Monday, 13 de July de 2020

Viernes, 24 Abril 2015 02:39

En 20 años, la pobreza en México sigue igual: BM




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

LO DICE EL BANCO MUNDIAL EN UN ANÁLISIS sobre los avances de la erradicación de la pobreza en América Latina y el Caribe: México no ha tenido avance alguno en los últimos 20 años.


México tiene a 23.1 millones de sus habitantes en la extrema pobreza, es decir que sus ingresos no alcanzan ni para adquirir la canasta básica, esa es la cifra más elevada desde 1988.

 

La pobreza moderada alcanza la cifra de 61.4 millones de mexicanos. Eso quiere decir que más de 84 millones de mexicanos somos pobres o medio pobres. El número en ambas clasificaciones se ha incrementado, en 20 y en 16 años, respectivamente.

 

En este espacio hemos insistido en que la política económica implantada en el país, desde Carlos Salinas de Gortari hasta la fecha conocida como neoliberalismo, ha llevado a México a la catástrofe que ahora sufre.

 

LA POBREZA Y LA EXTREMA POBREZA, aquí y en cualquier otro país del mundo, propicia la degradación cultural, educativa, política y social.

 

Lo que estamos sufriendo es, pues, consecuencia de la torpeza de los gobiernos desde Salinas a la fecha, en el manejo de la economía nacional.

 

Los políticos de todos los partidos deberían estudiar lo dicho por quien fuera senador de la República y dirigente nacional del PAN, José Ángel Conchello, antes de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y lo que dijeron en su tiempo otros autores.

 

Fueron profetas, pues muchas de las consecuencias de ese tratado, producto de la adopción del sistema económico neoliberal, las estamos sufriendo ahora y fueron anticipadas por analistas políticos y económicos de los tiempos de Salinas.

 

La pérdida de empleos, el mínimo crecimiento, el aumento del número de pobres y medio pobres, propiciaron el narcotráfico, la delincuencia organizada, el incremento exponencial de la criminalidad, el deterioro de la educación, el deterioro de los servicios de salud, en fin, todos los males que estamos sufriendo y que tienen a la población del país a punto de un estallido social.

 

De hecho han surgido enfrentamientos armados en casi todos los estados de la República, casi continuamente: empezaron en el norte, en Sinaloa, en Chihuahua, en Sonora, en Coahuila, siguen en Tamaulipas y parecen no ceder en Michoacán, Guerrero, Oaxaca y muchos otros estados, como Jalisco, Veracruz y otros.

 

La crisis de 1994, según el estudio del BM, la pobreza extrema y moderada, creció 52 por ciento de la población y se fue al 69 por ciento en 1996. Hubo una reducción al 46 por ciento de la población en el 2006 y volvió a incrementarse a partir de ese año, alcanzando en 2008-2009 al 52.3 de la población en 2012.

 

México fue ejemplo de desarrollo durante la primera mitad del siglo XX y parte de la segunda mitad, en América Latina, ahora la mayor parte de los países hermanos nos han superado en los resultados del combate a la pobreza.

 

TODOS O CASI TODOS LOS MEXICANOS SABEMOS que el sistema económico que nos fue implantado por la tecnocracia criolla ha sido el culpable de la situación económica, política y social que vivimos. Pero parece que los políticos lo ignoran.

 

Muy pocos de los candidatos de todos los partidos a una diputación federal hablan de la necesidad de cambiar, o por lo menos hacer ajustes a la política económica actual.

 

Todos, o la mayoría, andan felices creyendo que si llegan a ocupar una curul, durante tres años ellos van a vivir poco menos que en la gloria. Sus representados están, como en los tiempos de la Colonia, para callar y obedecer.

 

Los países sudamericanos sacaron provecho de los altos precios que durante un buen tiempo alcanzaron las materias primas que producían, pero eso no ocurrió en México con el petróleo. Las millonadas que por ese concepto ingresaron a nuestro país fueron absorbidas por la corrupción y por las obras caras, mal hechas y mal planificadas que se llevaron a cabo durante ese tiempo.

 

Y al final lo que tenemos es un descontento brutal, como no se había visto desde la Revolución. Una apatía ciudadana que amenaza con no concurrir a las urnas; 10 partidos políticos de los que seis o más son sólo membretes que cuestan muy caro al erario y una camada de políticos torpes y enriquecidos, que ni quieren, ni entienden a este país.

 

Los pleitos internos en los partidos políticos sólo contribuyen a decepcionar a los ciudadanos sobre la democracia.

 

La nuestra ha sido calificada, además de cara, pésima, pues el gasto para sostener a 10 partidos requiere de cantidades multimillonarias, que se incrementan una barbaridad en las épocas electorales, pues el gobierno también subsidia las campañas políticas y al final nos dejan funcionarios de elección popular, menos que medianos, sin compromiso social, sin responsabilidad ante los electores y muchas veces abusivos y ladrones. 

 

 

 

 

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