Saturday, 29 de February de 2020

Lunes, 23 Marzo 2015 02:02

Tradición que se conserva en forma espontánea




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

FUE EN EL SIGLO XIX CUANDO SE INICIÓ la tradición de rendir homenaje a don Benito Juárez, uno de los héroes más queridos y respetados por el pueblo de México, en el antiguo Colegio Carolino.


Siendo director del Colegio del Estado de Puebla, que ahí tenía su sede, el gran escritor, político y soldado Ignacio Manuel Altamirano, inició esta celebración.

 

Durante un tiempo, en los inicios del siglo XX y cuando Altamirano ya era embajador de México en Italia, el acto dejó de celebrarse, aunque se retomó por temporadas.

 

Fue en el año de 1962 en plena lucha por la llamada Reforma Universitaria, cuando maestros y estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla volvieron, de forma espontánea, a celebrar el nacimiento del Benemérito de las Américas en el vestíbulo del edificio Carolino.

 

De 1962 a la fecha no ha dejado de festejarse. A los universitarios se han unido grupos masónicos y maestros del sistema educativo oficial.

 

Es una fiesta que organizan los grupos liberales de universitarios, profesionistas, masones y mentores sin la participación oficial ni de la universidad, ni de ninguna institución oficial.

 

En la celebración del sábado, por primera vez de 1962 a la fecha, asistió el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alfonso Esparza Ortiz, y pronunció unas breves palabras para exaltar la obra de don Benito, sobre todo en el campo de la educación laica y gratuita.

 

El orador oficial en esta ocasión lo fue el maestro Edgar González Ruiz, catedrático de la Universidad Metropolitana de la Ciudad de México.

 

Fue un discurso muy aplaudido y elogiado por la nutrida concurrencia.

 

Recordó que Juárez encabezó la defensa de nuestro país contra la intervención francesa, de 1862 a 1867, pero ante todo, su nombre está unido a la lucha secular por la separación entre la Iglesia y el Estado, es decir, por la consolidación del Estado laico y de las libertades personales.

 

Dijo el orador que el legado de don Benito ha sido perdurable en la historia de México y recordó que en el pasado reciente esa herencia laicista y liberal fue cuestionada por la llegada de la derecha al poder en el gobierno federal y en algunos estados de la República.

 

El antijuarismo llegó al poder de la mano del PAN, pero se desvaneció en la conciencia nacional tan pronto como ese partido dejó el poder, señaló.

 

“Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger imparcialmente la libertad que sus gobernados tienen de seguir y practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna”. Esto lo expresó, dijo el orador, Benito Juárez en su ideario del Estado laico.

 

Óscar González Ruíz, el orador oficial del acto, puso de relieve que don Benito se adelantó a su tiempo, pues ahora, en pleno siglo XXI, Bolivia acaba de decretar la separación de la Iglesia del Estado, en las reformas que está aplicando en su país el presidente Evo Morales, y hay países, como Costa Rica, Argentina, Perú y otros, en los que todavía hay preferencias y privilegios para una sola religión que es la católica.

 

“EN LOS OCHENTA, COINCIDIENDO CON EL DECLIVEdel bloque socialista, las fuerzas derechistas ganaron posiciones en el mundo entero y en particular en México avanzaron en su lucha político-electoral durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

 

“Comenzaron a llegar a alcaldías y gobiernos estatales personajes provenientes de grupos extremistas. Los nuevos funcionarios se empeñaron en llevar a la práctica su ideario político-religioso con medidas como las redadas contra prostitutas, homosexuales y otros grupos de la sociedad, la censura de espectáculos e incluso de modas por considerarlas blasfemas e irreverentes, así como el acoso o discriminación contra sectores populares o marginados, lo mismo los sindicatos que los pordioseros o los limpiaparabrisas.

 

“De ese largo anecdotario, citaré sólo un ejemplo, que se registró en 1996 aquí en la ciudad de Puebla, cuando el entonces flamante regidor del Ayuntamiento panista, Marcial Campos Diez, declaró que ‘la prostitución, la mal vivencia y los niños de la calle son problemas sociales (…) sin embargo, la gente que se dedica a la prostitución, la mal vivencia y a limpiar parabrisas, debe estar consciente de que su actividad la realiza por gusto y no por necesidad, ya que hay otras opciones’”.

 

Las únicas intervenciones en el acto fueron las del rector, que fue breve, y las del orador oficial y ambas merecieron el fuerte aplauso de la concurrencia.

 

Mientras se desarrollaba la ceremonia, fueron repartidos volantes con unas palabras de Benito Juárez, pronunciadas en 1857, hace más de 150 años, pero que encajan en nuestra época ya que abordan un problema actual que ha merecido numerosas críticas entre la sociedad actual, el problema de la corrupción.

 

“Bajo el sistema federativo los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad: no pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino en sujeción a las leyes: no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrosa medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”. Ni duda cabe que el pensamiento juarista sigue estando vigente después de más de siglo y medio.

 

TAMBIÉN HUBO UN ACTO OFICIAL en honor del Benemérito de las Américas ante el monumento que el Indio de Guelatao tiene erigido en la plaza que lleva su nombre.

 

Ese acto lo presidió el secretario general de Gobierno, Jorge Cruz Bermúdez, quien fue el orador oficial.

 

“Juárez nos dejó, en lo más profundo de su legado, la fortaleza de nuestras instituciones en el juego democrático, porque enseña que la ley es más poderosa que la violencia y que su apego a ella, es lo único capaz de encauzar fructíferamente, nuestra existencia y el triunfo de las libertades que gozamos.

 

“Juárez es más que un nombre en letras de oro o un conjunto de sentencias lapidarias. Él encarna el espíritu austero y recio, para que por encima de cualquier adversidad, encaremos el futuro de cara a nuestra historia”.

 

Además del secretario general de Gobierno, presidieron la ceremonia el presidente del Congreso local, Carlos Martínez Amador; el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Roberto Flores Toledano; el comandante de la XXV zona militar, Marco Antonio Guerrero Corona y el síndico municipal, Jesús Carbajal Chartuni.

 

 

 

 

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