Monday, 13 de July de 2020

Viernes, 02 Octubre 2015 02:50

Los independientes




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

El Partido Acción Nacional, acaba de entregar una iniciativa de reformas a la Ley Electoral, en relación con los requisitos que se exigen a los candidatos independientes para participar en un proceso electoral, y el Partido de la Revolución Democrática se adhiere a esa petición de reforma.


Dice el PRD, que con los independientes se elimina la exclusividad de los partidos políticos para lanzar candidatos; que con candidatos independientes, mejorará la competencia electoral, se incentivará a los partidos para buscar mejores perfiles entre sus aspirantes, para que sean candidatos competitivos y se garantizaría el derecho de los electores a elegir entre opciones diferentes: la propuesta por los partidos y los independientes.

 

Por eso, comparte la iniciativa del PAN para que se disminuyan los requisitos que se exigen en algunas legislaciones ya vigentes en varios estados, a los ciudadanos sin partido, para participar en elecciones municipales, estatales y federales.

 

Pide a diputados y senadores que se apruebe una ley que facilite a los ciudadanos participar como candidatos sin partido, para que eso obligue a los estados a hacer las reformas en sus respectivas leyes, a fin de no desentonar con las exigencias de la Federación.

 

Los candidatos independientes no son lo mejor en una democracia, porque nunca son realmente independientes.

 

Si no son apoyados por un partido político, ¿de dónde van a sacar los recursos económicos y humanos para hacer campaña?

 

El surgimiento de esta corriente de los “independientes” se debe al fracaso o a la mediocridad de los partidos políticos mexicanos, que en los últimos años han perdido ideología, infraestructura y organización o de plano nunca las han tenido.

 

El PRI es un partido surgido de la Revolución de 1910 y heredero de la tradición liberal mexicana surgida después de la Guerra de Independencia. Tenía una fuerte conciencia social que le permitió atender las necesidades educativas, económicas, de salud y garantizar los derechos de los trabajadores y el apoyo a los productores del campo.

 

Actualmente, ya no es un partido liberal y ha tenido muchas fallas en la atención de las necesidades sociales de la población. Ha perdido el ritmo por el cambio de política económica, ya que adoptó, por órdenes de Washington, el sistema neoliberal que ha propiciado la concentración de la riqueza en pocas manos, el desempleo y la desatención de renglones tan importantes de la administración pública como el educativo, salud y seguridad social. Incluso, la legislación laboral ya no favorece a la parte más débil que son los trabajadores, sino a la parte fuerte que es el sector patronal.

 

El PAN, representante de la derecha mexicana, ya no es el partido de los católicos defensores de su religión y de las tradiciones derivadas de ella ni de la educación religiosa en las escuelas públicas etc., como lo fue en sus inicios donde su meta era organizar a la sociedad mexicana, como Franco organizó a la sociedad española, es decir, volver a una Edad Media “modernizada”.

 

Dos importantes cambios ha tenido Acción Nacional: el que tuvo lugar en los años ochenta, después de la nacionalización de la banca por José López Portillo y el que tuvo a raíz de su llegada al poder con Vicente Fox.

 

La meta era abandonar la estrecha relación con la jerarquía eclesiástica y “derechizar” al país en el tema económico. Lo primero, se dificultaba porque el país había vivido en el laicismo desde el siglo XIX y sería sumamente difícil cambiar la mentalidad liberal de los mexicanos, a excepción de los educados en colegios confesionales, que es de donde provenía el grueso de sus militantes.

 

Lo segundo se facilitaba, porque era un sistema que ya había sido impuesto desde Carlos Salinas de Gortari, quien tuvo como uno de sus principales colaboradores a Diego Fernández de Ceballos, apodado “El Jefe Diego” por los priistas y que llegó a decir que “Salinas, le había robado su programa al PAN”.

 

Por lo que al PRD se refiere, representante de la izquierda mexicana que anduvo muchas décadas en la clandestinidad y que logró su reconocimiento cuando nombró candidato a la Presidencia de la República para que el candidato del PRI, López Portillo, tuviera un adversario y se diera a la idea de que aquí había democracia, pues el PAN olímpicamente se había abstenido de participar en las elecciones. Ahora, no es ni la sombra de lo que alguna vez fue.

 

Tuvo avances importantes, pues destacados priistas que abandonaron el partido tricolor, fueron a conformar el partido del Sol Azteca, al que le dieron forma y color: Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Camacho Solís, Ifigenia Martínez y muchos más.

 

Como consecuencia de todo lo anterior, el salto al poder del PAN y la incursión de muchos priistas distinguidos en el PRD, estos partidos se hicieron como una mala copia del PRI.

 

Acción nacional se corrompió y pretendió eternizarse en el poder, pero lo primero le salió mal por la falta de experiencia de los políticos panistas, lo que hizo obvias sus malas mañas entre la ciudadanía. Y no pudo continuar sus intenciones de perpetuarse en el poder, porque la falta de oficio político de los azules, les hizo cometer graves errores que nos llevaron como país a un retroceso, que aún estamos viviendo, en lo económico, en lo político y en lo social. Felipe Calderón desató una sangrienta, muy costosa e improvisada guerra contra la delincuencia organizada de la que todavía estamos sufriendo las consecuencias.

 

Los demás partidos, conforman lo que el panista Diego Fernández de Ceballos, calificó como “la chiquillada”. Son partidos propiedad de algunas familias, como el Verde, el Turquesa y Movimiento Ciudadano.

 

Reciben apoyos millonarios del sector público y sólo se preocupan por conseguir candidatos de donde sea, en época de elecciones, para seguir con los membretes y con los apoyos económicos millonarios del gobierno. Son pues, negocios privados.

 

De los nuevos partidos, el único que cuenta es el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, que en su primera elección obtuvo una votación respetable y se asume como de izquierda.

 

Así las cosas, ¿le extraña a alguien que la ciudadanía rechace a los partidos políticos y vuelva los ojos hacia los candidatos independientes, después del triunfo de “El Bronco” en Nuevo León?

 

Claro que no. Pero los independientes no serán “independientes” y van a constituir una decepción más para los ciudadanos. Pero no por ello se debe obstaculizar su participación, como se está haciendo. Ya le hablaremos de esto en la próxima entrega.

 

 

 

 

 

 

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