Friday, 22 de March de 2019


Los hábitos de lectura en el municipio de Puebla




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La idea de este estudio surge del esfuerzo conjunto entre la Revista 360° y MÁS DATA por generar contenidos que además de atractivos, contribuyeran a la mejora de la sociedad.

Por eso elegimos investigar sobre los hábitos de lectura de los poblanos, pero no para quedarnos en la mera descripción de los hábitos, sino que buscamos profundizar en las causas y consecuencias, directas o indirectas, generadas por la lectura. La encuesta se levantó durante el fin de semana del 7 al 9 de septiembre a una muestra de 810 ciudadanos de 15 años o más habitantes del municipio de Puebla. Este tamaño de muestra tiene un margen de error de 3.5 por ciento. El muestreo fue domiciliario, probabilístico, aleatorio y estratificado por conglomerados.

 

 

El estudio se presentó a los informantes como una encuesta sobre “hábitos de ocupación del tiempo libre”, de ese modo buscamos reducir la predisposición a mentir sobre los hábitos de lectura, ya que muchas personas suelen responder lo que ellos consideran que sería correcto leer más no lo que realmente leen.

 

 

Para comenzar, le preguntamos a los informantes aproximadamente cuántos minutos dedican al día a diferentes actividades. Escuchar música obtiene el primer lugar con un promedio de 152 minutos, le sigue conversar con amigos o familiares con 138 minutos, escuchar la radio con 136 minutos y ver la televisión con 113 minutos. En quinto lugar con 86 minutos está navegar en internet, en sexto lugar se encuentra leer un libro con 52 minutos en promedio y practicar deporte está en séptimo lugar con 32 minutos. El 93 por ciento de los informantes declaran destinar algo de tiempo al día a conversar con amigos o familiares”, seguido por “ver la televisión” con 85 por ciento. En cuanto a los hábitos en televisión, el 54 por ciento de los entrevistados le dedican de una a dos horas al día y el 24 por ciento de 2 a 4 horas diarias.

 

 

El 48 por ciento prefiere ver televisión a leer un libro contra el 43 por ciento que declara preferir un libro. El 75 por ciento prefiere ver un noticiario en televisión a leer el periódico, solamente el 14 por ciento elige al periódico. El 79 por ciento prefiere ver un documental en la televisión a leer una revista, mientras que solo el 10 por ciento declara preferir la revista.

 

 

Al indagar sobre el número de libros leídos y terminados en los últimos dos años, encontramos que en 2012 los poblanos leyeron un promedio de 2.6 libros, y en lo que va del 2013 han terminado solamente 1.2 libros en promedio. En ambos años la moda, es decir la mayoría de los informantes, no leyó ni un solo libro. Encontramos que en 2013 aumentó significativamente el número de personas que no han leído un solo libro con respecto a 2012, al pasar de 45 a 54 por ciento.

 

 

Elegimos el número de libros leídos en 2013 para describir las diferencias por segmentos entre quienes leen más y quienes leen menos libros. Pensamos que 2013 es el indicador más confiable debido a que es el año más reciente y es también el año en que menos libros se han leído.

 

 

Por segmentos socioeconómicos

 

 

Las mujeres leen más que los hombres; el 48 por ciento de ellas ha leído al menos un libro este año contra el 43 por ciento de ellos, y en promedio las mujeres han leído 1.3 contra 1.2 libros de los hombres. Los jóvenes menores de 25 años son el segmento etario que más libros lee en la capital de Puebla, mientras que aquellos que se encuentran entre los 26 y los 55 años son los que menos libros leen en promedio. Al parecer las responsabilidades del trabajo y del hogar provocan que las personas se alejen de la lectura. Por otra parte, el número de libros leídos se incrementa consistentemente conforme aumenta el nivel educativo, aquellos que cuentan con primaria o menos han leído un promedio de 0.6 libros, secundaria 0.8 libros, bachillerato o tecnológica 1.2 libros y profesional 2.2 libros.

 

 

En el “ranking” de libros leídos solo los empleados de empresas privadas, empleados de gobierno, estudiantes y profesionistas independientes sobrepasan el promedio municipal de 1.2 libros. Por estado civil la cosa se pone interesante, ya que solo los solteros sobrepasan el promedio municipal de libros leídos. Ocurre lo mismo por la posición en el hogar, ya que únicamente los dependientes económicos sobrepasan la media municipal.

 

 

Quienes ganan menos de 6 mil pesos al mes están por debajo de los 1.2 libros leídos este año, los demás segmentos superan el promedio incluyendo a aquellos que no declararon un nivel de ingreso. Lo malo de esto es que el 47 por ciento de la muestra gana menos de 6 mil pesos al mes.

 

 

Por estado de ánimo, estilo de vida y comportamiento político-lectoral

 

 

Quienes presentan un ánimo pesimista (creen que su situación económica seguirá igual de mal o empeorará) muestran una menor propensión a la lectura, ya que solo han leído 0.9 libros en promedio y el 60 por ciento no ha leído ninguno. En cambio, las personas con ánimo optimista (creen que situación económica es aceptable y tienen expectativas de mejorar), muestran una mayor propensión a la lectura con 1.5 libros leídos y solo el 46 por ciento de ellas no ha leído un libro en lo que va del año. Quienes declaran tener un carácter colérico o depresivo solo han leído 0.8 libros en promedio, mientras que los de carácter alegre o sereno han leído 1.5 y 1.2 libros durante 2013.

 

 

El 56 por ciento de quienes usan internet han leído por lo menos un libro durante este año y alcanzan un promedio de 1.6 libros. El 53 por ciento de quienes tienen automóvil propio han leído un libro y promedian 1.7 libros en el año. Los que salen de vacaciones fuera de Puebla al menos una vez al año muestran una mayor propensión a la lectura ya que promedian 1.7 libros y 56 por ciento de ellos ha leído por lo menos un libro. Los que no salen fuera de Puebla solo promedian 0.8 libros y 64 por ciento no lee nada.

 

 

Los votantes “duros” que siempre votan por el mismo partido solo han leído 0.9 libros. Los votantes “switchers” o volátiles, que votan dependiendo del candidato, promedian por arriba de la media con 1.4 libros. Los que no votan alcanzan la mayor cantidad de libros leídos con 1.6 y los que aún no han votado 1.2 libros. Los simpatizantes de los partidos pequeños son los que menos libros han leído con solo 0.6 en el año. Le siguen los priístas que apenas alcanzan un promedio de 0.8 libros, los panistas 1.1 y los perredistas 1.3. El máximo de libros leídos está entre los entrevistados sin partido que promedian 1.5.

 

 

Los que declaran no haber votado en las pasadas elecciones municipales alcanzan el máximo de 1.6 libros leídos durante el año. Le siguen aquellos que declaran haber anulado su voto con 1.2 libros, luego los que votaron por Tony Gali con 1.1, los de Enrique Agüera con 0.9 y al final los de Miguel Ángel Ceballos con 0.8 libros leídos. Sin palabras.

 

 

Conclusiones preliminares

 

 

El perfil de los lectores de libros que superan la media municipal es el de personas jóvenes, con más de 10 años de instrucción formal, solteros y con ingresos mensuales mayores a 6 mil pesos. De esto podemos inferir que un bajo nivel educativo, las responsabilidades de tener una familia y las presiones económicas constituyen barreras para el hábito de la lectura de libros.

 

 

Hay una mayor propensión a la lectura conforme se incrementa el nivel de ingreso y de instrucción, pero también observamos que la lectura se asocia al optimismo, el carácter alegre o sereno y a estar enfocado en canalizar el esfuerzo propio en el logro de objetivos. Alguien que lee por arriba del promedio tiene más probabilidades de un día tener automóvil propio y salir de vacaciones fuera de Puebla. La lectura es el complemento de la educación para lograr un ascenso social, solo que la mayoría aún no es consciente de ello. Si fuera publicista de una librería o de una compañía editorial utilizaría esta evidencia para fomentar la lectura. Si fuera parte del sector educativo también utilizaría esta información para promover entre los estudiantes el hábito de la lectura.

 

 

Lamentablemente parecería que al sistema poco o nada le interesa que la población se instruya y se haga consciente de la realidad. La encuesta demuestra que conforme aumenta la cantidad de libros leídos el sujeto deja de ser del PRI, se pasa al PAN, luego al PRD, luego se decepciona y no tiene partido, luego se decepciona más y deja de participar en el sistema político al anular su voto o abstenerse de ir a votar. Es evidente que a mayor cantidad de libros leídos corresponde una mayor frustración con el sistema. Tal es la frustración que quienes más leen también son los que le dan más valor a las “palancas y relaciones” para logras sus objetivos económicos, esa conciencia entre los segmentos más instruidos y cultos debería de preocuparnos, porque su esfuerzo no se canaliza en sacar lo mejor de ellos, sino en participar en el sistema de componendas que engendra corrupción.

 

 

En la siguiente entrega hablaremos de las preferencias de lectura, las razones por las que leen o no leen y daremos un vistazo a los hábitos de lectura de periódicos y revistas. Si alguna institución gubernamental o educativa se interesa en los resultados del estudio, ponemos a su disposición de manera gratuita tanto el informe como la base de datos. La encuesta será publicada esta semana en la Revista 360°.

 

 

 

 

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