Sunday, 09 de August de 2020

Martes, 25 Agosto 2015 02:46

Enrique Doger, no niega que está en la lucha




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

El ex rector de la BUAP y ex presidente municipalde Puebla, Enrique Doger Guerrero, dice que esperará los tiempos, la convocatoria de su partido y se apegará a la ley, y no niega que esté buscando la candidatura priista para la gubernatura del estado que se decidirá en el 2016.


Ayer dio una conferencia de prensa para informar de lo que hizo como diputado federal de la legislatura que está por terminar su periodo, pero el tema que los reporteros lo obligaron a tratar con sus preguntas, fue el de sus aspiraciones futuras.

 

Al respecto manifestó que hay priistas que están interesados en que se postule como aspirante a la candidatura y él espera los tiempos para decidir.

 

Sabemos que es el único de los once priistas que se mencionan como aspirantes a la candidatura del PRI, que se ha acercado a la dirigencia estatal, para expresar su intención de tomar parte en la contienda interna, pero siempre apegado a los lineamientos y estatutos del partido. Esperará la convocatoria para tomar una decisión.

 

Considera que el actual dirigente nacional de su partido, Manlio Fabio Beltrones, es una persona totalmente confiable y que no tendrá preferencias para nadie, es decir, la decisión que se tome para Puebla será la más conveniente para el Revolucionario Institucional.

 

Sobre las posibilidades de que el PRI gane en las elecciones próximas, dijo que las tiene todas: “Hay nerviosismo en los cerros y en el Zócalo, y eso se debe a que saben que los ciudadanos están cansados de gobiernos que han llevado a Puebla a una difícil situación económica, a un crecimiento de la inseguridad; a la realización de obras que no son las que la ciudadanía requiere, a que su campo está abandonado y a que somos el cuarto estado con mayor pobreza del país. Porque digo todo eso ya me andan organizando un frente en mi contra, que no pasa de menciones de publirrelacionistas pagados, porque yo no lo percibo por ninguna parte”.

 

Enrique Doger es uno de los priistas que empezó a ser mencionado desde un principio en la lista de los aspirantes a la minigubernatura.

 

A esa lista inicial, se le han agregado otros nombres, como los de Jesús Morales Flores, que termina su periodo como diputado federal; Víctor Manuel Giorgana Jiménez, diputado federal electo y Guillermo Deloya Cobián, director del Icadep nacional.

 

Se agregan a la lista formada por Juan Manuel Vega Rayet, Alberto Jiménez Merino, Javier López Zavala, Lucero Saldaña, Alejandro Armenta, Juan Carlos Lastiri, Blanca Alcalá y Doger Guerrero.

 

La “caballada” está “gorda”, pues los once aspirantes, tienen su historia dentro de la política, en su mayor parte han sido funcionarios administrativos, de elección popular y miembros de la dirigencia de su partido, es decir, tienen formación política priista total.

 

El desprestigio del Congreso local

 

Las dos últimas legislaturas del Congreso local, la anterior y la actual,han sido tal vez las más desprestigiadas, por lo menos desde que este reportero llegó a Puebla para estudiar en la UAP.

 

Y no es que las anteriores hayan sido un modelo en el trabajo de legislar y hayan actuado con independencia del Poder Ejecutivo, sino por una cuestión de formas.

 

Jesús Reyes Heroles, quien fuera considerado ideólogo del Partido Revolucionario Institucional, afirmó en alguna ocasión, que el ejercicio de la política requería de “forma y fondo”.

 

Esa misma frase fue pronunciada por el Presidente José López Portillo, en una conferencia que dio en la Biblioteca Palafoxiana, aquí en Puebla.

 

Y al parecer, esto es de lo que no se han enterado los diputados locales.

 

El proyecto de ley electoral que prácticamente anula la participación de candidatos independientes en Puebla, ha levantado una ola de protestas de numerosos sectores sociales.

 

En este espacio hemos expresado nuestra opinión en el sentido de que los candidatos independientes, no son garantía de nada para los ciudadanos, pues podrán ser bien intencionados, pero sólo se representan a sí mismos, pues no tienen ideología, doctrina, proyecto, ni estructura que un candidato a algún puesto de representación popular requiere forzosamente.

Además, los candidatos independientes necesitan de recursos económicos para sus respectivas campañas y sólo pueden obtenerlos de organizaciones privadas, generalmente empresariales, o del crimen organizado. Y eso no es conveniente en ninguno de los dos casos.

 

Pero tampoco se puede obstaculizar a los independientes su participación en una contienda electoral. Éstos deben contar con todas las garantías con que cuentan los candidatos surgidos de los partidos políticos. Si los ciudadanos quieren votar por ellos o por alguno de ellos, es su problema.

 

El asunto de los independientes se ha puesto de moda en el mundo político por el triunfo, en Nuevo León, de Jaime Rodríguez, “El Bronco”, para la gubernatura del estado, pero no hay “broncos” en todas partes y tampoco en todas partes hay empresarios como los regiomontanos, dispuestos a invertir, lo que se dice que invirtieron, en la construcción de una candidatura para independizar a su estado de los partidos políticos y para pretender de ahí, brincar a la presidencia de la República, que parece es su intención.

 

La existencia de este tipo de candidaturas puede motivar a los políticos, si entienden el mensaje, a mejorar a sus partidos. A convertirlos en organizaciones bien estructuradas, bien organizadas y con militantes capacitados y entrenados para el servicio público; en organizaciones que conozcan los problemas nacionales, que entiendan los mensajes que la ciudadanía les manda con sus constantes movilizaciones y plantones, con sus reclamos cada día más airados y que ofrezcan solución a esos problemas.

 

La avalancha de protestas, incluso de organismos del sector privado como la Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial, se originó porque nuestros flamantes legisladores siguen sin guardar las formas que incluso, cuando el PRI era el amo y señor del ruedo, solían guardar los del tricolor.

 

Son las consecuencias de no seguir el consejo del fundador del PAN, don Manuel Gómez Morín, cuando ese partido se fundó en 1939: “Los partidos deben ser, escuelas de política”, decía. Ninguno lo es.

 

 

 

 

 

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