Friday, 22 de November de 2019


Juego de manos es de villanos: huevazos se responden con pedradas




Written by 

En cualquier proceso democrático civilizado, ante una agresión semejante a un candidato, su opositor sale a solidarizarse con él, a pedir a sus partidarios que no recurran a acciones semejantes, a promover el debate civilizado. Pero Agüera, cuestionado por los reporteros sobre los hechos, simplemente hizo mutis. “No comments”, literal

Por definición, y aunque parece una obviedad, la violencia es el único hecho inaceptable en la democracia. No es la mejor forma de gobierno, pero es la menos peor porque nos permite cambiar a un gobierno por otro sin necesidad de agresiones. Por eso resulta inadmisible lo ocurrido en la Universidad de las Américas el viernes pasado. Una cosa es que un grupo de simpatizantes priistas no quieran al candidato de “Puebla Unida” en su universidad y así lo hagan saber. Totalmente legítimo. Pero otra totalmente es el tirar huevos a su camioneta. Simple y llanamente es una agresión. La vida de nadie estuvo en peligro, pero desde el viernes en la Udlap cambió el curso de la campaña 2013 en Puebla porque si la tónica es la violencia, ayer fueron huevos, mañana serán piedras, pasado palos y patadas, y más tarde que temprano alguien saldrá herido. ¿Es lo que queremos de un proceso democrático?

 

 

Terrible la actitud de estos jóvenes asociados con Luis Tiffaine. Pero todavía peor es la reacción en conjunto del resto de actores políticos involucrados en el proceso electoral que dejaron pasar los hechos como la “travesura” de unos muchachos. Ni los medios de comunicación, ni los consejeros electorales, ni las autoridades universitarias de la Udlap, ni mucho menos el Partido Revolucionario Institucional a través de sus dirigentes o candidatos, condenaron la violencia que hoy tocó a “Puebla Unida”, pero mañana puede extenderse en sentido contrario. ¿Y entonces qué van a decir?

 

 

En cualquier proceso democrático civilizado, ante una agresión semejante a un candidato, su opositor sale a solidarizarse con él, a pedir a sus partidarios que no recurran a acciones semejantes, a promover el debate civilizado. Pero Enrique Agüera, cuestionado por los reporteros sobre los hechos, simplemente hizo mutis. “No comments”, literal. ¿Abona a la democracia esa actitud?

 

 

Rehúso a creer que Enrique Agüera organizó la agresión a Gali en la Udlap. Prefiero pensar que fueron unos… muchachos con iniciativa perversa. Que ellos idearon esparcir el rumor de que el candidato no asistiría a su conferencia. Que lo esperaron en la entrada para lanzarle los huevos, gritarle, enardecerlo. Que el momento culminante de su plan fue la provocación en el aula, a la que Gali reaccionó pidiendo que saliera el estudiante, pero que en el video grabado, editado y difundido por los mismos conjurados sí parece como alguien intolerante con los estudiantes universitarios. Y que finalmente fue viralizado con hashtags como #Tonylaudlanotequiere o #Tonyrepresor. Algún efecto habrá tenido la campaña que hasta el cierre de esta columna llevaba más de 62 mil visualizaciones.

 

 

Ojo, el tricolor tendrá sus motivos para una estrategia semejante que salió más o menos bien, aunque al altísimo de recurrir a la violencia y darle un tono diferente a la campaña 2013. Un tono que se parece a la campaña de odio y miedo de 2006 y 2012, y que dejaron un país divido, así como gobiernos sin legitimidad. ¿Eso quiere cualquiera de los ganadores, sea Gali o Agüera? ¿Meternos en una dinámica semejante?

 

 

Tampoco los medios de comunicación condenaron la agresión. Algunos se subieron a la narrativa del candidato intolerante que se le va encima a un estudiante, pero evitaron reportar la provocación previa. Otros de plano prefirieron no llevar la nota como si eso borrara la realidad. La sociedad tiene los medios de comunicación que se merece.

 

 

¿Y las autoridades electorales? ¿Y los consejeros?¿No se enteraron, o pensaron que haciendo mutis no volverá a presentarse un hecho semejante? ¿No es su misión velar por el proceso democrático?

 

 

Ojo, la violencia no es nunca una alternativa aunque los viejos comunistas siempre la aprobaron como la partera del cambio social. También hay una especie de discurso legitimador alrededor de expresiones semejantes: si los jóvenes al estilo del #YoSoy132 patean la camioneta de un candidato, si le tiran de huevazos, es una forma de manifestar su “indignación”, su única forma de expresión visible porque no tiene abiertos los canales de los medios. El vocero de este tipo de pensamiento es un tipo llamado Jesús Robles Maloof sedicente activista.

 

 

Un liberal siempre rechazará la violencia. Primero porque juego de manos es de villanos, el que se ríe se lleva. Dos, porque la violencia genera más violencia. Se llama crispación. Y de continuar, el proceso electoral 2013 va a acabar mal. El que avisa no traiciona. Si nadie condena la agresión, que nadie se queje cuando tiren piedras para uno u otro lado. Ya esperamos a los descalabrados.

 

 

 

;

 

 

 

 

 

Rate this item
(1 Vote)
comments powered by Disqus