Tuesday, 07 de July de 2020

Viernes, 31 Julio 2015 02:43

Los candidatos independientes




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

El triunfo de Jaime Rodríguez Calderón, más conocido como “El Bronco”, para la gubernatura de Nuevo León y de un diputado local en Jalisco, ambos candidatos independientes, han hecho pensar a algunos, incluidos gobernantes de varios estados del país, que hay que frenar legalmente o ponerles el mayor número de escollos a las candidaturas independientes por ser “un peligro para México”.

 


En realidad las candidaturas independientes no tienen futuro. Son producto de la falta de estructura y de organización, así como de la pérdida de ideología de los partidos políticos.

 

Los malos o mediocres partidos políticos que hay en México han propiciado un fenómeno que es pasajero y que lo será más en la medida en que la clase política mexicana, ubicada en la total medianía, se den cuenta de su realidad y la de los partidos a los que dicen pertenecer.

 

Un candidato independiente, es decir, sin partido, carece de oficio político, de formación, de proyecto, no tiene compromisos con nadie, sólo con él y sus amigos, como los amigos de Fox quien fue realmente un candidato independiente arropado por el PAN ya raíz de eso perdió toda su esencia en tan sólo seis años.

 

La frase de Fox, de que su gobierno era “de empresarios y para empresarios”, es la más estúpida que pudo decir un presidente de la República, postulado por el partido de oposición más antiguo, de tradición y arraigo en ciertos sectores conservadores de la población.

 

Pero dijo la verdad: su gobierno era para favorecer a un grupo privilegiado de la población, no para beneficiar al pueblo.

Y el partido que lo postuló, heredero del grupo conservador que participó en la Independencia, en la Reforma y que durante más de 70 años ha permanecido vigente en nuestro país, se desplomó. Ya no es lo que fue y una prueba de ello es que después de permanecer 12 años en Los Pinos, el PAN está dividido y confrontado consigo mismo y con pocas probabilidades de volver a la unidad que ostentó cuando fue un partido con plena identidad ideológica, con organización y estructura.

 

El albiazul, dice el actual dirigente estatal, Rafael Micalco, nunca ha sido un partido de masas. Efectivamente, fue concebido como un partido de “cuadros”, capacitados, entrenados para ejercer el poder. Su fundador, don Manuel Gómez Morín, lo concibió como una “escuela de política”, como deberían ser todos los partidos.

 

Entonces, ¿qué pasó? Que a raíz de la nacionalización de la banca, a los empresarios les dio por adueñarse, además del poder económico que ya tenían, del poder político que ejercían los priistas y para lograrlo, se adueñaron de Acción Nacional y ahí empezó otra historia.

 

Los nuevos panistas llegaron al poder, anularon a los viejos ideólogos del panismo e impusieron un pragmatismo que hizo perder todo signo ideológico. Sus gobiernos estuvieron enfocados a mantenerse en el poder el mayor tiempo posible. Supimos de algunos que afirmaban permanecer en el gobierno un mínimo de 30 años y probablemente más, pero los crasos errores que cometieron por su falta de oficio político, por su desmedida ambición y por pretender que se puede gobernar unicamente para un sector de la población (los empresarios, como dijo Fox) lo llevaron a la perdición.

 

La izquierda representada por el PRD tuvo también su probadita de poder, gobernando varias entidades y municipios importantes, se engolosinó con ello y perdió ideología y líneas de conducta, propiciando mayores divisiones internas y rivalidades que le han hecho desaparecer la fuerza que tenía en varios sectores.

 

Sus alianzas electorales con el PAN eliminaron la confianza de muchos de sus militantes, pues era inconcebible la comunión de dos partidos antagónicos sólo para ganarle al PRI, sin ningún otro compromiso.

 

Los partidos llamados “chiquitos” o “la chiquillería” no representan nada, solamente los intereses de algunos grupos políticos pequeños o de algunas familias, como el Verde y el Panal.

 

Eso, la debacle de los partidos políticos a nivel nacional, la carencia de ideologías, de proyectos de nación, de planes concretos de trabajo, incluso de la ignorancia de sus integrantes al abordar los temas que interesan realmente a la población, han contribuido a los triunfos que consideramos esporádicos de algunos candidatos llamados independientes.

 

Pero éstos no tienen futuro en nuestro país, pues de independientes no tienen gran cosa.

 

En una nación capitalista como la nuestra, las elecciones se ganan con tres elementos: dinero, dinero y más dinero. Al “Bronco” lo apoyaron grandes empresarios de Monterrey, que son los autores del triunfo, a los que ya instalado en el poder, tendrá que servirles.

 

Es posible que el grupo regio que lo apoyó, tenga buenas intenciones y que pueda lograr cosas importantes para el desarrollo de su región, eso sería lo ideal, pero en nuestro medio político, eso no se ha dado hasta ahora.

 

Los independientes al no tener partido, son libres de hacer lo que se les venga en gana. En el caso del “Bronco”, tiene formación priista y es posible que eso haga la diferencia, pero un independiente que no haya militado en ninguna formación política no tendrá futuro, como no lo tendrá el estado o el municipio que gobiernen.

 

 

 

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