Wednesday, 26 de February de 2020

Martes, 20 Octubre 2015 01:26

Para entender lo que pasa en el PAN




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

A raíz de la renuncia al partido Acción Nacional de Ana Teresa Aranda Orozco, después de 26 años de militancia, ha surgido una serie de versiones que no podrán entenderse si no se conocen los antecedentes de ese partido en Puebla.


En esta entidad, pasaron varios años después de la fundación del partido de la derecha, por Manuel Gómez Morín, en 1939 para que aquí se formara un grupo filial al panismo y encabezado por el ingeniero Marcos Mastreta, un prestigiado profesional que logró sentar las bases para el desarrollo del partido.

 

Fueron pioneros en esta empresa personajes como el licenciado Miguel López González Pacheco, que llegó a ser el primer diputado federal de partido por el estado de Puebla; el ingeniero Luis Hinojosa Rivero, un michoacano radicado en Puebla y casado con una poblana, quien fue candidato a diputado federal y a Senador de la República, junto con don Marcos Mastreta, así como dirigente estatal. Fue padre del primer presidente municipal panista Gabriel Hinojosa Rivero quien gobernó la capital del estado durante el gobierno estatal de don Manuel Bartlett, hoy Senador de la República por el PT; don José de la Luz León, que estuvo al frente del Partido Acción Nacional durante varios años y que la hacía de todo en las oficinas que tenían en la 2 Norte y 4 Oriente y algunos más.

 

Para la mayor parte de la gente, el PAN no existía.

 

Cuando este columnista llegó a Puebla, en los años sesenta, nadie podía dar razón de dónde se encontraban las oficinas de dicho partido.

 

El director del diario La Opinión, don Manuel Sánchez Pontón, me dijo un día, “joven Gabriel, mañana le digo donde están, porque me parece que he visto un letrero con el nombre de ese partido, por aquí cerca”.

 

Efectivamente, las oficinas estaban a dos cuadras de la Casa de los Muñecos, donde estaban las oficinas del periódico.

 

Don José de la Luz León, era una persona mayor, muy amable y cordial, que se sorprendió de que un reportero lo visitara para pedirle información.

 

Ahí conocimos a los panistas poblanos que se reunían un día a la semana por la noche, como si de alguna logia masónica se tratara.

 

Los sábados en la tarde y los domingos, como si fueran catequistas de la Acción Católica, salían en familia a algunos pueblos, para predicar la buena nueva de la democracia.

 

Pasaron varios años para que ese partido lanzara candidato a la presidencia municipal de Puebla. Su candidato no era panista, sino un personaje conocido de la sociedad civil, don Roberto Cañedo, dueño de la estación radiofónica XEHR y padre de Alejandro Cañedo Benítez, que junto con Miguel Fernández del Campo, fueron los primeros diputados federales de mayoría que tuvo el PAN, en 1973.

 

Don Roberto compitió por la presidencia municipal, contra el doctor Gonzalo Bautista O’Farrill, del PRI, que por poco y pierde la elección. Los priistas de entonces, expertos en la llamada química electoral, lo hicieron triunfar en el último momento.

 

El panismo creció en Puebla a raíz de esa elección e ingresaron personas como los hermanos Cid de León, David y Jesús, uno fue diputado local y otro diputado federal; Teodoro Ortega y su esposa Rosalía Ramírez, ambos fueron diputados federales y regidores del Ayuntamiento poblano; el ingeniero Iguiñiz, su esposa, don Pedro Soto y muchos más.

 

Acción Nacional nunca fue un partido de masas. Lo formaban un grupo de personas de clase media, muy unido, que a veces hacían mítines, con no más de doscientas personas, en el Jardín del Carmen.

 

De la 2 Norte se pasaron a la 2 Sur 509, donde ocuparon dos locales, uno era despacho para la dirigencia y otro era salón de reuniones con cupo para unas cien personas o un poco menos.

 

Después de la nacionalización de la banca, por el presidente José López Portillo, los empresarios mexicanos que por conveniencia propia militaban en el PRI, salieron de ese partido para formar uno propio y combatir al sistema desde fuera.

 

Conformaron dos organizaciones que llamaron “cívicas” el Dihac y el Acifem, con miras a formar el nuevo partido.

 

Cuando se dieron cuenta que eso era prácticamente imposible, por las exigencias que el gobierno les imponía para ello, decidieron ingresar al PAN y de hecho, la Coparmex, una organización patronal, tomó el mando.

 

Los del Dhiac y de la Acifem, que por cierto dirigía la señora Ana Teresa, invadieron al PAN y eliminaron a los viejos panistas, muchos de ellos con décadas de militancia, instalándose en puestos directivos. Fue la primera oleada que recibió ese partido, de gente ajena, sin ningún antecedente en la organización, a los que llamaron “neopanistas”.

 

Los antiguos militantes tuvieron que salir por voluntad propia, pues nadie los tomaba en cuenta en el que había sido su partido. Ellos fueron los primeros “doctrinarios” pues defendían los principios que habían dado origen a Acción Nacional, casi cincuenta años atrás.

 

Ahora resulta que hay una segunda ola de “doctrinarios” que son los primeros neopanistas, a los que los nuevos neopanistas no los toman en cuenta para nada, como ellos hicieron en los años ochenta.

 

Cuando el PAN se convirtió en “franquicia” del llamado sector empresarial, la Coparmex tomaba todas las decisiones, incluyendo la designación de candidatos.

 

Un día me encontré con el ingeniero Eduardo García Suárez, militante de la derecha poblana y me dijo: Anoche se decidió que el candidato del PAN a la presidencia municipal sea Gabriel Hinojosa….”Oiga inge, pero si él no es panista, su papá sí, pero él no, y además, faltan dos meses para que se designen candidatos”. Su respuesta fue: “Lo decidió anoche la Comparmex, y es la que manda en el PAN” y efectivamente dos meses después, don Gabriel Hinojosa fue designado candidato por el alto mando panista. Las vueltas que da la vida.

 

Antes de Gabriel Hinojosa, fue candidato panista el ingeniero Ricardo Villa Escalera, que participó contra el profesor Murad del PRI y luego la candidata fue doña Ana Teresa, contra el candidato priista Marco Antonio Rojas. La primera vez que el PAN triunfó en una elección por la presidencia de esta capital, fue en los años noventa, con Hinojosa Rivero, quien nunca ha sido panista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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