Monday, 24 de June de 2024


Karla: los golpes de la justicia




Escrito por  Javier Arellano Ramírez
foto autor
¿Cuál es el impacto de un golpe asestado por las instituciones encargadas de impartir la justicia?

¿Hasta dónde la indignación social puede descarrilar o ponderar un gobierno?

 

 

¿Cómo repercute un éxito o un fracaso policial?

 

 

Es sumamente difícil poder medir o evaluar los alcances de los aciertos o desaciertos de la justicia.

 

 

La política está saturada de ejemplos de este tipo.

 

 

El fantasma de la niña Paulette siempre rondará la alcoba de Enrique Peña Nieto. No importa que haya procesado a Elba Esther Gordillo, a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera o los que falten. En el colectivo social, dentro de veinte años, siempre estará presente el crimen impune de la pequeña Paulette y esta generación de mexicanos no olvidarán el cuerpo de esa niña envuelta en sábanas y colocada en un extremo del colchón.

 

 

La negligencia criminal del caso “News Devine”, en el Distrito Federal, acabó con las aspiraciones políticas de una generación de policías que rodeaban a Marcelo Ebrard.

 

 

Guardando las debidas proporciones podemos asegurar que el gobierno de Moreno Valle enfrentó su “caso Paulette” con el asesinato de Karla López Albert.

 

 

Ni el crimen que arrebató la vida al empresario Antonio Haces D´ Artigues, ni la ejecución del académico Samuel Malpica Uribe tuvieron el impacto, la conmoción social del brutal feminicidio que coartó la existencia de Karla.

 

 

Hay que decirlo: la sociedad poblana se unió en un clamor ejemplar. La presión fue gigantesca.

 

 

A esto se debe añadir el factor mediático de espacios nacionales y estatales que contribuyeron a la efervescencia.

 

 

Karla no era una niña como Paulette, pero por un momento la ebullición social fue semejante.

 

 

El gobierno de Moreno Valle enfrentó un reto excepcional.

 

 

En el caso de otros crímenes como los que hemos mencionado la indignación social solo duró unos días o unas semanas. Los empresarios se olvidaron de Toño Haces y los universitarios hicieron lo mismo con Malpica.

 

 

Pero en el caso de Karla su familia fue un factor toral para que la presión social no disminuyera.

 

 

Como lo apuntamos en la pasada entrega de Cúpula el crimen fue resuelto utilizando las más sofisticadas tecnologías policiacas. Un esclarecimiento al estilo del CIS Miami.

 

 

Empero detrás del aparato de justicia, detrás de las avanzadas tecnologías policiacas, de la consignación y detrás de una indiscutible victoria de la Procuraduría poblana hay un factor espiritual que debemos considerar.

 

 

Tal vez, tal vez Karla López Albert desde el lugar en que se encuentra observa complacida que -por esta ocasión-, la justicia de los hombres triunfó.

 

 

¿Qué más saben los guardaespaldas de Enrique Agüera Ibáñez?

 

 

Otra línea de investigación que no se debe soslayar es la trayectoria delictiva de los hampones que alguna vez trabajaron para el ex rector Enrique Agüera.

 

 

La frialdad, la saña de esos sujetos permite deducir que el asesinato de Karla no fue ni su primer, ni su único crimen.

 

 

Es muy probable que esos sujetos, ahora en un callejón sin salida comiencen a ventilar otros temas.

 

 

Debemos estar atentos.

 

 

Como siempre estamos a sus órdenes en cúpula99@yahoo.com, sin mx.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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