Monday, 13 de July de 2020

Martes, 17 Marzo 2015 02:40

La cúpula priista se niega al cambio




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

EN VEZ DE PROCURAR UN VERDADERO CAMBIO al interior del Partido Revolucionario Institucional para ganarse la voluntad popular, le está apostando a meter candidatos procedentes del Partido Verde Ecologista de México y de organizaciones ciudadanas como Movimiento Antorchista, organización que es priista de hecho, pero no reconocida oficialmente como parte del partido tricolor.


Aquí en Puebla de las 16 diputaciones de mayoría, el PRI lanza a sólo nueve priistas militantes o medio militantes y designa a cinco candidatos del PVEM y a dos de Antorcha, además de que esta organización tendrá una posición entre los candidatos plurinominales de la cuarta circunscripción, con posibilidades de llegar.

 

¿Se acuerda que en los viejos y no tan lejanos tiempos, tenían posiciones aseguradas candidatos procedentes de los sectores campesino, obrero y popular? Pues ahora ya no hay eso.

 

Ninguno de los que se mencionan como candidatos priistas pertenece a alguna central obrera: ni a la CTM, ni a la FROC, ni a la CROM. No hay ninguno de la CNC, la organización campesina más fuerte numéricamente hablando. Del sector popular que incluye a todos los que no pertenecen a las organizaciones obreras y campesinas son todos los propuestos, aunque nada conozcan de la existencia de la CNOP.

 

¿POR QUÉ PASA ESTO? Porque la dirigencia nacional no ha querido tomar eso de la reestructuración del PRI en serio.

 

La reestructuración del partido surgido de la Revolución de 1910 y heredera del movimiento reformista de Juárez, que por cierto estamos por celebrar el aniversario de su natalicio (por eso fue el puente de esta semana) requiere volver a sus orígenes para retomar sus principios, su política social, para reestructurar todo lo que se ha destruido desde la llegada de los tecnócratas al poder.

 

Se dice que la destrucción de un edificio, de un pueblo o de una organización como los partidos políticos se puede hacer fácilmente en un mínimo de tiempo, pero las reconstrucciones cuestan mucho trabajo y esfuerzo y además llevan su tiempo.

 

El PRI durante los 12 años que estuvo fuera del poder federal bien pudo renovarse, reestructurarse, corregir todos los errores cometidos por los gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y presentar un nuevo partido que respondiera a las expectativas de los ciudadanos.

 

El PRI ha olvidado (parece que lo empieza a recordar según vemos en uno de sus pésimos spots televisivos) que las grandes instituciones surgidas en los gobiernos revolucionarios, como el Seguro Social, el Infonavit, la educación pública popular, las universidades públicas, las escuelas técnicas y las normales urbanas y rurales, los servicios de salud gratuitos, son obra de gobiernos priistas.

 

Que los gobiernos surgidos del PRI, hasta López Portillo, impulsaron el desarrollo rural, aunque echado a perder por funcionarios corruptos incrustados principalmente en los bancos, agrícola y ejidal; que las clases medias mexicanas pudieron crecer y fortalecerse gracias a las políticas sociales de los gobernantes priistas.

 

Y se olvida también de que la situación actual del país, el desplome de la economía, el surgimiento de la delincuencia organizada, el aumento de la delincuencia desorganizada, la descomposición del tejido social, la falta de solidaridad entre los mexicanos, el aumento de la pobreza y del desempleo, la decadencia del sistema educativo y de los servicios de salud, fueron ocasionados por las malas políticas de gobiernos derechistas como los de Salinas y Zedillo y de los dos gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.

 

EL ACTUAL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA recibió el país hecho un desastre, pero nada ha dicho al respecto. El presidente Peña Nieto guarda silencio sobre la situación real en que recibió la administración pública de su antecesor.

 

Tal vez no pueda hablar por respeto a convenios que los políticos suelen hacer para cubrirse unos a otros, pero los dirigentes, nacional y locales del priismo, sí pueden hablar y no lo hacen; sí pueden hacer el recuento de lo logrado en los gobiernos revolucionarios y hacer comparaciones con lo que los panistas hicieron en 12 años. Lo hecho en 71 años de priismo, que Fox llamaba años perdidos, los panistas lo deshicieron en sólo 12, pero no para reconstruir, sino para ir muchos pasos atrás.

 

Si el PRI no toma en serio la necesidad de su reconstrucción, podríamos decir que poco podrá agregar a sus 86 años.

 

EL DESPERTAR DEL PRIISMO EN PUEBLA sólo se nota cuando el subsecretario de Desarrollo Social, Juan Carlos Lastiri, viene a Puebla para informar sobre la guerra contra el hambre iniciada por el gobierno federal actual.

 

En la reunión convocada por Sedesol, el pasado domingo en el deportivo San Damián de San Martín Texmelucan, ante miles de personas, el propio Lastiri Quirós y el delegado de la Sedesol en Puebla, Juan Manuel Vega Rayet, informaron de lo realizado en los polígonos de pobreza extrema de los municipios de Coronango, Huejotzingo y San Martín Texmelucan.

 

Fueron entregadas 277 obras en total, que incluían obras de ampliación de agua potable y drenaje, centros comunitarios de aprendizaje, techos y pisos dignos y huertos de traspatio.

 

Es el principio de una nueva vida para 505 familias de las más pobres de los municipios mencionados, que requirieron una inversión de 5 millones y medio en números redondos.

 

Pero lo importante, políticamente hablando, de este acto es que estuvieron todos los delegados federales de Puebla, como el de Gobernación, Noé Rodríguez Roldán; el de Sagarpa, Alberto Jiménez Merino; el delegado de la Corett, Alberto Jiménez Arroyo, que son los que se relacionan directamente con las obras realizadas, pero además los delegados del Trabajo, Vanessa Barahona de la Rosa; Juan de Dios Bravo Jiménez, Malco Ramírez, Graciela Juárez García, Jorge Arroyo García y el diputado federal del distrito, Carlos Sánchez Romero.

 

Es decir, fue un acto de información, sí, pero también un acto político, de esos actos que el PRI ha venido olvidando pero que tan necesarios son para mantener la esperanza del pueblo y la movilidad y el trabajo de un partido.

 

Los priistas necesitan ser estimulados, sentir que el gobierno de la República es del PRI, porque así como se ven las cosas, tal parece que nos gobierna otro partido. Un partido que no sabe hacer bien las cosas, que se ve tímido, que no tiene mucho contacto con la gente, que le tiene miedo a los medios de comunicación, en fin, un gobierno conformado con priistas que ya no están en forma, que con 12 años fuera del gobierno de la República y en cuatro años fuera del gobierno estatal, ya perdieron habilidades y conocimientos de los que antes hacían gala. Los ciudadanos comunes perciben que el gobierno y su partido el PRI, tienen miedo a los partidos minoritarios, tienen miedo a la prensa y demás medios de comunicación, pero les tienen miedo para hablar con la verdad y no tienen miedo para andar haciendo y diciendo tonterías.

 

Una cosa es cierta, los priistas deben entender que el México actual ya no se parece en nada al que gobernaron durante tantos años. México es un país que lleva ya ocho años de guerra, con un gasto militar y de seguridad multimillonario, gasto que se dedica a la destrucción y no a la construcción; por lo mismo, tiene un alto crecimiento en renglones como la pobreza y el desempleo y un descenso importante en la producción de alimentos y eso provoca aumento de la delincuencia y lógicamente de la inseguridad.

 

Quién sabe si todavía estén a tiempo los priistas de hacer modificaciones para tomar el rumbo correcto o ya sea demasiado tarde. Los panistas, ya se vio, no van a sacar al buey de la barranca y los izquierdistas, divididos y confrontados entre sí, tampoco. Entonces, ¿ya nos cargó…? 

 

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