Monday, 13 de July de 2020

Miércoles, 07 Octubre 2015 02:52

Lozano Alarcón perdió; Manuel Bartlett ganó




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

¿Se acuerda usted del debate que sostuvieron, hace tres años, los entonces candidatos a senadores por Puebla: don Manuel Bartlett Díaz, por el PT y don Javier Lozano y Alarcón, por el PAN?


Bueno, pues a raíz de ese debate en el que Bartlett se lanzó con todo, en contra del ex secretario del trabajo del presidente panista, Felipe Calderón, y lo acusó de ser aliado de la entonces dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, Lozano demandó al ex gobernador de Puebla, “por daño moral” y echó una de sus conocidas bravatas. Iba a ganar porque le asistía la razón legal y perdía el juicio; renunciaría (pediría licencia indefinida) al Senado de la República.

 

Y sí, ganó el juicio civil en primera y segunda instancia, es decir, ante el juez y luego ante el Tribunal Superior de Justicia del Estado.

 

Barltett se amparó, pues se negó a pagar la multa de poco más de sesenta mil pesos que le impusieron y el asunto se resolvió hace unos días en los tribunales federales, a favor del ex secretario de Gobernación y ahora senador del Partido del Trabajo, Don Javier Lozano y Alarcón, pues tendrá que pagar varios millones —dicen— a Bartlett y si cumple su palabra deberá abandonar el Senado para buscar nuevos horizontes.

 

La soberbia de algunos políticos los lleva a la perdición. Después de su efímero triunfo en los tribunales poblanos, don Javier cobró públicamente, y desde la tribuna del Senado, a don Manuel, los 60 mil y algo más que decía que le debía por haber perdido el juicio civil. No tomó en cuenta el abogado que había una tercera instancia y que la resolución de ésta, sería inapelable.

 

Doña Socorro Quesada Tiempo, dirigente estatal del PRD, pide una consulta a la base de su partido, aquí en Puebla, para decidir si se alía el partido supuestamente representante de la izquierda, con el partido representante de la derecha (PAN).

 

Tal vez no estaba enterada del rechazo que un día antes había expresado a esa alianza el coordinador de los senadores perredistas en la ciudad de México.

 

Los panistas tradicionales (ahora son tradicionales, pero fueron en un tiempo los primeros neopanistas) tampoco quieren aliarse al PRD. La razón es simple: la derecha y la izquierda en Puebla tuvieron serias rencillas en los años sesentas y setentas. Fue un enfrentamiento que dividió a la sociedad poblana y que dio lugar al surgimiento de la primera universidad privada en Puebla, la UPAEP, además que abrió las puertas del estado a la educación superior privada, que ahora cuenta con más de cien planteles de ese tipo.

 

Los enfrentamientos de esos años, produjeron mártires de ambos bandos y aunque actualmente hay un clima de paz, hay heridas que no se borran fácilmente y lo mejor es no andarle buscando tres pies al gato.

 

Además, la izquierda perredista que  algunos no la consideran precisamente izquierda, ya tiene competencia con el nuevo partido Morena, que se asume como de “verdadera izquierda” y eso pone en peligro a las debilitadas huestes perredistas, que podrían fácilmente emigrar al grupo de Andrés Manuel López Obrador, y si bien, eso no constituye un “peligro para México”, sí podría serlo para el PRD.

 

Le comentamos ayer, que doña Blanca Alcalá, senadora de la República y en la lista de aspirantes a la minigubernatura, ya hizo su aparición en Puebla, después de meses de casi no saberse de ella.

 

No sólo estuvo, como le comentamos, en el acto convocado por Sedatu y Sedesol y pudo saludar a sus compañeros de partido y “contrincantes” en la lucha interna por la candidatura del 2016, si no que pudo dar una disculpa por su prolongada ausencia, debido a sus múltiples ocupaciones como senadora.

 

Ya más descansada y después de haber jurado su amor por Puebla y los poblanos, ha podido ser madrina en una escuela y dictar una conferencia.

 

Los hombres y las mujeres que militan en política y ostentan un cargo importante, no pueden así como así dejar de frecuentar a quienes los llevaron al poder. Deben tener trato frecuente con los ciudadanos pues ya en los años cincuenta don Adolfo Ruíz Cortines, que fuera presidente de la República, decía que los políticos debían tener “paciencia, prudencia y presencia” para no perder la simpatía del respetable.

 

 

 

 

 

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