilazo de la Federación que pueda alterar el curso de la campaña 2013 y atacar a un destacado miembro del morenovallismo. Sin una detención de la PGR o un escándalo Cacho, Enrique Agüera y los priistas tendrán que ganar por sí mismos. ¿Están preparados o lucían confiados en ganar a la mala apoyados por el gobierno federal?

 

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