Saturday, 29 de February de 2020

Viernes, 06 Noviembre 2015 02:45

Las juventudes del PRI, en proceso de resurrección




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

En ninguna época de su existencia —86 años de vida— el PRI se ha distinguido por buscar el apoyo de los jóvenes, su formación política, salvo en periodos cortos en los que parece dispuesto a dar a la juventud la importancia que se merece.

 


Es lógico: el PRI, partido que nació como producto de una revolución armada, fue formado en sus inicios con hombres maduros que participaron en ese conflicto armado.

 

Muchos jóvenes se empezaron a acercar al Revolucionario Institucional, en la época de Miguel Alemán, cuando se formó el Instituto Nacional de la Juventud.

 

Después ha habido intentos de reclutar a las juventudes del país, principalmente a las estudiantiles, pero los conflictos surgidos en los años sesenta y setenta en universidades como las de Guerrero (Movimiento contra el gobierno del general Caballero Aburto a fines de 1960); en Puebla (el movimiento de Reforma Universitaria, 1961 y luego el de 64, contra el gobierno del general Nava Castillo); en la UNAM en 1968, que culminó con la tragedia de Tlatelolco, y después en el Distrito Federal, en 1971, han alejado a los jóvenes de los gobiernos federal y estatales y no se diga de los partidos políticos.

 

La izquierda durante un tiempo, fue la que reinó en las casas de estudios superiores, reclutando a maestros y estudiantes y en la actualidad la izquierda sigue prevaleciendo pero sólo como corriente ideológica y no partidista.

 

Así las cosas, el PRI ha empezado a trabajar para acercar a los jóvenes a la actividad política, por considerar que la participación de la juventud en la vida de la nación, es indispensable para poder superar muchos de los problemas que ahora confrontamos.

 

Lorenzo Rivera Nava, un joven abogado, egresado del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, y perteneciente a la primera generación del Instituto de Estudios Políticos y Sociales del PRI, que dirige el poblano Guillermo Deloya, como responsable del IEPES nacional, está trabajando desde la presidencia de la Red de Jóvenes por México, organismo que sustituye a la Juventud Revolucionaria perteneciente al priismo.

 

Informa que actualmente tiene presencia en cien de los doscientos diecisiete municipios del estado, con grupos de diez jóvenes en cada uno, para buscar adeptos que quieran trabajar con su partido, capacitarse para alcanzar puestos tanto de tipo partidista como de elección popular.

 

El objetivo que se han fijado los dirigentes de la Red de Jóvenes por México, es conformar una fuerza juvenil priista de diez mil militantes en toda la entidad.

 

Tendrán actividades deportivas y sociales, y sobre todo de capacitación, mediante conferencias y pláticas sobre la historia de México y de su partido y sobre los problemas sociales que se confrontan actualmente.

 

Tienen oficinas en Puebla, en el tercer piso del edificio que ocupa el PRI sobre la Diagonal Defensores de la República 862, a donde pueden concurrir los interesados.

 

Tal parece que el Revolucionario Institucional vuelve a hacer un intento, éste más serio, por atraer a los jóvenes de los cuales todas las organizaciones políticas partidistas están urgidas para ir reponiendo sus cuadros.

 

Guillermo Deloya, el director del IEPES del PRI, con quien tuvimos la oportunidad de platicar hace unos días, está empeñado en hacer del Instituto que dirige, una institución partidista seria, respetable, formadora de jóvenes con vocación política y sensibilidad social, algo que falta a los políticos modernos y que los hace ver como oportunistas que se inscriben en los partidos, sin ninguna ideología, sin ninguna vocación y sólo por conquistar poder y dinero, que parece ser su única meta.

 

Las materias que se cursan en el Instituto de Capacitación priista son, Historia de México, Historia del PRI, Documentos Básicos y otras sobre política propiamente. Se trata de formar políticos jóvenes con ideología, la de su partido, con conocimiento de la realidad nacional, con sensibilidad para abordar los problemas nacionales con sentido nacionalista sin perder de vista los momentos que vive el mundo.

 

Varios de los alumnos pertenecientes a las primeras generaciones de dicho Instituto ya están en acción y nos dice Deloya Cobián que el objetivo es que no sólo haya un gran instituto en la ciudad de México, sino que el PRI de cada estado forme el suyo.

 

Hace 61 años, fue instituida por el Senado de la República, la Medalla Belisario Domínguez, senador chiapaneco que fue asesinado un 7 de octubre, durante la dictadura de Victoriano Huerta y que se otorga a mexicanos distinguidos por sus servicios a la patria en todos los terrenos.

 

Los senadores discuten los méritos de los diversos personajes propuestos y en 60 años, el otorgamiento de la presea ha sido aprobado por unanimidad, menos el de este año, que para empezar se entregó con retraso de la fecha fijada desde el principio para la realización de la ceremonia respectiva.

 

Pero además, solamente 65 senadores votaron a favor del PRI, del PAN, menos Javier Corral, del PVEM y 12 en contra del PRD y el PT.

 

¿Cuál fue la razón de esto?

 

Que no gustó el candidato propuesto y luego elegido por mayoría. Se llama Alberto Bailléres y no es un personaje que haya destacado por sus méritos académicos, científicos, literarios, políticos o de otro tipo.

 

Es un empresario, el cuarto hombre más rico de México, que tiene ingresos de 160 mil millones de pesos y es dueño de empresas como Palacio de Hierro, Peñoles y Femsa.

 

De los cinco senadores poblanos, el único que votó en contra fue el senador del PT, Manuel Bartlett Díaz, quien dijo que Bailleres se benefició de la privatización de empresas estratégicas y de los beneficios fiscales que se otorgan a los magnates de este país.

 

La senadora petista por el estado de Campeche, Layda Sansores, propuso que sea creada la medalla “El Borrego de Oro”, para casos como éste.

 

 

 

 

 

 

 

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