Saturday, 29 de February de 2020

Viernes, 16 Octubre 2015 02:47

Renuncia Ana Teresa Aranda al PAN




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

Quien fuera la más destacada militante de la primera ola de “neo panistas” de los años ochenta, que llegó al partido fundado por Manuel Gómez Morín en 1939, cuando los organismos empresariales de la ultraderecha decidieron abandonar al PRI y enfrentarlo desde fuera, después de que López Portillo nacionalizó la banca, renunció ayer a su militancia blanquiazul, por desacuerdo con las decisiones que el comité nacional ha tomado con respecto de Puebla.


El PAN, como todos sabemos, está en grave crisis existencial local y nacionalmente.

 

La decisión de Ricardo Anaya, nuevo dirigente nacional panista, de apoyar a la fórmula propuesta para la dirigencia estatal por los morenovallistas, la segunda ola de neopanistas surgida del descontento priista en el 2009, fue lo que derramó el vaso y la orilló a renunciar al partido blanquiazul.

 

En los años ochenta, panistas con muchos años de militancia, algunos de ellos fundadores del partido, también se fueron por desacuerdos con los recién llegados, quienes representaban al neopanismo pro empresarial que abandonó los principios sustentados por el PAN desde su fundación y que estaban decididos a sacar al PRI de Los Pinos para establecer un Gobierno Federal “de empresarios y para empresarios” como el mismo Vicente Fox, primer presidente de la República surgido del PAN, dijo.

 

Pero el panismo empresarial que ocupó durante doce años la Presidencia de la República, fracasó en toda la línea. Solo entonces los derechistas hombres de negocios, se dieron cuenta que no es lo mismo dirigir empresas de corte capitalista, a dirigir un país con graves problemas sociales, económicos y con divergencias políticas importantes, sin tener oficio político.

 

El abandono del PAN por parte de viejos militantes ocurrió en todo el país.

 

Aquí en Puebla, Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda, Ricardo Villa Escalera y muchos más, tomaron los lugares dejados por militantes de muchos años que creían en los principios de Acción Nacional y que habían luchado por crear conciencia cívica entre los poblanos, para llegar a tener un gobierno democrático surgido de la voluntad popular.

 

Pese a su raquítica economía, pues el PAN se sostenía con las cuotas de sus miembros, casi todos de clase media y con algunas aportaciones de empresarios “caritativos”, que apoyaban la causa, como apoyaban los trabajos de catequesis de la Acción Católica, los panistas lograron algunos triunfos.

 

Acción Nacional tuvo entre sus fundadores a Efraín González Luna, que fue su primer candidato presidencial contra Adolfo Ruíz Cortines del PRI. En Jalisco, González Luna era un importante líder católico. El segundo candidato presidencial panista, fue Luis H. Alvarez, empresario chihuahuense, contra Adolfo López Mateos y el tercero, fue don José González Torres, que fue dirigente de la Acción Católica a nivel nacional. Su adversario priista fue Gustavo Díaz Ordaz.

 

Los panistas poblanos formaban un grupo compacto, unido por sus ideales, que los fines de semana iban a los pueblos del interior del estado a adoctrinar a grupos de ciudadanos que se les habían unido, acompañados casi siempre de sus familias.

 

Ganaron por un porcentaje elevado de votos las elecciones de diputados federales de 1973 en la ciudad de Puebla, que era cabecera de dos distritos. Los triunfadores fueron Alejandro Cañedo Benítez y Miguel Fernández del Campo, ambos, contadores públicos. Éste llevó como suplente, a la profesora Rosalía Ramírez Moctezuma de Ortega, que fue la panista más destacada de esa etapa (fue regidora del Ayuntamiento presidido por el maestro Jorge Murad y diputada federal en la primera legislatura de Carlos Salinas) y lo siguió siendo ya como ex panista, pues fue postulada por el Partido del Trabajo, PT, candidata a senadora, y a gobernadora en 1999, contrincante de Melquiades Morales Flores, del PRI y de Ana Teresa Aranda, del PAN.

 

Pues bien, la renuncia de Ana Tere, como suelen llamarla los panistas, viene a ser como el final de la primera etapa del neopanismo, la que surgió al ser invadida por dos agrupaciones políticas de corte empresarial derechista: el DHIAC (Desarrollo Humano Integral, A C) y ACIFEM (Asociación Cívica Femenina) que dirigió en Puebla Ana Teresa Aranda Orozco, una joven guanajuatense con gran desenvoltura que se ganó el aprecio y la admiración de las poblanas precisamente por el carácter abierto y menos formal que el de las mujeres de aquí.

 

Ya en el PAN, fue dirigente estatal, candidata a diputada local y federal, candidata a presidenta municipal contra Marco Antonio Rojas del PRI; diputada federal y candidata a gobernadora contra Melquiades Morales Flores del tricolor y la ex panista Rosalía Ramírez del PT.

 

Fue una aguerrida luchadora, que lo mismo hizo un plantón en el Palacio de Gobierno de la Avenida Reforma, para protestar por los resultados en la elección municipal de Huejotzingo; que levantó una casa de campaña en el Zócalo y se puso en huelga de hambre, para exigir que se le registrara como candidata a la presidencia municipal de Puebla, aunque no tuviera la ciudadanía poblana, como exige la ley y que debatió con desventaja con la candidata petista a la gubernatura, Rosalía Ramírez, que le llevó la delantera, pues había sido panista de muchos años atrás y conocía mejor la historia y la doctrina de ese partido. Sin embargo, Ana Teresa llegó a ser secretaria de Desarrollo Social, en el gobierno de Fox -puesto que ocupó hasta hace poco Rosario Robles-, y realizó estudios para obtener una licenciatura.

 

Con su renuncia al PAN y las que le sigan, termina una interesante etapa histórica de ese partido que cambió de rumbo con la llegada de los primeros neopanistas y que ha iniciado otra etapa con la llegada de los segundos neopanistas.

 

Como afirma el también ex panista que fue dirigente nacional de ese partido y expulsado por Felipe Calderón cuando era presidente de la República, Manuel Espino, “el otrora partido referente de congruencia, se convirtió en un ente diluido ideológicamente y empeñado en los caminos cortos y fáciles, desvanecido políticamente, desprestigiado socialmente, inmerso en una espiral de derrotas electorales e incapaz de aprovechar las oportunidades que se le han presentado para volver a empezar”. Y lo dice quien dirigió nacionalmente a Acción Nacional.

 

En la otra esquina, en el PRI, ya llegó, ya está aquí el nuevo delegado del PRI.

 

Se trata de un regiomontano llamado Rogelio Cerda, quien en su presentación ante los miembros de la dirigencia estatal, diputados locales y federales, aseguró que su partido está decidido a recuperar Puebla en las próximas elecciones del 2016, para gobernador.

 

Nuestro triunfo será tan contundente, que nuestros adversarios no podrán judicializar el proceso, señaló.

 

Estamos conscientes que nos enfrentaremos a una elección de estado, pero vamos a ganar, aseguró. Sobre esto le comentaremos más el lunes.

 

 

 

 

 

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