Una vez más China se ve envuelta en un escándalo por la seguridad alimentaria.
Y es que la producción, venta y utilización de aceite reprocesado ilícitamente conocido como “aceite de alcantarilla” se ha vuelto muy popular en la república, y por consecuente, en un dolor de cabeza para las autoridades y el gobierno, que ha dejado entrever su incapacidad para proteger a los ciudadanos.
De las casi 22.5 millones de toneladas de aceite anual que se consumen en el país, dos o tres millones son procesadas ilegalmente y utilizadas en centenas de restaurantes.
Así lo documentó en un vídeo Radio Free Asia, que dejó al descubierto la elaboración de este aceite y, prepárese porque mínimo, podría causarle náuseas.
Resulta que quienes lo producen se pasean por contenedores de basura, desagües y hasta alcantarillas en busca de desperdicios- tanto líquidos como sólidos- que contengan aceite usado o partes de animales.
Aunque la filtración, refinación y eliminación de adulterantes son parte del proceso, usualmente mezclan todo el contenido y lo hierven en contenedores improvisados. Luego lo revenden.
Este aceite contiene aflatoxina, una de las sustancias cancerígenas más peligrosas, pues es 100 veces más tóxica que el arsénico blanco, publicó el portal China Daily.
Arrestos en talleres de producción
Además de lanzar varias campañas publicitarias, el gobierno chino ha estado realizando operativos en diferentes ciudades como parte de un esfuerzo por detener la fabricación y venta del producto.
Según reseñó El Washington Post, en abril pasado las autoridades desmantelaron una red de producción de "aceite de alcantarilla" que se había extendido por 13 ciudades y empleaba a más de 100 personas. Durante la intervención decomisaron 3,200 toneladas de la materia, y estimaron que los productores ya habían vendido $1.6 millones del producto
Un kit para medir la pureza del aceite
Un grupo de científicos asegura haber confeccionado un kit que mide la pureza del aceite de cocinar en un minuto, lo que lo convertiría en el mayor avance en la lucha contra la producción del “aceite de alcantarilla”.
Basta con colocar una pequeña cantidad del líquido en un tubo de ensayo junto con un reactivo color borgoña y agitarlo para saber si el líquido está limpio.
“Si el color no cambia, el aceite es seguro”, dijo al China Daily He Yujian, uno de los creadores del kit.
El equipo de la University of the Chinese Academy of Sciences ha pasado casi dos años desarrollando el reactivo, con el objetivo de hacer la detección fácil, rápida y barata.
Si el aceite se vuelve más ligero y parecido a una carta de colores, significa que está contaminado.
"Todo el aceite de cocina ilegal contiene moléculas que no existen en el aceite normal, así que creamos un reactivo que reacciona con estas moléculas y los cambios de color”, informó Yujian.
"En base a los resultados de laboratorio, nuestro reactivo tiene una precisión del 96 por ciento, lo cual es suficiente para la inspección inicial y de detección”, añadió.