Sunday, 09 de August de 2020

Lunes, 10 Agosto 2015 02:58

Acertada decisión, logra unidad priista




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

Después de años de divisiones y confrontaciones entre grupos priistas, la designación de Manlio Fabio Beltrones Rivera como candidato único a la presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional, logró la unificación de ese partido.

 


Y es que entre los militantes del partido tricolor, la figura más popular para presidir a su partido era el sonorense, al que ven como el más experimentado, con mayor oficio y madurez política y además, con carácter para tomar las decisiones que se requieren para recomponer las cosas en el partido surgido de la Revolución de 1910.

 

Platicamos con priistas de todas las edades y todos los sectores en los días en que todos andamos en vacaciones de verano y por tanto relajados, y todos aprobaban la decisión. La unificación fue, pues, total.

 

Uno de nuestros entrevistados nos dijo: “Mira, después de la frivolidad con la que ha venido actuando la clase política de este país, de las ambiciones desmedidas, del alto grado de corrupción y del surgimiento de tantos problemas que parecen no tener solución, que el PRI se haya decidido por un hombre con amplio conocimiento de la realidad del país y del partido, con seriedad en su actuar y con virtudes que tenían los priistas de otros tiempos pero con los pies puestos en este siglo XXI, a todos los que hemos militado en el partido tricolor, nos devuelve la esperanza. Ahora estamos seguros de que podemos reencontrar el camino para salir adelante”.

 

Y agregó: “ve las declaraciones que hace Manlio respecto a la cercanía con el Presidente. Te acordarás que Ernesto Zedillo afirmó que quería tener con el PRI una sana distancia, pues claro, pues él nunca fue priista. Cuando un partido llega al poder, el presidente de la República debe tener cercanía con su partido para apoyarse mutuamente. ¿Qué es eso de la ‘sana distancia’? Una hipocresía que fue la que nos llevó a la debacle que ahora padecemos”.

 

El PAN también está por cambiar a su dirigencia nacional. Hay dos candidatos, uno de derecha y otro de ultraderecha, según afirman algunos panistas.

 

Ahí este mes se decidirán las cosas entre Ricardo Anaya y Javier Corral y los pronósticos favorecen al joven treintañero Anaya, quien es todavía diputado federal, tuvo la presidencia del Congreso un año y fue el coordinador de su bancada, además de haber sustituido a Gustavo Madero en la dirigencia nacional panista el tiempo que éste último anduvo de campaña para obtener una candidatura a diputado.

 

Los panistas han hecho críticas del sistema del PRI para elegir a su nueva dirigencia, afirmando que es imposición del presidente Peña Nieto.

 

Como fue imposición del presidente Felipe Calderón la destitución de Manuel Espino, como dirigente nacional del PAN, y su posterior expulsión del partido, y como fueron imposiciones presidenciales también, las presidencias de dos jovencillos que llevaron al partido de la derecha a perder un crecido número de diputados federales en las elecciones intermedias, y luego a perder la Presidencia llevando a Acción Nacional a ocupar el tercer sitio en las votaciones.

 

Ahora los panistas van a votar en poco menos de 2 mil casillas que se instalarán en el país y a las que deberán concurrir los miembros de ese partido que, nos informan, superan ya los 400 mil elementos.

 

Curioso, como dirían los jesuitas: al salir el PAN de Los Pinos, el padrón panista registraba cerca de 2 millones de militantes. Madero convocó a una “limpia del padrón” y se realizó un proceso de reafiliación quedando sólo un poco más de 200 mil militantes, poquitos más del mínimo para la obtención del registro y, dos años más tarde, la afiliación se duplica. Como que algo no cuadra, ¿verdad?

 

Los perredistas también van a cambiar su dirigencia. La virtual renuncia del presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Navarrete, fue aceptada por los delegados del Noveno Consejo Nacional de ese partido, que se realizó en la Ciudad de México este fin de semana.

 

El objetivo es relanzar al partido con nuevos dirigentes, de preferencia jóvenes, para llevar adelante el plan de nueve puntos con el fin de renovar al partido de la izquierda que con el surgimiento de Morena, la salida de varias de sus grandes figuras nacionales de dicha organización y con los resultados obtenidos en las pasadas elecciones federales del 7 de junio, demostró que requiere un proceso de recomposición total.

 

Por cierto que en un acuerdo tomado por la Asamblea Nacional Extraordinaria, el sábado se determinó que el PRD sólo se aliaría para participar en elecciones federales o locales con partidos de izquierda. Las alianzas con el PAN, pues, quedan canceladas.

 

Aquí en Puebla, salta a la palestra Lastiri Quirós, subsecretario de Desarrollo Social a nivel nacional, para competir por la candidatura de su partido, el PRI, a la gubernatura del estado en las elecciones del 2016.

 

Fue en “Villa Ávila Camacho”, población de la sierra norte de Puebla, que es junta auxiliar de Xicotepec de Juárez y a la que se conoce más como “La Ceiba”, donde el alto funcionario federal, que había dicho en varias ocasiones que no buscaría ser candidato, donde militantes de organizaciones priistas lo lanzaron como su gallo.

 

Fue en un acto en el que había poco más de mil priistas de la CNC y de otras organizaciones de ese partido donde se hizo el destape.

 

Ahí estaban Héctor David Tovar, presidente de la junta auxiliar de la Ceiba; Felipe Elvori, presidente del Comisariado Ejidal; Rafael Nasser Martínez, priista distinguido de la región, y el expresidente de Tlaxcalantongo, Juan Lechuga, además de dirigentes femeniles y de organizaciones regionales.

 

No es Juan Carlos Lastiri el que se lanza, sino que lo lanzan priistas de una importante región del estado.

 

Con esto se incrementa la lista de aspirantes a la candidatura priista que comprende a Alberto Jiménez Merino, delegado de la Sagarpa en la entidad; al recién electo diputado federal Alejandro Armenta; al ex rector de la BUAP y ex presidente municipal de Puebla, Enrique Doger; al ex candidato a la gubernatura en las elecciones pasadas, Javier López Zavala; a las senadoras Blanca Alcalá y Lucero Saldaña; a Juan Manuel Vega Rayet, delegado en Puebla de la Secretaría de Desarrollo Social, y otros más, todos ellos con oficio político, con experiencia administrativa y con presencia entre los priistas poblanos.

 

 

 

 

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