Tuesday, 12 de November de 2019


Los vasos medio llenos de Agüera y Gali en el arranque




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En otras palabras: la línea estacionaria de Agüera que se mantiene en horizontal —no sube ni baja— fue alcanzada por la línea creciente y sostenida de Gali. Ambas acaban de cruzarse en el arranque de la campaña, y aunque suene a verdad de Perogrullo, los 60 días de campaña resultarán determinantes

El próximo domingo arrancará la campaña electoral más igualada de los últimos tiempos en la disputa por Puebla capital y sus 7 distritos. A diferencia de lo ocurrido en la última década, Enrique Agüera Ibañez y Tony Gali Fayad entran a la contienda en un virtual empate técnico con 9 semanas por delante para convencer a los electores indecisos. Las encuestas que obran en poder del war room de cada uno de los aspirantes a la presidencia municipal señalan ese empate de entrada, un hecho inédito. En 2004, Enrique Doger le sacaba 20 puntos a Pablo Rodríguez Regordosa y apenas le ganó por 8. En 2007, Blanca Alcalá entró perdiendo por 20 puntos y le ganó por la misma diferencia a Antonio Sánchez Díaz de Rivera, la voltereta más espectacular. Y en 2010 Eduardo Rivera perdía por 15 puntos al arranque de la campaña, pero terminó ganando por 10 a Mario Montero. Los resultados en Puebla capital son impredecibles.

 

 

El empate técnico es un vaso medio lleno y medio vacío para los aspirantes más poderosos a reserva de comentar en extenso las primeras mediciones realizadas por el Gabinete de Comunicación Estratégica y Mas Data para fijar la fotografía del arranque de la carrera por la alcaldía y que serán publicadas el próximo lunes. La premisa de los sondeos no es predecir el resultado final, sino mostrar las tendencias de la opinión pública. Establecer un termómetro de las subidas y bajadas.

 

 

Para Enrique Agüera entrar a la campaña con empate técnico es un vaso medio lleno porque hasta febrero era el líder indiscutible de la carrera por la alcaldía y su único competidor era Enrique Doger. En febrero pasado Tony Gali apenas llegaba al 50 por ciento de conocimiento y apenas sobrepasaba el 20 de intención de voto. Para el ex rector de la BUAP arrancar con empate significa que dejó de crecer y se vio alcanzado por un morenovallista que con apoyo de la estructura gubernamental avanzó a pasos agigantados.

 

 

Pero también arrancar con empate técnico es un vaso medio lleno para Agüera pues significa que ha mantenido su posicionamiento durante el último mes y medio pese a que prácticamente desapareció de los medios desde que fue nominado candidato. Por decisión propia, bajo el argumento de no violar las leyes electorales, el ex rector sólo tuvo 3 apariciones públicas: su registro, la entrega de constancia como candidato y la toma de protesta con Ivonne Ortega. El mutis de Agüera ha sido total en 5 semanas, pero no se desplomó.

 

 

Esas mismas 5 semanas han sido caóticas para el PRI: pleitos internos, la disputa de grupos, las críticas de Enrique Doger y Javier López Zavala al delegado Moreno Peña, el agandalle de Pablo Fernández en la lista plurinominal, las rupturas en los municipios y distritos más importantes del estado, la invalidación del registro a “Mover a Puebla” y la sustitución por “5 de Mayo” que volverá a ser impugnada. Y pese al abril caótico, Enrique Agüera llega vivo y con competitividad a la fase decisiva.

 

 

Lo mismo le ocurre a Tony Gali Fayad. La paridad de origen es un vaso medio lleno porque el ex secretario de Infraestructura viene de una carrera desbocada. En agosto de 2012 prácticamente no existía en el panorama electoral. En 9 meses de intenso trabajo derrotó a sus compañeros morenovallista Fernando Manzanilla y Jorge Aguilar Chedraui; pasó por encima de los yunquistas Franco Rodríguez y el ex titular de Secotrade, Pablo Rodríguez; amarró una alianza con PRD y magisterio, soportó el bombazo de la detención de Elba Esther Gordillo y la frialdad del gobierno federal. Y pese a todo eso, nada pudo detener su veloz trote para llegar a la cima justo en el arranque de la campaña. Ni planeado.

 

 

Claro que Gali no corre solo: detrás de él como impulsor, asesor, director de orquesta y fiel de la balanza se encuentra Moreno Valle, quien lo eligió como el hombre con el que se iba a jugar el futuro de su grupo. La carrera fue desbocada y por momentos cruzó la línea de la ilegalidad, especialmente con intensísima campaña de espectaculares de la revista Líder. A diferencia de las 5 semanas de silencio agüerista, Gali continuó corriendo como funcionario gubernamental hasta llegar a su designación. Ni siquiera tuvo que pasar un desgastante proceso interno en el PAN, y sus críticos se limitan a la extraviada Violeta Lagunes. Gali prácticamente ha jugado solo y con turbo. Pero pese a todas las ventajas que da jugar como local, apenas pudo empatar con el ex rector.

 

 

Así pues, en el día 1 de la campaña, nada para nadie. Quien publique una encuesta en la que algunos de los contendientes tengan una ventaja descomunal miente flagrantemente. Se presta a hacer propaganda descaradamente.

 

 

Sin embargo, con los datos previos puede trazarse una gráfica clara que evidencia una tendencia de cruce de posicionamiento. Agüera presenta una línea estable alrededor de los 35 puntos de intención de voto, mientras que Gali viene remontando desde su +12 en diciembre del año pasado, al mismo promedio de 35 puntos a inicios de mayo.

 

 

En otras palabras: la línea estacionaria de Agüera que se mantiene en horizontal —no sube ni baja— fue alcanzada por la línea creciente y sostenida de Gali. Ambas acaban de cruzarse en el arranque de la campaña, y aunque suene a verdad de Perogrullo, los 60 días de campaña resultarán determinantes. Para reportar día a día lo que ocurran, ahí estaremos CAMBIO, Mas Data y Gabinete de Comunicación Estratégica.

 

 

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