Monday, 13 de July de 2020

Jueves, 24 Septiembre 2015 03:43

Lo de la Vocho, va para largo




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

El mayor problema para la empresa Volkswagen,dice un conocedor de asuntos comerciales y económicos, será recobrar la confianza de los compradores.


Legalmente, el problema con el gobierno estadounidense, el de Francia, Italia, Corea del Sur y otros países que investigan el fraude que representó el vender autos contaminantes, que por un arreglo especial, pasaban la pruebas de verificación, se resuelve con base en multas (la de Estados Unidos fue de 18 mil millones de pesos) y el cumplimiento de algunos requisitos para volver al mercado, pero la confianza de los compradores tarda un buen tiempo para recobrarse.

 

La confianza de los inversionistas que hicieron caer el precio de las acciones en más de 30 mil millones, también se llevará su tiempo.

 

Todo eso repercutirá en la economía poblana, donde la producción automotriz de esa empresa y de sus subsidiarias, conforma un porcentaje elevado del Producto Interno de la entidad.

 

Así pues, una caída en la producción, como la del 2013 por una baja en el mercado, afectará la economía estatal, y consecuentemente, a sus habitantes en general. Hay que tomar precauciones.

 

Alimentos, agua y energéticos, son los bienes queun país debe cuidar, pues son los más importantes para garantizar la independencia y soberanía nacional.

 

México ya es dependiente alimentario. Importa alimentos básicos como el maíz, creado por los antiguos habitantes de esta nación mediante su domesticación y cuidadoso cultivo; frijol, esencial en la alimentación popular; arroz, que antes exportábamos y ahora importamos; soya, importante en la elaboración de aceite y para la fabricación de alimentos forrajeros; huevo y otros más.

 

El agua que en muchas temporadas de lluvias recibimos en forma abundante, la dejamos escapar, por no contar con un sistema de represas para riego y para el uso humano y como consecuencia, muchas regiones del país sufren por la falta del preciado líquido en épocas de calor.

 

Y los energéticos, como el petróleo y el gas, que este país tenía en forma abundante, ya empezaron a escasear por la pésima administración, que parece, a propósito, hacernos depender del vecino del norte, hacia donde exportamos crudo e importamos gasolinas ya elaboradas en refinerías de allá, que procesan el petróleo crudo que les enviamos de acá.

 

Nuestra soberanía está sostenida por alfileres: con el encarecimiento del dólar, el precio de nuestros alimentos se incrementa; una aguda escasez de agua, si la seguimos desperdiciando y contaminando, nos convertirá en un país en crisis social y política, y cuando el destino nos alcance y tengamos aquí instaladas a las grandes empresas petroleras del norte, a las que seguramente se les abrirán las puertas para que exploten nuestro petróleo y eviten la “ordeña” o robo que se hace en diversas partes del país y hagan costeable la explotación del hidrocarburo, que en manos mexicanas ha sido un mal negocio, según dicen, pues entonces, ya estaremos en paz. Ya no faltará nada para ser uncidos al carro del imperio y todos seremos felices.

 

Tal vez por eso, el secretario de Educación, el joven, elegante y brillante señor Nuño, está poniendo tanto empeño en hacernos un país “bilingüe”.

 

Ya anteriormente, el ahora secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, otro mexicano de excepción, había dicho con especial contundencia: “Aquel mexicano que no sepa hablar inglés, estará perdido”.

 

Está por cumplirse el primer aniversario de ladesaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, que se trasladaron a la ciudad de Iguala, a casi 200 kilómetros de la Normal Rural Isidro Burgos y el escándalo mediático va en ascenso.

 

Los estudiantes habían secuestrado autobuses del servicio público de pasajeros, para hacer el viaje; según las primeras investigaciones, iban a “botear” es decir, a demandar ayuda de la población civil, pues quien sabe para qué, porque en las normales rurales tienen hospedaje, comida y reciben un presemanario, que es una cantidad para sus gastos menores.

 

Ya en Iguala, parece que el grupo del presidente municipal y su esposa, sabían o suponían que iban a boicotear el acto del informe de la señora, presidenta del DIF, o a echar a perder su destape como precandidata del PRD para suceder a su marido en la elección del nuevo alcalde.

 

El caso es que esa noche se consumó la tragedia con la participación del grupo Guerreros Unidos, del crimen organizado, y desde entonces, el país ha vivido un largo episodio de violencia política, pues se ha culpado al propio Presidente de la República de este asunto y hasta llegó a pedirse su salida del cargo.

 

Pero en México hay muchos miles de desaparecidos, desde que al señor Felipe Calderón se le ocurrió iniciar una guerra contra el crimen organizado o el narcotráfico, a puro valor mexicano, sin un plan bien hecho y sin tener al frente a las personas indicadas para una acción de esa naturaleza.

 

Sobre esos miles de desaparecidos, nada se dice, nadie exige nada; ¿Se acuerda de los 72 centroamericanos que fueron “fusilados” por elementos de ese crimen organizado en San Fernando, Tamaulipas?

 

Ni siquiera los gobiernos de los países de donde procedían esas pobres gentes, que viajaban por hambre a los Estados Unidos, que fueron secuestradas y asesinadas en su paso por nuestro país, han protestado. Tampoco han mandado a sus cancilleres para oficializar su enojo y demandar una indeminización para los familiares de las víctimas. Esto, tal vez porque no venían de turistas, sino que necesitaban un trabajo para sobrevivir ellos y sus familias y creían que lo encontrarían en la potencia del norte, por lo que debían pasar por territorio mexicano.

 

Ningún presidente centroamericano ha exigido, hasta donde sabemos, la aclaración de los hechos y el justo castigo de los responsables; ninguno envió un avión presidencial para regresar a los muertos a su país de origen.

 

Bueno, ningún gobierno mexicano ha mostrado “enojo” cuando un policía gringo mata, a algún indocumentado de este país y ni ha mandado al secretario de Relaciones Exteriores a protestar y exigir, como se hizo en Egipto. El asunto se deja siempre en manos de algún oscuro cónsul, que hace lo que puede y generalmente no logra nada.

 

 

 

 

 

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