Wednesday, 19 de June de 2024


Aparte de Lozano ¿quién apuesta a Cordero?




Escrito por  Javier Arellano Ramírez
foto autor
Desde este momento se percibe la desesperación.

En algunos cuadros del panismo es inocultable la ansiedad.

 

 

El caso emblemático de este panismo alterado es el Senador de la República Javier Lozano Alarcón acostumbrado a no ocultar sus filias y fobias.

 

 

Lozano siempre polémico y predecible arremete contra todo aquel que comulgue con la reelección de Gustavo Madero como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Incluso Javier llega al grado del desfiguro; porque eso y no otra cosa es el enfrentamiento con Rafael Micalco.

 

 

Que un ex Secretario del Trabajo, operador de un presidente de la República y actual Senador se suba al ring con un personaje de la talla minúscula de Micalco solo nos habla de la desesperación, de la angustia que priva en las filas de los calderonistas por sacar adelante la fallida aspiración de Cordero.

 

 

El legislador Cordero ha anunciado que solicitará licencia al Senado de la República para postularse como formal aspirante a presidir el PAN.

 

 

Está quemando sus raquíticas naves para ir a una aventura que simplemente no va a progresar.

 

 

En el fondo estamos presenciando el episodio final de la purga panista que trata de sacudirse el lastre, la rémora que representa el calderonismo.

 

 

Hace unas semanas estuvo en México Felipe Calderón, se reunión en un restaurante con Ernesto Cordero y al otro día puso en marcha los trabajos de su “Fundación”.

 

 

¿Cuál fue el peso específico de la visita proselitista de Calderón?

 

 

Ninguna. Es como si no hubiera estado en México.

 

 

Los calderonistas, léase Ernesto Cordero, Javier Lozano Alarcón, Mariana Gómez del Campo, Roberto Gil Zuarth, la inefable María Luisa “Cocoa” Calderón e incluso la misma Cecilia Romero no se han dado cuenta que están convertidos en una auténtica y real burbuja.

 

 

Están separados y aislados del resto del panismo nacional.

 

 

El calderonismo tuvo la presidencia de la república pero nunca pudo echar raíces en la base azul. Se condujeron desde una torre de papel en la que desdeñaron todo y a todos, marginaron a los liderazgos y a los grupos de poder partidista regional.

 

 

Luego de dos periodos presidenciales llevaron a su partido a convertirse en la tercera fuerza política nacional.

 

 

Una verdadera hecatombe panista.

 

 

La base albiazul ya nada quiere saber de los calderonistas. A nadie representan más que a sus agotadas, desgastadas figuras personales. Nadie va a seguirlos en otra escalada fatal.

 

 

El Senador de la República Javier Lozano Alarcón debería conservar su investidura y no lanzarse a cruzadas que solo lo “achaparran”. El show que está protagonizando con Rafael Micalco es denigrante.

 

 

Quien está dando una lección de dignidad es Josefina Vázquez Mota. Aun no se ha hecho público, pero es evidente que la malograda candidata presidencial padece algún tipo de delicada enfermedad. Durante su reciente visita a Puebla, para asistir al tercer informe de Eduardo Rivera Pérez, la señora Vázquez Mota mostró inocultables síntomas de algún tipo de padecimiento físico.

 

 

Es evidente que la vida se le está escapando.

 

 

Ya durante la campaña había rumores de su deteriorado estado de salud y cómo en un par de ocasiones los mareos le causaron desvanecimientos.

 

 

En aquella campaña presidencial Josefina fue el símbolo de un panismo menguado, opacado, abatido por sus propios excesos.

 

 

Hoy nuevamente Vázquez Mota se muestra como una figura emblemática al renunciar a un proyecto que no tiene futuro.

 

 

Josefina como el panismo está agonizando.

 

 

Como siempre estamos a sus órdenes en cupula99@yahoo.com, sin mx.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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