Monday, 30 de November de 2020


¿Cuál será la relación Moreno Valle–Alatriste?




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Fue en el año 2001 cuando el entonces gobernador Melquiades Morales Flores le presentó a su secretario de Finanzas Rafael Moreno Valle a un amigo de Tehuacán; un abarrotero de fuerte capacidad comercial llamado Ascención Álvaro Alatriste Hidalgo.

De inmediato Rafael Moreno Valle tomó a Álvaro como su criatura preferida.

 

 

Desde la Secretaría de Finanzas y Administración se concibió el origen de la carrera política de aquel comerciante.

 

 

Envió a todo su staff a Tehuacán; Antonio Peniche García, Fernando Manzanilla Prieto, Marcelo Garcia Almaguer, Luis Banck Serrato, Erick Zhiel Loera, Néstor Gordillo… entre otros, se hospedaron en habitaciones del hotel Casa Cantarranas para dirigir una de las campañas más caras y ostentosas en la historia de la otrora ciudad de las granadas.

 

 

Así Álvaro Alatriste fue hecho presidente municipal. Y durante tres años se le prodigaron recursos sin limitaciones, ni restricciones.

 

 

Pero luego vendrían los problemas administrativos.

 

 

José Marun Doger Corte dijo en su momento: “Simplemente es imposible que esta cuenta pública pueda pasar… es imposible”.

 

 

Y ahí en las oficinas del desaparecido ORFISE comenzó el calvario de Alatriste, que desembocó en una formal inhabilitación por 12 años para ocupar cargo o función pública y una multa superior a los 30 millones de pesos.

 

 

Aquel hombre apesadumbrado volvió a buscar a su protector Rafael Moreno Valle, entonces presidente de la Gran Comisión del Congreso del estado.

 

 

Luego de un intenso cabildeo con la Comisión Inspectora, la inhabilitación fue “parcialmente modificada” y quedó tan sólo en 6 años y medio y una multa simbólica de poco más de 400 mil pesos.

 

 

Ese día aquel ex edil juró gratitud eterna a su protector.

 

 

Pero en política las gratitudes, como las lealtades, tienen fecha de caducidad.

 

 

Llegó el 2010, la madre de las batallas locales. Javier López Zavala y Rafael Moreno Valle se encontraron en la ruta a Casa Puebla.

 

 

En ese momento histórico, Rafael Moreno Valle pidió a sus operadores que buscaran a su viejo aliado Álvaro Alatriste.

 

 

Dio indicaciones precisas para que le dijeran que era el momento de demostrar la “gratitud” que siempre manifestó.

 

 

Se buscó una reunión. Se pactó un desayuno. Pero ese día la cita no se concretó.

 

 

Se insistió: “El doctor pide tu apoyo, te espera para que platiques con él”. Por segunda ocasión la respuesta fue el silencio y la lejanía.

 

Rafael Moreno Valle ya no volvió a tocar el punto. En el lenguaje de la política ya todo estaba dicho, nada había que añadir.

 

 

El candidato de la alianza Compromiso por Puebla guardó el agravio.

 

 

Meses después Alatriste volvió a la política. La historia reciente es de todos conocida.

 

 

Álvaro se presentó, nuevamente, como candidato a la alcaldía.

 

 

La Auditoría Superiordel estado, el Congreso, la Contraloría, la Procuraduría de Justicia se volcaron contra Alatriste, quien recurrió a dos tribunales electorales, el local y el federal, mismos que fallaron en su contra.

 

 

Empero el hábil aspirante encontró la solución en su alcoba.

 

 

Hizo de su esposa Ernestina Fernández Méndez, la candidata “de Jure”, un mero trámite sólo para que su nombre apareciera en las boletas electorales. Mientras que él seguía siendo el candidato “de facto”.

 

 

Pese a que se enfrentó a todo el aparato estatal que apoyó al candidato de Puebla Unida, René Lezama Aradillas, finalmente la fórmula Alatriste y señora triunfó por una ventaja de dos puntos porcentuales, un auténtico empate técnico, un verdadero volado.

 

 

La pregunta se hace obligada ¿cómo será la relación Moreno Valle – matrimonio Alatriste?

 

 

Todo indica que será, ni más ni menos, que áspera. Muy áspera.

 

 

Hasta el cierre de esta columna no se ha buscado acercamiento alguno entre la planilla triunfadora en Tehuacán y el gobierno del estado. Como si estuvieran esperando que fuera al revés.

 

 

Es la antesala de una relación tortuosa.

 

 

Pero tal parece que Álvaro no se da cuenta de esto.

 

 

Tan no se percata que en reuniones de su grupo ha dicho que luego del periodo de su esposa, él buscará, ahora si con su nombre, la presidencia de Tehuacán.

 

 

Una expresión desbordada, desmedida que exhibe la intención desorbitada de gobernar a Tehuacán por un tiempo de 7 años con 8 meses.

 

 

Por supuesto el gobernador Moreno Valle ya está enterado de esto.

 

 

Como siempre estamos a sus órdenes en [email protected], sin mx.

 

 

 

 

 

 

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