Wednesday, 03 de June de 2020

Jueves, 02 Julio 2015 02:00

La unidad del PRI vs la división del PAN




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

PARECE QUE LOS PRIISTAS POBLANOSya entendieron que la unidad y no las divisiones grupales es lo que los llevará a la reconquista del poder en la entidad, misma que perdieran en las elecciones del 2010.


Y también parece que al haber logrado triunfos en las elecciones de hace cinco años, para gobernador, diputados locales y ayuntamientos, los panistas enloquecieron. Ahora, como nunca antes –y este columnista conoce el desarrollo del PAN en Puebla desde hace algunas décadas– están divididos, desorientados y peleando por“quítame estas pajas”.

 

Los priistas apuntados para la minigubernatura que se elegirá el año próximo, son varios. Todos ellos gente son hombres de partido, valiosos, entrenados política y administrativamente, desde hace años, como el ingeniero Alberto Jiménez Merino, Juan Manuel Vega Rayet, el doctor Enrique Doger Guerrero, el licenciado Alejandro Armenta, las dos senadoras priistas Blanca Alcalá y Lucero Saldaña, el diputado federal Javier López Zavala y otros. Todos ellos han ocupado puestos de elección popular y puestos administrativos. Todos han tenido militancia activa dentro del PRI, de cuya directiva han formado parte a nivel estatal o municipal y han estado al frente de alguno de sus sectores principales: campesino, obrero y popular.

 

Los panistas por el contrario, se han lanzado, antes de tiempo y han empezado a placear al actual presidente municipal de Puebla-capital, Antonio Gali Fayad, lo que puede ser peligroso políticamente, pues le harán campaña por anticipado en este proceso.

 

Por lo pronto los panistas inversos a la corriente que controla realmente al PAN poblano, ya pusieron el grito en el cielo diciendo que habrá otros aspirantes y que Gali Fayad no será el único.

 

Han vuelto a la disputa entre panistas y neopanistas, que parece ser una maldición para ellos. Esta maldición se inició en los años ochenta, cuando el PAN dejó de ser de panistas y se alquiló como franquicia de grupos empresariales, sobre todo de la Coparmex, organización patronal a la que pertenecía Manuel Clouthier (“Maquío” para los cuates), su candidato a la Presidencia de la República.

 

Fue entonces cuando se inició la primera desbandada panista y salieron figuras como José González Torres, ex dirigente nacional y candidato a la Presidencia de la República; Bernardo Bátiz, que había sido secretario general del comité nacional y diputado federal; Luis Calderón Vega, padre de Felipe Calderón, que era el historiador del partido blanquiazul; Pablo Emilio Madero, que también fue dirigente nacional y candidato a la Presidencia y muchos más, tanto figuras a nivel nacional, como de los diferentes estados de la república.

 

LOS NEOPANISTAS DE ENTONCES, AHORAson doctrinarios y acusan a los de reciente ingreso, de “neopanistas”.

 

Ya Manuel Espino, que fue dirigente nacional y que tuvo dificultades con el presidente Felipe Calderón, quien acabó corriéndolo del partido, había advertido a los panistas que se aliaron con los empresarios para llegar al poder tuvieran cuidado. “No por ganar el poder, vayamos a perder el partido”, dijo y bien dicho, mas no le hicieron caso y ahí tienen las consecuencias. El PAN no se reconoce a sí mismo, ¡ha cambiado tanto!

 

Esos cambios han provocado desilusión entre la misma gente del PAN y desconfianza entre los ciudadanos que ahora los ven como cualquier político de algún partido cualquiera.

 

Los panistas eran gente seria, decente, decían… Aseguraban no prestarse a algaradas callejeras, eran disciplinados y mantenían su ideología conservadora. Cuando llegaron a Puebla, parecían miembros de alguna organización religiosa. Ah, pero trabajaban todos los fines de semana buscando nuevos militantes, iban a los pueblos a llevar su mensaje, como hacen ahora los miembros de las diferentes iglesias cristianas.

 

Su logro más importante, políticamente hablando, lo alcanzaron en las elecciones de 1973, cuando con una mayoría contundente de votos llevaron al Congreso federal a dos jóvenes diputados: los contadores Alejandro Cañedo Benítez y Miguel Fernández del Campo. Con ello vencieron a líderes de la CTM y de la FROC. Fue entonces cuando empezaron a cambiar las cosas políticamente hablando, pues luego llegó el triunfo panista en Tehuacán, donde ganaron el ayuntamiento que encabezó un joven comerciante de la segunda ciudad más importante del Estado.

 

En esos años, los priistas apenas empezaban a dividirse.El dirigente campesino Amador Hernández, una figura política nacional, dominaba el escenario en Tehuacán. Cuando el PRI no aceptó a su candidato para diputado federal, Pedro Cano Merino dio indicaciones a su gente –que era mucha– para votar contra la candidata priista, quien se decía era la que doña María Esther Zuno de Echeverría había impuesto… La hizo perder, anulando la votación y repitiendo el proceso, pero ya con Cano Merino encabezando la fórmula. Ahí empezaba a notarse el inicio de la división del partido tricolor, que se fue extendiendo, poco a poco, hasta llegar a la época de la tecnocracia, misma que llegó para profundizar la división priista y entregó el gobierno de la república al PAN, con Vicente Fox. Resultó entonces que Fox no era ni siquiera militante panista, sino un empresario que gobernó para los empresarios.

 

LA PROPUESTA DE MODIFICAR LOS ARTICULOS 105y 122 de la Constitución Política del Estado, está levantando polvo en el medio político local.

 

La propuesta es que los servicios municipales pasen a depender del gobierno estatal y no de los ayuntamientos.

 

Pero eso no será problema según nos dice un abogado amigo nuestro, pues hay un artículo 115 de la Constitución General de la República que se refiere precisamente a la autonomía municipal.

 

Si el artículo 115 permite o no, toca lo relativo a la prestación de servicios llamados municipales, pues a la mejor se pueden hacer las modificaciones a la Constitución local.

 

Hay un principio general de derecho, que reza: “los particulares pueden hacer todo aquello que la ley no les prohíbe; las autoridades sólo aquello que la ley expresamente les permite”.

 

 

 

 

 

 

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