Thursday, 25 de May de 2017

Indicador Político

Indicador Político

El señalamiento de que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar recuerda el ciclo de los pactos 1982-2001 es irrelevante. Lo realmente importante serían cuando menos tres puntos concretos.

Lo importante del nuevo Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar no radica en el parecido con pactos anteriores, sino en un hecho mayor: a treinta y cinco años de la implementación del modelo, los compromisos de reorganización de la estructura económica del periodo 1982-2017 han fracasado. Es decir, que el neoliberalismo de mercado sigue hundiendo al país en una crisis de deterioro del bienestar social.

Detrás del gasolinazo y del acuerdo corporativo firmado el lunes para absorber el choque social de una decisión económica se esconde la realidad: la crisis de la economía mexicana fue una acumulación de desequilibrios estructurales, de pugnas en la élite financiera y de la pérdida del control de la política económica en 2015-2016.

El problema con los ajustes en los precios de las gasolinas y sus efectos sociales y delincuenciales no radica en la justificación técnica de teoría económica, sino en la falta de sensibilidad para prever complicaciones sociales y políticas.

La política es un sistema de vasos comunicantes. Por eso la agenda nacional contra la corrupción, las protestas por el alza de las gasolinas y los saqueos de comercios en el Estado de México ya marcaron la elección de gobernador en la tierra del presidente Enrique Peña Nieto.

NUEVA YORK. El arribo de Luis Videgaray Caso a la Secretaría de Relaciones Exteriores tiene varias lecturas:

Nueva York. Aunque pudo haber sido un viaje de vacaciones de fin de año, el ex secretario de Hacienda y artífice de la visita de Donald Trump a México a finales de agosto del año pasado y en plena campaña presidencial, Luis Videgaray Caso, estuvo aquí en Manhattan donde el presidente electo tiene su sede de poder antes de llegar físicamente a la Casa Blanca.

Derrotado por Donald Trump, por la mala campaña de Hillary Clinton y porque sus ocho años de oferta de cambio permitieron paradójicamente el regreso de la derecha tradicional interna, el presidente Barack Obama ha estado saboteando los mecanismos institucionales y democráticos de la transmisión del poder.

 

 

En descargo a sus resultados de ocho años de gobierno, Barack Obama tenía claro el mandato histórico de su presidencia en función del color de su piel, del progresismo social de su pensamiento, de su política de nuevos derechos, del mensaje de esperanza y del final del papel imperial de los EE.UU. Sólo que ya en el poder no pudo-no quiso encabezar la transición imperial que debió de haber seguido a la desaparición de la Unión Soviética.

Si a muchos les causa resquemor el concepto de seguridad nacional, la confusión parte de la vieja doctrina de la Dirección Federal de Seguridad, asumiendo la seguridad nacional de la República y del Estado como la seguridad política del PRI y su clase gobernante ante el avance de la oposición.

El debate legislativo sobre el marco jurídico para la operación de las fuerzas armadas en circunstancias de riesgo de la seguridad interior debe tomar en cuenta cuando menos tres situaciones:

En una evaluación crítica que hace sobre los textos periodísticos de escritores metidos a comentaristas, el académico español Ignacio Sánchez-Cuenca logró acuñar una caracterización que asume las condiciones de categoría politológica y que titula su libro: La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política (editorial Catarata, 2016).

La reacción inmediata de los legisladores ante el reclamo del general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda sobre el marco jurídico para el ejército o el regreso de los soldados a los cuarteles dejando a la sociedad en manos del crimen organizado y el Estado corrompido atendió una parte del problema.

En medio de encuestas que al día de hoy posicionan al PAN en el primer sitio de las tendencias electorales compitiendo contra López Obrador y con un PRI deslavado, la lucha por la candidatura presidencial en el panismo ha pasado al escenario central. Pero la disputa por la nominación podría destruir las posibilidades del blanquiazul si reproduce las disputas internas del PRI o del PRD.

Para resumirlo de entrada, el problema de México con Donald Trump no son los migrantes que huyeron de la crisis mexicana, que en realidad detestan al PRI y que lo culpan de su miseria y en el fondo quieren ser estadunidenses. En realidad, los EE.UU. son el problema uno de seguridad nacional de México… y al revés.

A la memoria de Selene Ríos Andraca, periodista poblana de estilo universal

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